jueves, 30 de agosto de 2012

La mujer de Vildoza : negocios y relaciones

La detención de la esposa del represor Vildoza, abrió el abanico de negocios y relaciones.
Por teléfono con Astiz y Videla

La detención de Ana María Grimaldos, prófuga durante veinticuatro años con su esposo, el marino Jorge Vildoza, empezó a dejar al descubierto la trama de complicidades entre represores. La empresa del hijo del oficial de la ESMA y los vínculos con condenados.

 Por Alejandra Dandan

La Justicia detuvo a la esposa de Jorge Vildoza el 3 de julio de este año. Diez días mas tarde, el juzgado de María Servini de Cubría allanó una muy bien puesta sede de la empresa American Data SA, en San Isidro. En la compañía, dedicada a servicios de juegos de azar y apuestas, los recibió su presidente: Jorge Vildoza, hijo. Mientras los integrantes del operativo se llevaban unas cincuenta computadoras para analizar, el hijo del ex segundo jefe de la Escuela Mecánica de la Armada –que estuvo hasta 1988 en el Servicio de Inteligencia de la Marina– agarró su teléfono, hizo una llamada al Servicio Penitenciario Federal y del diálogo que tuvo se desprende que en ese mismo momento habló con Alfredo Astiz.

“Alfredo, estoy acá con personal de Servini –saludó–. ¿Les mando un saludo de tu parte?” “Alfredo” le dijo que sí, según los datos que surgen de la desgrabación de la SIDE, capturada en el marco de las intervenciones que ordenó el juzgado durante la búsqueda de Vildoza padre y de su mujer, prófugos durante 24 años. No fue la única comunicación del ex SIN con Astiz y quienes están detrás de la causa se preguntan si las conversaciones pueden dar cuenta de un aceitado mecanismo de coordinación que aún persiste en la confraternidad de los marinos.

Cuando Grimaldos llegó a la cárcel de Ezeiza, el que la llamó fue el dictador Jorge Videla. La información se desprende de otra llamada, esta vez una que hizo su hija, Mónica Vildoza. “¿No sabés con quién habló mamá?”, le dijo ella a su interlocutor. “¡La llamó el general Videla!” En esa conversación, Videla le dijo a la apropiadora de Javier Penino Viñas que a partir de este momento tenía que ponerse fuerte. Y le explicó que él mismo estaba bien, pero que le “temblaban las patitas”.

Este escenario en el que la trama de 24 años de los Vildoza combina a los marinos, la ESMA, el juego y la despampanante puesta en escena del edificio de American Data con mármoles y cristales, la llamada a Astiz el día del allanamiento es lo que despierta en la causa la hipótesis de que hay que seguir investigando. Para la querella, es posible que la empresa funcione como parte de una estructura que sigue alimentando gastos operativos de los que siguen estando operativos. O como mínimo (desde ahí se pagaba el teléfono de Grimaldos) que haya servido para garantizar los gastos que necesitó Grimaldos para mantenerse clandestina y Vildoza para seguir en calidad de prófugo.
¿American qué?

Según los papeles, American Data SA es una empresa creada a fines de los ’80, con domicilio en Repetto al 3300, en Vicente López. Según el objeto comercial, está dedicada “al esparcimiento relacionado con juegos de azar y apuestas”. Como presidente figura Jorge Ernesto Vildoza, hijo del represor, integrante del SIN hasta 1988. Y como vicepresidente, Rodolfo Fernando Giromini, marido de Mónica Vildoza, la otra hija biológica del marino. Giromini tiene su propia estrella: perteneció al Ejército como piloto, entre 1978 y 1983, según datos del Ministerio de Defensa a los que accedió este diario. En su vida de civil, fue gerente de operaciones en la empresa Austral y según las fuentes consultadas por este diario, todavía sigue siendo piloto en Aerolíneas. El dato es sugerente: piloto durante la dictadura y piloto mientras sus suegros entraron y salieron del país con documentos falsos y sin problemas durante 24 años.

La empresa es en este momento materia de investigación en tres causas. Servini investiga el contenido de las computadoras porque todavía busca a Vildoza padre. Su juzgado busca documentos que prueben que está muerto, como dice su mujer, o que está vivo, como está convencida la querella. El juzgado, que no tiene datos para sostener la hipótesis de la muerte, porque no tiene papeles que lo avalen y porque la mujer sigue cobrando una pensión como si él estuviese con vida, tampoco descarta la idea de la muerte. En esa línea creen que su familia podría no darlo por muerto porque su nombre podría estar vivo para el mundo de los negocios.

Las otras dos causas, en cambio, tienen de fondo la hipótesis de que esta estructura puede estar ligada al robo de bienes de la ESMA. Una causa está en Ushuaia desde comienzos del año 2000, con un eje que al final quedó reducido a una controversia entre abogados. Uno de los abogados que fueron indagados en esa causa abrió, sin embargo, la posibilidad de iniciar una nueva investigación. Se trata del misionero Oscar Beccaluva, contratado en algún momento por los Vildoza y que pidió ser relevado del secreto profesional para poder defenderse. En su declaración dijo que se encontró dos veces al marino prófugo en las oficinas de American Data SA del sur del país y señaló que “los hombres que en esa provincia le brindaban protección (a Vildoza) y blanqueaban el dinero obtenido producto de la apropiación de bienes de desaparecidos, lo amenazaban con entregarlo”.

A partir de esas declaraciones hubo un problema de competencia entre Ushuaia y el juzgado de Sergio Torres en Capital a cargo de la causa ESMA. Torres entendió que Ushuaia tenía que investigar la causa porque en el medio había un litigio local. La Cámara le dio la razón, pero él se llevó una copia del expediente para investigar la posible conexión con el robo de bienes en ESMA. Hasta ahora pidió a la Inspección General de Justicia los expedientes de la empresa y analiza balances y movimientos.

Aunque hasta ahora no hay elementos para sostener esa relación punto a punto, hay otros elementos contextuales a tener en cuenta. Los marinos de la ESMA aparecen vinculados con negocios en época de la democracia con casinos, juegos de azar y, entre otros rubros, inmobiliarias. En este caso, lo que hay es un “enorme volumen de dinero” que se mueve en la empresa. Tiempos que Vildoza pasó prófugo y trabajando en este rubro en Africa, Londres y Estados Unidos. Otro elemento es un indicio del negocio inmobiliario. Según información de una base de datos de empresas, Jorge Vildoza (h) y su mujer, María Verónica Trucco Jaureguiberry, constituyeron Artescmos SA (cuit 30710800169) dedicada, entre otros, a “compra venta, permuta, alquiler, arrendamiento, de propiedad inmueble, incluidas las comprendidas bajo el régimen de propiedad horizontal, así como también toda clase de operaciones inmobiliarias incluyendo el fraccionamiento y posterior loteo de parcelas destinadas a la vivienda, urbanización, clubes de campo, explotación agrícola o ganadera y parques industriales, pudiendo tomar la venta o comercialización de operaciones inmobiliarias de terceros”. El domicilio legal con el que fue inscripto la inmobiliaria es Tres Sargentos al 1500, de Martínez.
El riesgo domiciliario

Dicen que Ana María Grimaldos estaba entrenada para vivir escondida. Cuando su hija iba a visitarla o pasaba a buscarla, llegaba en auto y salían en colectivo. Los vecinos casi no la conocían y la describen como una persona reservada que pasaba en ocasiones varios meses en Europa. El allanamiento estaba previsto originalmente para el día 11 de julio, cuando ella iba a operarse de los ojos. El día 2, su hija apareció en el juzgado porque había recibido una “alerta” de que algo pasaba con su madre. En el juzgado intentaron disuadirla, pero alterados por esa situación, adelantaron el allanamiento para las 2 de la mañana de esa misma noche.

Según la información de la causa, Mónica Vildoza se enteró de las “alertas” en la frontera, mientras cruzaba de Paraguay a Brasil. Información que nadie debió haberle dado. Las escuchas dan cuenta de que la familia empezó a saber que estaban siguiéndolos y volvió a generar el sistema de protección que mantuvo en los últimos años. Porque en esas condiciones su familia no puede ser garante de una detención en prisión domiciliaria, la jueza Servini rechazó el pedido de los abogados de Grimaldos, que están pidiendo ese beneficio. Los abogados acaban de insistir ahora ante la Cámara Federal, la Sala I analiza en este momento el pedido.

sábado, 11 de agosto de 2012

Por qué Alemann puede terninar en la cárcel: “Yo vi entrar a Alemann a la sala de torturas de la Esma"

Carlos Lordkipanidse, ex detenido en la ESMA, describe cómo Juan Alemann ingresó al centro de detención para presenciar el interrogatorio de un matrimonio que luego desapareció. Las causas por las que podrían procesar al ex secretario de Hacienda de Videla. Su increíble defensa.

Por Walter Goobar
 
Juan Alemann, ex secretario de Hacienda de la dictadura de Jorge Rafael Videla y uno de los personajes más representativos del establishment que se benefició con el gobierno militar, visitó la sala de torturas de la Escuela de Mecánica de la Armada y se encontró con prisioneros engrillados y encapuchados. El mismo Alemann que en la edición anterior de esta revista formuló brutales declaraciones sobre la apropiación de menores y la tortura, sin mostrar ningún arrepentimiento sobre su participación en la dictadura, fue visto allí por un sobreviviente del horror. Este testimonio deja abierta la posibilidad, tal como reclama Estela Carlotto, de que sean puestos en el banquillo de los acusados y condenados aquellos civiles que hasta ahora salieron indemnes de los juicios por la época de la dictadura militar.
 
El testimonio corresponde a Carlos Lordkipanidse, un sobreviviente de la ESMA y militante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos que desde la época del Juicio a las Juntas viene reclamando –sin mayor éxito– que Alemann sea llamado a declarar en la causa ESMA y en la causa por la apropiación de menores. Lordkipanidse fue secuestrado el 18 de noviembre de 1978 y permaneció dos años y medio en la ESMA. Luego estuvo bajo libertad vigilada hasta que se escapó del país. Desde su primer testimonio en 1987, en el apéndice del Juicio a las Juntas Militares, y en noviembre de 2000, en la causa que investiga la existencia de un plan sistemático para apropiarse de los hijos de desaparecidos, Lordkipanidse ha denunciado la presencia de Juan Alemann en la ESMA. Este testimonio fue confirmado por Víctor Basterra, otro ex prisionero en el lugar 
 
“Alemann fue invitado a recorrer la ESMA por miembros de un grupo de tareas que se jactaba de haber atrapado a los presuntos integrantes de un comando montonero que habían perpetrado un fallido atentado contra su vida. Yo lo vi en un sector del sótano del edificio de oficiales que se denominaba Cuatro. Allí me crucé con Alemann cuando él estaba entrando a un sector llamado Huevera...”
–Esa era la sala de torturas y de partos de la ESMA...
–Sí. Sus paredes estaban recubiertas de envases de huevos para amortiguar los gritos de los torturados. También se usaba para proyectar audiovisuales. Alemann estaba acompañado por el jefe de operaciones, teniente Adolfo Miguel Donda Tigel, el teniente Fernando Peyón, el jefe de Inteligencia “Horacio” Lorenzon, el prefecto Ricardo Carnet, alias “Espejaime”, y el subprefecto Jorge Manuel Díaz Smith. Después de que Alemann ingresa a la sala de torturas, ingresa el detenido Orlando Ruiz y le hacen relatar detalles sobre el atentado que había sufrido Alemann en noviembre de 1979 por parte de un comando montonero.
 
–¿En qué estado estaba Ruiz en el momento en que lo exponen frente a Alemann?
–Yo escuché cuando lo llevaron desde el cuarto de interrogatorios a la sala de torturas y estaba encapuchado, esposado por la espalda y engrillado a los pies.
–¿Cómo fue que se encontró cara a cara con Alemann?
–Ese día hubo un movimiento no habitual dentro del sector. Para ese entonces, los únicos detenidos que hacíamos trabajo esclavo en el sector cuatro éramos Víctor Basterra y yo, que me desempeñaba en el laboratorio fotográfico. Ese trabajo me permitió tener la capucha levantada y verlo a Alemann. Había mucho movimiento de oficiales que iban y venían y un guardia me ordenó que no saliera del laboratorio. Después de un rato salí por la mía con la capucha levantada y me dirijo al comedor. En la puerta de la Huevera estaba Alemann. A mí me sorprendió porque era un personaje muy conocido en aquel entonces. Por otro lado, se destacaba por su estatura y por la vestimenta. Los integrantes de los grupos de tareas se vestían de civil y de sport. Este tipo estaba con un traje impecable y zapatos negros.
–¿Él lo saludó o lo miró?
–No. Me ignoró completamente. Es más: no creo que haya pensado que yo era un prisionero. No sé si se habrá dado cuenta de que tenía el tabique puesto a la altura de la frente en lugar de tenerlo a la altura de los ojos. Yo me di cuenta de que me había mandado una cagada grande como una casa al haber salido de ese lugar y que podía sufrir represalias y me metí en el comedor lo más rápido posible, pero la imagen me perdura hasta hoy. Lo veo al tipo entrando en la sala de torturas.
–¿Los marinos le dijeron algo?
–No, porque ellos sabían que lo que le iban a mostrar era una persona en una situación mucho peor que la mía. Lo pusieron frente a frente con un prisionero encapuchado, esposado y engrillado. A mí no me dieron pelota.
–Alemann niega haber estado en la ESMA pero admite que le mostraron “en forma privada” fotografías de fusiles Energa y FAL usados en el atentado perpetrado por Montoneros. ¿Usted preparó alguno de esos materiales?
–No. Pero sé que le expusieron material periodístico de la época del atentado. Eso quedó expuesto en caballetes en la Huevera. Recuerdo que estaba la foto de un periódico con la imagen de un Torino cuatro puertas, semidestruido por el impacto de un cohete en el radiador.
–¿Cuál fue el papel de Orlando Ruiz frente a Alemann?
–Ruiz había vuelto al país en la llamada contraofensiva de Montoneros. Pero Orlando no era parte de la estructura militar de la contraofensiva, sino de la estructura política. Cumplía tareas de agitación y propaganda, como la intercepción de los canales de TV. Pero Ruiz, su esposa Silvia Dameri, que estaba embarazada, y los dos hijos del matrimonio fueron la única captura que hizo la Marina en relación con la contraofensiva. Todo lo demás cayó en manos del Ejército o de la Policía Federal. A Ruiz le hacen exponer frente a Alemann sobre las circunstancias del fallido atentado contra su vida. Yo no creo que haya sido partícipe de la operación, porque no era integrante de la estructura militar.
El matrimonio sigue aún desaparecido y la beba nacida en cautiverio todavía no ha sido recuperada (ver aparte). Pese a que Alemann se manifestó siempre enemigo del almirante Emilio Massera y hasta denunció que intentó matarlo, no es descabellado que lo hayan invitado a la ESMA. Para la época en que fue, Massera ya había sido desplazado de la conducción de la Armada y esta fuerza quería congraciarse con los restantes poderes del gobierno militar.
–¿Cuánto duró la presencia de Alemann en la sala de torturas?
–No puede haber durado más de una hora.
–¿Sabe si lo llevaron a recorrer otras instalaciones de la ESMA?
–Estando en el sector cuatro, que está en el sótano, lo menos que le pueden haber mostrado es el sector del laboratorio y el sector de documentación. Seguramente debe haber estado en el Salón Dorado, ubicado en la planta baja que es donde funcionaban los sectores de inteligencia, logística y operaciones. Lo que no sé es si lo llevaron o no al sector de Capucha, que es donde se alojaban los detenidos.
–La mujer de Orlando Ruiz, Silvia Dameri, dio a luz en la ESMA en la misma sala donde estuvo Juan Alemann. ¿Qué puede saber Alemann sobre la apropiación del bebé de los Ruiz-Dameri?
–Tengo la certeza absoluta de que Alemann sabía que había una mujer embarazada en ese momento.
–¿Por qué?
–A cada prisionero se lo presentaba detallando su núcleo familiar. Cuando se lo presentaron le tienen que haber dicho que regresó al país con su mujer embarazada y sus otros dos hijos y que todos estaban detenidos. Esa era la práctica de rutina.
–Usted ha denunciado ante la Justicia la presencia de Alemann en la ESMA desde el Juicio a las Juntas. Si alguno de los jueces que nunca llamaron a Alemann a declarar le pidieran a usted que le formule las preguntas, ¿qué le preguntaría?
–Lo primero que le preguntaría es por qué no hizo la denuncia inmediata de que había una familia secuestrada en la ESMA. Él era funcionario público, lo cual lo compromete aún más. Después de haber visto a una persona secuestrada, encapuchada y engrillada, lo mínimo que debería haber hecho como ciudadano es una denuncia pública, porque en esa época la dictadura sostenía que los desaparecidos no existían. Este señor tuvo en su presencia, ante sus ojos, a un desaparecido y no lo denunció.
 
–¿Alemann puede tener información sobre el nacimiento de Laura Ruiz Dameri, que es la última beba nacida en cautiverio?
–Con toda seguridad.
–Aún hoy Alemann dice que la Marina torturaba por placer mientras el Ejército torturaba para sacar información. ¿Esta puede haber sido una impresión que él recogió durante su paso por la ESMA?
–Si él asevera eso, está falseando: no es cierto que la Marina torturara sólo por placer, aunque también lo hacía por placer. Eso no exime al Ejército de que ellos también lo hicieron por placer, más allá de querer sacar información.
Revista Veintitrés

viernes, 10 de agosto de 2012

Elevan a juicio oral la causa contra el ex funcionario de la dictadura Juan Alemann

El juez federal Sergio Torres elevó a juicio oral el tramo de la "megacausa ESMA", en la que está procesado el ex secretario de Hacienda durante la última dictadura militar, Juan Alemann, quien presenció los tormentos a un detenido en el centro clandestino de detención y torturas que funcionaba en ese instituto naval.

Fuentes judiciales indicaron a Télam que el magistrado también elevó a juicio oral y público, por su intervención en los denominados "vuelos de la muerte" a los aviadores navales Enrique José de Saint George y Julio Alberto Poch y al abogado Gonzalo Dalmacio Torres de Tolosa.

En una resolución de 726 carillas, dictada con la intervención del secretario Pablo Yadarola y a la que Télam tuvo acceso, el magistrado "declaró parcialmente clausurada la instrucción" respeto de los imputados y remitió las actuaciones al Tribunal Oral en lo Federal 5.

En su extenso fallo, Torres recordó que al ex funcionario "se le imputa el suceso ocurrido a mediados de 1980, cuando en ocasión en que se desempeñaba como secretario de Hacienda, ingresara a la Escuela de Mecánica de la Armada a fin de tomar contacto, en la sala de torturas y partos conocida como `Huevera´, con Orlando Ruiz, quien se hallaba allí privado ilegítimamente de su libertad".

Torres señaló que el prisionero se encontraba "encapuchado, esposado y engrillado" y que Alemann le exigía "que le efectuara una descripción y le suministrara la totalidad de los datos que pudiera tener respecto del atentado del que habría sido víctima el compareciente en su domicilio, en noviembre de 1979 y que habría sido llevado a cabo por un `comando montonero’".

En esa ocasión, el ex funcionario del Ministerio de Economía, que encabezaba José Alfredo Martínez de Hoz, "habría tomado conocimiento en forma directa de los hechos que ocurrían de modo sistemático" en la ESMA, pudiendo constatar de manera fehaciente, al menos en el caso concreto de Ruiz, que era mantenido en condiciones inhumanas de vida".

El magistrado recordó que Ruiz, quien aún permanece desaparecido, "fue privado ilegítimamente de su libertad entre mayo y julio de 1980, junto a su esposa embarazada -Silvia Beatriz María Dameri- y dos hijos menores -María de las Victorias y Marcelo Mariano" y trasladado a la ESMA "donde permaneció clandestinamente detenido bajo condiciones inhumanas de vida y se lo sometió a tortura".

En noviembre de 2011, la Cámara Federal confirmó los procesamientos de Torres de Tolosa, De Saint Georges y de Poch quien debió ser extraditado dese España donde llegó tripulando una aeronave desde Holanda donde vivía con su esposa y donde habría reconocido que "arrojaba al mar a quienes él consideraba como terroristas de izquierda"

lunes, 23 de julio de 2012

Prisión preventiva para la mujer de Vildoza

Ana NMaría Grimaldos, la esposa del marino Jorge Vildoza, estuvo prófuga 24 años. La apropiadora, presa y procesada

La jueza Servini de Cubría confirmó la prisión preventiva de la mujer de uno de los ex jefes de la ESMA. Están acusados de la apropiación del hijo de Cecilia Viñas, detenida desaparecida. Ella dijo que Vildoza murió, pero no hay ninguna certificación oficial.

 Por Alejandra Dandan y Nora Veiras

Ella estuvo prófuga durante veinticuatro años y quienes siguen la causa están convencidos de que lo hizo porque estaba adoctrinada para hacerlo. Es Ana María Grimaldos, la esposa de Jorge Vildoza, uno de los jefes de la Escuela de Mecánica de la Armada. La jueza María Servini de Cubría acaba de procesarla por la apropiación de Javier Penino Viñas, el hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino nacido durante el cautiverio de su madre en el centro clandestino de la Marina. Grimaldos permanecerá en la cárcel de Ezeiza, aunque por sus 76 años los abogados intentan un arresto domiciliario que el juzgado aún no resolvió. Lo que ahora queda pendiente es la pregunta sobre dónde está el propio Vildoza. Su mujer asegura que es “viuda”, pero no aportó ningún papel que lo respalde. El juzgado allanó dependencias de las Fuerzas Armadas y encontró, en cambio, que no hay papeles que indiquen que está muerto. La pensión que ella siguió cobrando durante todo este tiempo a través de su hijo –aun como prófuga– corresponde a la de quienes tienen maridos dados de baja pero siguen con vida. Por todo esto, en el juzgado lo “buscan como si estuviera con vida”. A Grimaldos la detuvieron la primera semana de julio mientras estaba a punto de viajar para conocer al segundo hijo de Javier, el hijo de Cecilia Viñas, que aún mantiene contacto con sus apropiadores. Se sabe que mientras estaba prófuga, ella y Vildoza entraron y salieron del país durante dos décadas con identidades falsas. Frente a Servini, la mujer se negó a declarar. Poco después presentó un escrito en el que dice haber desconocido el origen del niño. Y asegura ser “viuda”, un dato que para los familiares de Cecilia intenta frenar la búsqueda de Vildoza y que el juzgado empezó a investigar porque, a su vez, la mujer cobró (y cobra) una pensión de la Armada a través del Instituto de Ayuda Financiera (IAF),

“La mujer no dijo ni cuándo murió, ni dónde fue, ni dónde vivía”, dice una fuente del juzgado. “Dice ser viuda, pero nunca trajeron nada que demuestre que haya fallecido este hombre, ni un certificado de defunción, ni dónde murió si es que estaba afuera del país, así que a él lo seguimos buscando como si estuviera con vida.”

Los datos que alientan la hipótesis de la sobrevida se encontraron en la serie de allanamientos que el juzgado hizo en el Edificio Libertad y en el Instituto de Ayuda Financiera para Pagos de Retiros y Pensiones militares (IAF), entre otros lugares. En ninguno apareció un solo documento sobre la muerte de Vildoza. Y, en cambio, del IAF se obtuvo una hipótesis que puede indicar lo contrario.

A Vildoza le dieron la “baja” de la Marina por rebeldía a partir de la resolución número 305/87, conforme a la sentencia judicial dictada en la causa ESMA, de marzo de 1987. A partir de ese momento por el reglamento militar, la fuerza empezó a pagarle los haberes a su mujer como suele suceder con el resto de los casos, un derecho constitucional que no puede ser eximido –dice una de las fuentes– aunque exista una causa como los crímenes de lesa humanidad. La resolución contempló además la existencia de un menor de edad en la familia, que era Javier Penino Viñas. Y un dato que surgió de la investigación del juzgado es que el cobro de la pensión se hizo a través de uno de los dos hijos biológicos de Vildoza: Jorge Ernesto Vildoza, que según los datos de la Armada, fue personal civil de Inteligencia de la Armada (PCI) entre 1980 y 1988.

De acuerdo con fuentes de esa fuerza, hay un modo de saber si el IAF le pagó a Grimaldos en condición de esposa de un militar dado de “baja” o como “viuda”. Estos son los datos que a su vez observó el juzgado. Allí indican que después de una “baja”, el familiar que recibe la pensión obtiene el 80 por ciento del sueldo. Si, en cambio, la familia declara la muerte, el ingreso se reduce al 70 por ciento de ese 80 por ciento. Eso es lo que no habría hecho la familia porque siguió cobrando los haberes sin reducción.

La historia de Cecilia Viñas es una de las más recordadas. Permaneció con vida y en un lugar de cautiverio en democracia, desde donde hizo ocho llamados a su familia. Entre otros centros clandestinos pasó por la Base Naval de Buzos Tácticos de Mar del Plata. En el marco de esa causa, se investiga en este momento a Roberto Pertusio, jefe de Submarinos de la base, quien con su mujer aparecen como padrinos de Javier. De confirmarse ese dato, el rol permitiría abrir una pregunta aún no resuelta sobre la relación del marino con la entrega del niño. Pertusio a su vez pone de manifiesto la intrincada trama de solidaridad de los marinos. En 2008 figuraba como consejero del jefe de la Armada Jorge Godoy en el Centro de Estudios Estratégicos, mientras ya estaba con arresto domiciliario desde hacía dos años por los crímenes de la dictadura. Luego de la denuncia de este diario, la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, dio la orden para que lo saquen. Pertusio fue condenado por la represión ilegal en la Base Naval marplatense.

Vildoza padre, en tanto, además de en la ESMA, estuvo destinado en Londres como ayudante de la Agregaduría Naval de la embajada argentina, entre 1979 y 1981. La Armada dice que intentó nombrarlo en el ’78, pero por los antecedentes no pudieron hacerlo. En 1997 quedó incluido en la lista de veteranos de Malvinas, por lo que le correspondía una pensión militar que como estaba prófugo nunca se presentó a cobrar.

Grimaldos fue procesada por sustracción, ocultación y retención de Javier y falsificación de documento público. Con Vildoza tuvieron solo dos hijos, un varón Jorge Ernesto, y una mujer. El otro Vildoza, llamado Angel Gustavo, que es oficial de la Armada, no tiene filiación con el represor.

jueves, 12 de julio de 2012

Realizaron cuatro allanamientos para recabar información por el represor Vildoza

La búsqueda continúa 35 años después

La Justicia reactivó la investigación sobre el prófugo Jorge Vildoza, apropiador del hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino. Su mujer dijo que estaba muerto, pero no hay constancia de ese hecho.

 Por Victoria Ginzberg

Cecilia Viñas y Hugo Penino fueron secuestrados el 13 de julio de 1977 en la ciudad de Buenos Aires. Ella estaba embarazada de siete meses. Aunque no se sabe con certeza dónde los llevaron, se cree que estuvieron en El Vesubio y en la Base de Submarinos y Buzos Tácticos de Mar del Plata, ciudad en la que la pareja había crecido. Sí es seguro que Cecilia fue conducida a la ESMA para parir y que su hijo fue apropiado por Jorge Vildoza, uno de los jefes de ese centro clandestino de detención. Javier Penino Viñas se hizo el análisis de ADN en 1998, pero hasta hoy sigue en contacto con sus apropiadores, situación que se vio facilitada porque tanto el ex marino como su mujer se escaparon del país en 1986. Ana María Grimaldos, la apropiadora, fue detenida la semana pasada y se declaró “viuda”. Ayer, la jueza María Servini de Cubría realizó cuatro allanamientos para buscar documentación que respalde o desmienta esa afirmación. Por el momento, en ningún papel el represor figura como muerto. En cambio, la magistrada encontró que desde 1987 y durante todo el tiempo en que estuvo prófuga la mujer cobró una pensión de la Armada.

El caso de Cecilia Viñas conmociona cada vez que se lo recuerda: entre diciembre de 1983 y abril de 1984, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, la joven se comunicó desde su cautiverio con su familia en ocho oportunidades. Durante esos llamados se enteró de que su hijo había sido robado y que no estaba con su familia. Javier, que había sido separado de su madre cuatro días después de nacer, tenía seis años y estaba siendo criado por los Vildoza. Su madre estaba desaparecida, pero viva.

Cecilia Viñas y Hugo Penino fueron secuestrados de su departamento de la avenida Corrientes al 3600. Ella era empleada administrativa en Nexo Publicidad y él en Ford Copello. A 35 años de su desaparición –se cumplen hoy– la Justicia sigue buscando al apropiador de su hijo y cabecilla de la ESMA. Servini de Cubría allanó ayer el edificio Libertad, sede de la Armada, el Instituto de Ayuda Financiera para Pagos de Retiros y Pensiones Militares, la Sociedad Militar de Seguro de Vida y la Dirección Nacional de Identificación Tributaria y Social. En ninguno de los documentos revisados en esos sitios aparece Vildoza como muerto.

Lo que pudo establecer el juzgado es que Grimaldos recibía una pensión durante todo este tiempo. Lo mismo ocurrió con Javier hasta los 18 años, mientras todavía llevaba el apellido Vildoza. El cobro se hacía a través de uno de los hijos biológicos del represor, Jorge Ernesto Vildoza, que como su hermano Angel Gustavo (capitán de corbeta en actividad) sería miembro del Servicio de Inteligencia Naval. Vildoza padre fue dado de baja en 1987 por su condición de prófugo.

Además de la reciente detención de Grimaldos, el caso de Cecilia Viñas y su hijo fue parte de la causa en la que se estableció que la apropiación de niños fue parte del plan sistemático de desaparición de personas de la última dictadura. Ya en 1979 la sobreviviente Sara Solarz de Osatinsky, quien asistió a secuestradas parturientas en la ESMA, declaró en París haber visto a Cecilia: “Fue traída de Mar del Plata. Era alta, de cabellos castaño oscuro. A fines de 1977 tuvo un varón. Luego fue trasladada sin su bebé”.

Los familiares de Cecilia y Hugo creen que éste es un momento clave en el que se podría echar luz sobre el destino del grupo de prisioneros que estaba vivo en 1984 y del que Cecilia formaba parte. Según lo que pudo decir la joven en esos llamados, ella y otros secuestrados estuvieron en Buenos Aires y Mar del Plata. El jefe de la fuerza de submarinos de la Base Naval de Mar del Plata, Roberto Pertusio, y su mujer figuran como padrinos del niño apropiado. Pertusio estaba en actividad en 1984, cuando, a partir de las comunicaciones telefónicas, el gobierno de Alfonsín realizó una estéril investigación sobre este hecho.

En 1998 Javier envió una carta al juzgado de Servini de Cubría en la que informaba que se había enterado “a través de noticias e Internet de que mi padre está acusado de no ser mi padre biológico sino un militar de actuación durante la década del ’70 y que me robó cuando era bebé”. Pocos meses después se presentó en forma espontánea para realizase el estudio de ADN con el que se confirmó su identidad. El joven tuvo contactos con su familia biológica, pero nunca cortó sus vínculos con los Vildoza. Actualmente vive en Londres con su mujer y sus hijos. “Mientras no tengamos a Vildoza, mientras no se haga justicia, yo no sé si él está libre. Pudo haber recuperado su identidad, pero no su libertad”, dijo su tío Carlos Viñas, cuando declaró como testigo en el juicio sobre el plan sistemático de robo de bebés.

lunes, 18 de junio de 2012

Homenaje a Rodolfo Walsh en el subte porteño

Se realizó un homenaje a Rodolfo Walsh, en el que estuvieron presentes su hija Patricia Walsh y su amigo Osvaldo Bayer, en la estación “Entre Ríos” de la Línea E del subterráneo rebautizando por segunda vez dicha parada con su nombre. El 25 de marzo de 1977, un día después de haber escrito la famosa “Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar”, Rodolfo Walsh fue desaparecido tras un tiroteo en la esquina de las avenidas San Juan y Entre Ríos, donde está dicha estación. Por ANRed
    Por ANRed - Sur (redaccion@anred.org)

La conducción de Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) rebautizó por segunda vez, este viernes 15 de junio, la estación Entre Ríos de la Línea E. El lugar escogido rememora el trágico final del periodista. Además de intervenciones artísticas, el encuentro contó con la presencia de Lidia Ferreyra, su compañera de lucha; Patricia Walsh, su hija; y Osvaldo Bayer.

La voz de Mercedes Sosa entonando “La cigarra” llegaba desde un amplificador y se metía en cada rincón de la estación "Entre Ríos". Eran esas paredes que vieron como un operativo militar pretendía acallar la voz de Rodolfo Walsh las mismas que, por ironía del destino, 35 años después eran rebautizadas por los trabajadores, como Estación Compañero Rodolfo Walsh.

Al grito de "¡Rodolfo Walsh: presente! ¡Ahora y siempre!", Lidia Ferreyra tomó la palabra para transmitir su alegría para con la nueva disposición ya que “es una expresión más del crédito de la memoria”. Acto seguido, el reconocido escritor y periodista, Osvaldo Bayer, se acercó al micrófono para comunicar su entusiasmo con el rebautizo de la estación Entre Ríos. Además, compartió anécdotas vividas con Rodolfo Walsh, como por ejemplo, el diálogo que mantuvieron la última vez que se vieron, acerca del cual detalló que fue “en plena dictadura, se sorprendió y me dijo qué haces acá y yo le dije mira quien habla. Me dijo pero vos escribiste lo de la Patagonia, y yo respondí pero vos diez veces peor todavía: te metiste con la actualidad” y agregó tristemente “yo no sabía que iba a ser el último encuentro”. Luego, Bayer se refirió a su amigo “era más argentino que todos. Cómo amaba esas enormes llanuras allá en Río Negro”; y fue entonces cuando invitó a los trabajadores y al pueblo en su conjunto a luchar por recuperar su casa natal de Choele Choel. Cerró su discurso: “que gran acto es este, esto lo dice todo. Es vivir por la ética. Es vivir por una comunidad llena y plena de justicia, sin niños con hambre, con gente rebozante de trabajo, para que podamos gozar de este paisaje argentino”.

Un trabajador de AGTSyP leyó una carta que Rodolfo Walsh escribió cuando su colega Paco Urondo falleció. El gremialista reflexionó acerca del contenido y remarcó, citando al periodista, que “el problema para un tipo como vos en un tiempo como este, es que cuando más hondo se mira y más callado se escucha, más se empieza a percibir el sufrimiento de la gente, la miseria, la injusticia, la crueldad de los verdugos. Entonces ya no basta con mirar, ya no basta con escuchar, ya no alcanza con escribir”.

A continuación, Patricia Walsh tomó la palabra para realizar una pequeña reseña de la vida política de su padre y aseguró que si él se encontrase allí agradecería que lo sean los mismos trabajadores quienes lo recuerdan. Además, resaltó que el Tercer Juicio por la ESMA se aproxima, el cual exige una responsabilidad popular de difusión. Remató esta idea con palabras del propio periodista: “los invito a empuñar este juicio que va a ser el más importante de la historia reciente de la lucha por los derechos humanos en nuestro país (…) a que difundan esta información, porque así van a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”.

Finalmente, el Secretario General de AGTSyP, "Beto" Pianelli, agradeció la participación de las diversas agrupaciones políticas y sindicales en este acto que pretendió “recuperar las imágenes, recuperar los mitos de la ciudades, los nombres de nuestros verdaderos héroes”. En conclusión, el gremialista declaró en diálogo con ANRed su conformidad con el apoyo que actualmente brinda el gobierno nacional por medio del Bloque Nuevo Encuentro y de su diputada -Gabriela Cerruti-, quien presentó el proyecto 1272-D-2011 en la Legislatura Porteña. Al respecto, aseguró que observa diferencias positivas con respecto al intento de rebautizo efectuado el año anterior, ya que actualmente cuentan con autorización de Metrovías para intervenir la estación con carteles alusivos al autor; hecho que, según Pianelli, aumenta las esperanzas de legalizar el renombramiento en el curso del año 2012.

lunes, 11 de junio de 2012

La justicia brasileña inició el proceso para extraditar represor

Un paso más hacia la extradición

El Supremo Tribunal Federal de Brasil comenzó con las gestiones para posiblemente extraditar a Claudio Vallejos, quien admitió haber intervenido en el secuestro del pianista brasileño Francisco Tenorio Cerqueira Junior, desaparecido.

 Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Uno de los capítulos menos investigados del Plan Cóndor, el que vinculó a las dictaduras de Brasil y Argentina, entre otras del Cono sur, comienza a salir de las sombras. El Supremo Tribunal Federal brasileño inició las gestiones para la posible extradición del represor argentino Claudio Vallejos, ex ESMA, quien declaró haber participado en el secuestro del pianista brasileño Francisco Tenorio Cerqueira Junior, desaparecido desde 1976, cuando realizaba una serie de presentaciones en Buenos Aires junto a Vinicius de Moraes.

Está probado con harta documentación –que incluye cartas del sindicato de músicos al dictador Ernesto Geisel (1974-1979)– que la Cancillería brasileña y la Embajada en Buenos Aires tomaron conocimiento prácticamente de inmediato del secuestro de Cerqueira Junior el 18 de marzo del ’76, y hay indicios firmes sobre la participación de agentes brasileños en los interrogatorios y torturas. Lo que hace de la desaparición de “Tenorinho” un caso emblemático del Cóndor orquestado por brasileños y argentinos.

Después de años de indiferencia judicial, el juez Gilmar Méndes, del Supremo Tribunal Federal, dio un paso firme hacia la extradición del presunto secuestrador Vallejos al ordenar la semana pasada que éste quede bajo jurisdicción de la Policía Federal, por su carácter de extraditable.

El proceso de deportación está caratulado en el Supremo como oficio 478/2012 y fue solicitado, tres meses atrás, por el fiscal federal argentino Miguel Angel Osorio, a cargo de la causa ESMA, quien en su fundamentación se refirió al Plan Cóndor y citó informaciones publicadas por Página/12.

Elisa Cerqueira era una niña de 8 años cuando su padre Francisco Tenorio, de 35, fue secuestrado. Desde entonces ha esperado en vano una respuesta de las autoridades brasileñas. “Si Vallejos es deportado allá (Argentina) va a ser juzgado y probablemente condenado, como sucedió con todos (los miembros de ESMA). Alfredo Astiz está preso y condenado. Yo creo que él tiene que ser deportado, porque acá no va a pasar nada, Brasil todavía no abrió los archivos, no reconoce su participación en este caso, amnistió a los torturadores, entonces creo que debe irse porque allá se hace justicia.” “Aquí Vallejos puede ser liberado en cualquier momento con cualquier excusa boba, por eso el gobierno argentino pidió que lo extraditen, allá va a responder por los grandes crímenes que cometió”, dijo Elisa Cerqueira al diario electrónico Carta Maior.

El Gordo Vallejos fue miembro de la Marina, actuó en la ESMA desde el comienzo de la dictadura y, según él mismo confesó, participó en el grupo de tareas que secuestró al pianista Francisco Tenorio Cerqueira Junior, que horas antes había participado de uno de los memorables recitales del poeta y ex diplomático Vinicius de Moraes junto al guitarrista Toquinho.

En la década del ’80, Vallejos desembarcó en Brasil donde repartía su tiempo entre estafas varias –por lo que fue preso más de una vez, la última en enero pasado– y vender entrevistas sobre su participación en el rapto del pianista Cerqueira Junior –un músico exquisito, poco volcado a la política—, y relatar los secuestros de varios militantes brasileños como Sidney Fix Marques dos Santos y Maria Regina Marcondes Pinto de Espinosa, quienes continúan desaparecidos desde 1976. Casos que posiblemente serán materia de indagaciones por parte del fiscal Osorio, si se lleva a cabo la deportación.

“Maté por lo menos a 30 personas y perdí la cuenta de aquellos que torturé, perdí la cuenta de aquellos que yo había torturado y acabaron muertos”, declaró hace tiempo Vallejos a la revista Fatos, acaso envalentonado por las inminentes leyes de Obediencia Debida y Punto Final. También soltó la lengua para la televisión francesa, donde se despachó sobre Alfredo Astiz, y realizó declaraciones en la extinta revista argentina La Semana, a la que dijo: “Yo participé con (Rubén) Chamorro en el secuestro de (el embajador) Hidalgo Solá”, otra de las víctimas de los grupos de tareas de la ESMA, por orden del almirante Emilio Massera.

La vocación histriónica del represor y su prontuario como estafador hacen que sus afirmaciones sean tomadas con reserva, “no sabemos si todo lo que dice es verdad, pero es muy importante que esté detenido y que sea deportado” para ser interrogado por la Justicia argentina, plantea Jair Krischke, titular del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Brasil, consultado por este diario.

Y luego avanza: “Esto también será importante” para la Comisión de la Verdad, creada el mes pasado por la presidenta Dilma Rousseff, porque es probable que se progrese en la reconstrucción de uno de los casos paradigmáticos del Plan Cóndor. Krischke dijo que no se puede prever cuándo habrá una definición sobre el caso, porque éste debe ser tratado por el plenario de los once miembros del Supremo Tribunal Federal, pero estima que hay “elementos” para esperar un fallo favorable dado que ya fueron concedidas otras extradiciones de represores que actuaron en Argentina, como el coronel uruguayo Manuel Cordero Piacentini, en enero de 2010, y el teniente argentino Norberto Raúl Trozzo, el año pasado.