jueves, 7 de febrero de 2013

Astiz confesó su responsabilidad y dijo ser una víctima "del terrorismo judicial"

El represor ya condenado declaró en el tercer juicio por delitos de lesa humanidad en la denominada causa ESMA Unificada

Alfredo Astiz confesó su responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), por los que ya fue condenado a cadena perpetua y se encamina a otro fallo similar en el nuevo juicio oral que le sigue el Tribunal Oral Federal Nº 5 por la represión de Estado con que la dictadura sembró al país de desaparecidos, torturados, asesinados y exiliados. "Los únicos responsables son los que dieron las órdenes, incluyéndome." En esa decena de palabras, el ex marino que ostenta el dudoso palmarés de haber entregado las Islas Georgias a los británicos en 1982 sin dar combate, admitió lo que la justicia y la memoria popular saben desde mucho tiempo antes de su confesión.

Astiz encadenó ayer una prolija catarata de provocaciones y desafíos que cristalizó en el presidente del tribunal, el juez Leopoldo Bruglia, a quien intentó sacar de las casillas y por momentos pareció estar cerca de conseguirlo.

Con la mirada menos gélida que lo habitual, y de a ratos a los gritos, Astiz bramó que "la justicia independiente en la Argentina se terminó cuando Néstor Kirchner cambió a la Corte Suprema, dando un virtual golpe de Estado judicial". De entre los siete jueces del máximo tribunal, el represor eligió a Raúl Zaffaroni como blanco de sus ataques: lo responsabilizó de ser el autor ideológico de su condena e intentó esmerilarlo mostrando al tribunal la tapa del desaparecido diario sensacionalista Libre, que publicó una denuncia sobre la propiedad de departamentos que el juez tenía alquilados y que eran utilizados como prostíbulos encubiertos.

Chicanero como nunca antes, Astiz leyó un "documento" que –dijo– elaboró en la cárcel de Marcos Paz, donde está alojado. Ante una sala colmada por miembros de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas e H.I.J.O.S., entre otros organismos defensores de los Derechos Humanos ("grupos de persecución, venganza y rapiña", los llamó), Astiz desafió: "Que levante la mano acá el que piense que Oyarbide no es corrupto." Hizo una pausa, giró la cabeza y paneó al auditorio que permanecía inmóvil. Entonces, completó el acting: "Veo que todos piensan igual que yo." A Oyarbide también le reprochó haber procesado al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, en la causa por las escuchas ilegales a enemigos familiares y políticos.

La audiencia de ayer del juicio denominado "ESMA Unificada" registró momentos de extrema tensión. Acaso el más grave se haya producido cuando el ex militar que se infiltró en Madres de Plaza de Mayo para delatarlas ante el régimen le preguntó al juez Bruglia: "¿Me tiene miedo?". El espadeo verbal que propuso Astiz había comenzado apenas iniciada la audiencia cuando, cumpliendo con rigorismos procesales, Bruglia comenzó a preguntarle sus datos personales: "Soy el capitán de Fragata de la Armada Argentina, Alfredo Astiz. Es la única pregunta que voy a responder." El juez, quien por entonces no parecía sospechar lo que sobrevendría, intentó explicarle didácticamente que debía completar formalismos como edad, profesión y estado civil, se topó con la primera irreverencia: "Eso es problema de ustedes."

Astiz habló de política. Mucho. Criticó la Ley de Medios Audiovisuales, denunció "sometimiento" judicial en la "Causa Ciccone", atacó al vicepresidente, Amado Boudou; al ex procurador general de la Nación, Estaban Righi; a los jueces federales Daniel Rafecas, Sergio Torres y Norberto Oyarbide y a la procuradora general Alejandra Gils Carbó. Pero reivindicó al ex camarista federal mendocino Otilio Roque Romano, destituido, procesado y con pedido de captura internacional, y escondido en Chile por haber cuanto menos tolerado violaciones a los Derechos Humanos en la provincia de Mendoza.

Llamó "tiranía" al gobierno, endilgó a Néstor Kirchner la supuesta "utilización de la justicia como arma de hostigamiento" y trasladó a su sucesora, Cristina Fernández de Kirchner, la continuidad de esa presunta práctica con el agregado de "homenajear a los grupos terroristas".

El juez Bruglia advirtió que el relato desvariaba y se alejaba del objeto del juicio. Se lo hizo notar y le pidió que ciñera la indagatoria a defenderse de los cargos por los que está acusado. "Estoy sentado acá por una política de persecución del Poder Ejecutivo. ¿No me deja mostrar la ilegitimidad de este juicio? ¿A qué le tiene miedo? ¿Me tiene miedo?".

"Esto es intolerable", manifestó Nora Cortiñas, representrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. "No voy a seguir escuchando a un genocida", señaló segundos antes de levantarse y abandonar la sala.

Astiz, quien alguna vez se ufanó de ser "el hombre mejor preparado para asesinar a un periodista", sólo habló tangencialmente de los delitos de lesa humanidad que cometió en la ESMA. Pero sí reivindicó el concepto de "obediencia debida", con el que intentó proteger a los rangos de menor jerarquía también condenados o en procesos judiciales, de quienes dieron las órdenes. Fue entonces cuando fluyó la confesión: "Los únicos responsables son los que dieron las órdenes, incluyéndome."

Según esa singular lectura, actuaron bajo "obediencia debida" quienes cumplieron y ejecutaron órdenes de cometer delitos aberrantes. Para Astiz, ello no es condenable; en cambio sí repudió lo que llamó la "obediencia indebida" que –atacó– cumple la justicia respecto del poder político.

Después de una jornada larga y accidentada, el tribunal resolvió (después de dos cuartos intermedios) dar por concluida la declaración del ex marino, y ofrecerle la posibilidad de ampliarla en otro momento. Astiz aprovechó para producir el último conato de escándalo y se quejó a los gritos sobre el pretendido cercenamiento a su derecho de defensa. 
 Por: Néstor Espósito

miércoles, 6 de febrero de 2013

Declaró Alemann, ex secretario de Hacienda de la dictadura

El funcionario que visitó la ESMA
Admitió haber estado en el centro clandestino para ver “cómo funcionaba el arma” con la que lo atacaron. Y dijo que “jamás torturaría ni mataría, soy muy cobarde”. También se realizaron las indagatorias de otros cinco acusados en el juicio.

El ex secretario de Hacienda de la dictadura Juan Ernesto Alemann admitió haber visitado la ESMA en pleno terrorismo de Estado, pero no para ver cómo se humillaba a los supuestos autores de dos atentados en su contra, como declaró el sobreviviente que lo denunció, sino para saber “cómo funcionaba el arma con la que me atacaron”. Además de Alemann, otros cinco represores desfilaron ayer ante el Tribunal Oral Federal 5 que los juzga por delitos de lesa humanidad. Hoy desde las 10 declararán Alfredo Astiz, Ricardo Miguel Cavallo y Ricardo Lynch Jones.

Alemann sufrió un atentado en 1978 y otro en 1979, que le costó la vida a su chofer. Carlos Lorkipanidse lo vio en la ESMA en 1980, durante su cautiverio. Dijo que lo vio en “La Huevera” y que le mostraron a dos cautivos encapuchados y engrillados “porque el grupo de tareas quería fanfarronear que había capturado a sus atacantes”. “A mí me dijeron que agarraron a todos estos asesinos”, había dicho Alemann en 2002. Dónde, le preguntó un periodista de la agencia DyN. “Fue privadamente... alguno, no recuerdo quién”, balbuceó mientras reinaba la impunidad.

“Se me acusa de imposición de tormentos a Orlando Ruiz”, arrancó ayer. “No lo vi, por lo tanto no lo torturé”, declaró como acusado, con derecho a mentir. “A raíz de un atentado, me invitaron a la ESMA para conocer las armas. Ahí conocí cómo funcionaba el arma con la que me atacaron”, dijo, y aseguró no haber formulado denuncia tras los atentados. “Jamás torturaría ni mataría, soy muy cobarde”, agregó, sin ocultar su particular concepto de la valentía. “Fui secretario de Hacienda durante cinco años y salí más pobre de lo que entré. Que me acusen por delitos de lesa humanidad hiere lo más profundo de mi ser”, se victimizó. Cuando uno de los jueces le preguntó quién lo invitó a la ESMA, dijo no recordarlo. Admitió su relación con Massera, aunque tomó distancia. “Tenía un conflicto porque había criticado los gastos excesivos realizados para el Mundial de Fútbol”, dijo.

“Se me acusa de crímenes que no cometí”, declaró el capitán Eugenio Vilardo, ex subdirector de la oficina de prensa de Cancillería, donde eran obligados a trabajar algunos secuestrados. “Se han violado los principios básicos del derecho”, afirmó, y en varios pasajes de su declaración no ocultó su orgullo de haber estado en la Armada.Eran tiempos de plomo, donde teníamos que estar armados para combatir la guerrilla hasta con dos granadas en mano”, dijo. “La vida militar implica disciplina y entrega. Las órdenes no son motivo de discusiones, se acatan. Ese es el principio de la vida militar en todo el mundo”, invocó la obediencia debida. “Desconozco la competencia de este tribunal para juzgarme”, concluyó.

El contraalmirante Edgardo Otero negó haber dirigido la ESMA en 1980 y trató de demostrar que entonces ocupaba funciones en YPF. Remarcó que no participó de la “guerra civil o la lucha contra el terrorismo subversivo”. Agregó que “los jueces que me están juzgando cometen un error garrafal, porque desconocen lo que sucedió en esa época y también el funcionamiento de los escalafones militares. Trabajé en la parte logística, no en la parte operativa”. “El objetivo final del terrorismo subversivo era la toma de poder. Su proliferación en todo el país ponía en peligro a la Nación. No admito que el fiscal sostenga que son perseguidos políticos, eran militantes terroristas y subversivos”, afirmó.

Manuel García Tallada, condenado en el primer juicio, se negó a declarar, igual que el suboficial Paulino Oscar Altamira, ex guardia y miembro del GT 3.3. El teniente Jorge Radice, también condenado, dijo que formó parte del área de logística, pero “no participé de la entrega de ningún bebé ni en interrogatorios”. “No cometí ningún tipo de homicidio”, afirmó, y concluyó con un involuntario elogio al Estado: “El Estado argentino es responsable por todo lo que me aconteció y me acontece”.

martes, 5 de febrero de 2013

Revocaron el arresto domiciliario del represor y partero de la ESMA, Jorge Magnacco

Del shopping a la cárcel de Marcos Paz

Después de que la agrupación HIJOS difundiera un video en el que se ve al represor en Patio Bullrich y Barrio Norte, el tribunal que lo condenó por el plan sistemático de robo de bebés ordenó su detención. El tribunal que lo está juzgando por ESMA le suspendió el beneficio.

 Por Irina Hauser

“Esperé el colectivo pero no venía, es caro tomar taxi, así que caminé”, empezó su justificación el represor Jorge Magnacco cerca del mediodía. Estaba en un despacho del Tribunal Oral Federal Nº 6 (TOF6), lo había mandado a detener la Policía Federal después que se conociera un video de la agrupación H.I.J.O.S que lo mostraba paseando por la calle, recorriendo el Patio Bullrich y comprando en una fiambrería de Barrio Norte, en abierta violación del arresto domiciliario. “Entré al shopping para acortar camino y porque tenía calor, después compramos comida”, insistió en explicar. También acotó que le venía bien el periplo por su “necesidad de hacer ejercicio físico”. Magnacco, el médico que atendía los partos de las mujeres que estaban en cautiverio en la ESMA durante la última dictadura, había ido el lunes a los tribunales de Retiro porque debía prestar declaración indagatoria ante otro tribunal, el Nº 5, en el juicio por los crímenes cometidos en aquel centro clandestino. Tenía permiso de los jueces para ir y volver “por sus propios medios”, acompañado de su “garante”, que es la esposa, con quien se lo ve caminar del brazo en las imágenes, vestida ella con jeans y una cartera rosa cruzada. El tribunal TOF5 resolvió ayer suspender provisoriamente la detención en su casa para garantizar su juzgamiento; el TOF6, que ya lo condenó el año pasado a 15 años de prisión como partícipe de la apropiación de hijos de desaparecidos, directamente le revocó el beneficio. Su nuevo lugar de alojamiento es una cárcel común, el penal de Marcos Paz.

Magnacco tiene tres condenas por su papel como obstetra en los partos clandestinos durante el terrorismo de Estado y actualmente es uno de los 67 acusados en el juicio sobre los crímenes cometidos en la ESMA. El lunes, después de negarse a declarar ante el TOF5, se fue como si nada caminando por la calle. Tomó Avenida del Libertador y entró al Patio Bullrich, donde deambuló un rato. La agrupación H.I.J.O.S. lo filmó, en todo su trayecto, que incluyó una parada en un almacén llamado El Nene y luego el camino hasta su casa en la calle Marcelo T. de Alvear, cerca del Palacio Pizzurno. “Señores jueces, ya hemos exigido que los genocidas con arresto domiciliario no tengan privilegios, son ustedes quienes deben controlar qué hace Magnacco y cualquier otro cuando no está en su casa; y particularmente este verdugo, que tiene probado por la Justicia que fue partícipe del terrorismo de Estado, no puede seguir gozando de un beneficio que no respeta”, reclamó públicamente H.I.J.O.S. Luego, la fiscalía, las querellas y la Secretaría de Derechos Humanos le reclamaron al tribunal de ESMA que revocara la detención.

Entre tanto, también decidió tomar cartas en el asunto de oficio la presidenta del TOF6, María Roqueta, que fue la que ordenó detenerlo y llevarlo a tribunales. Allí le exhibieron el video y le requirieron que explicara su paseo, en presencia de su defensa y también de los jueces Julio Panelo y Domingo Altieri. Lo mismo hicieron después los jueces del TOF5, Daniel Obligado, Adriana Paliotti y Leopoldo Bruglia. Magnacco exhibió su teoría de la falta de transporte y el calor, además de argumentar que había ido a comprar algo de comer porque, al consultarle a su esposa si había algo para el almuerzo, ella le dijo que no, porque pensó que estarían más tiempo en tribunales. El represor dijo que entendía que no había transgredido su régimen de detención. Sin embargo, cuando le preguntaron si hacía uso del único permiso que tenía, que era el de hacer caminatas en la terraza de su edificio, dijo que no “por miedo a quebrantar el beneficio de la detención domiciliaria”, que le concedió el Juzgado Federal Nº 9 hace un año, en el contexto de la causa en la que fue condenado por facilitar la apropiación de Evelin Bauer Pegoraro. Le dieron el beneficio por ser mayor de setenta años, algo que prevé la ley. En rigor, los jueces están facultados para evaluar en cada caso si otorgarla o no. Es una herramienta pensada para evitar detenciones en condiciones inhumanas, habilitada también cuando un preso no puede recibir en la cárcel el tratamiento médico que requiere. La norma, en su versión antigua (la que se aplica a Magnacco), preveía la designación de un “garante”, como un familiar, del cumplimiento del arresto domiciliario. Quienes deben vigilar el cumplimiento, de todos modos, son los jueces, que también pueden designar al Patronato de Liberados. Pero la custodia no está a cargo de fuerzas de seguridad. Algunos tribunales (como el TOF6) interpretan que cuando deben ser trasladados a tribunales puede llevarlos alguna de las fuerzas.

Magnacco ayer ya no pudo volver a su casa. El TOF5 decidió suspender en forma provisoria el arresto domiciliario “a fin de asegurar la continuidad del debate oral y público en el que aquél resulta imputado”, y ordenó mandarlo a la cárcel de Marcos Paz. El TOF6, que también recibió un pedido del fiscal Martín Niklison, redactó dos carillas donde dice que Magnacco “en modo alguno” podía “deambular por el interior de un centro comercial” o “ingresar a un comercio a adquirir mercadería”. “Las explicaciones brindadas por el imputado resultan absolutamente injustificadas”; “el alojamiento en su domicilio particular no es más que una modalidad de cumplimiento de esa detención”. “Vale recordar que el imputado Magnacco reconoció gozar de buena salud y es prueba de ello que efectuó una larga caminata”, dice la resolución del TOF6. Su conducta, dijeron los jueces, constituye “un quebrantamiento injustificado de las condiciones de cumplimiento de la detención domiciliaria”.

Magnacco, recuerdan en H.I.J.O.S, “es uno de los que saben dónde están esos hijos de desaparecidos que aún no conocen su identidad, pero sigue fiel a los pactos de silencio”.
UNA PIEZA CLAVE EN EL PLAN DE APROPIACION DE NIñOS
El médico partero de la ESMA

A mediados de 1977 comenzó a funcionar en la ESMA una sala de maternidad clandestina donde se forzó a parir a las embarazadas secuestradas por el Grupo de Tareas 3.3.2. En esa pieza nacieron, entre otros, Guillermo Pérez, nieto de la vicepresidente de Abuelas de Plaza de Mayo Rosa Roisinblit; Evelyn Karina Pegoraro, Victoria Donda y Juan Cabandié. Ellos llegaron al mundo en las manos del mismo obstetra, un oficial de la Armada llamado Jorge Luis Magnacco, a quien varios sobrevivientes le adjudicaron unos “ojos terribles”.

Magnacco se desempeñó como jefe del área de Ginecología del Hospital Naval entre marzo de 1975 y abril de 1979 y luego fue promovido a capitán de la Fragata ARA Libertad. Durante esos años estuvo a cargo de la maternidad clandestina de la ESMA. Devino un eje fundamental del plan sistemático de apropiación de menores, por el que fue condenado el año pasado a diez años de prisión. Sin embargo, cuando escuchó el fallo ya estaba rindiendo cuentas por otros secuestros y torturas que se produjeron en la ESMA.

En 2005 fue encontrado culpable de participar en la sustracción y apropiación de Guillermo, hijo de los desaparecidos Patricia Roisinblit y José Manuel Pérez Rojo, y nieto de Rosa Roisinblit. Cuatro años después, la Justicia lo consideró también responsable de la apropiación y el ocultamiento de la identidad de Evelyn, hija de los desaparecidos Susana Beatriz Pegoraro y Rubén Santiago Bauer. El juez Luis Rodríguez unificó en ese entonces las condenas y le dio 15 años. En ambos casos fueron claves los testimonios de las sobrevivientes Ana María Martí y Sara Solarz de Osatinsky, que recordaron frecuentes visitas a la sala de Jorge “Tigre” Acosta, Héctor Febres, Carlos Galián, pero que siempre estaba presente un “tipo alto, con ojos terribles”, al que llamaban “doctor Magnacco”.

lunes, 4 de febrero de 2013

H.I.J.O.S. denunció que Jorge Magnacco viola su detención domiciliaria




El represor que sale de paseo

El capitán de navío Magnacco, quien atendía partos en la ESMA, fue filmado mientras caminaba por Barrio Norte, visitaba un shopping y hacía compras. La agrupación H.I.J.O.S. reclamó que le sea revocado el beneficio de cumplir la prisión en su casa.

 Por Adriana Meyer

El represor Jorge Magnacco fue descubierto mientras paseaba por Barrio Norte, en ostentosa violación del arresto domiciliario del que goza por decisión judicial tras haber sido condenado por el plan sistemático de apropiación de menores, hijos de secuestrados y desaparecidos, durante la dictadura. La agrupación H.I.J.O.S. filmó a este médico que atendía los partos de mujeres en cautiverio de la ESMA mientras recorría tranquilo su barrio, visitaba un shopping y hacía las compras. “Se burla de todos, se burla de sus víctimas, los familiares, la Justicia y el pueblo entero que construyó este proceso histórico de Memoria, Verdad y Justicia”, expresó H.I.J.O.S. Magnacco está siendo juzgado en la megacausa ESMA y durante la audiencia de ayer, poco antes del paseíto, se había negado a prestar declaración indagatoria. La agrupación que lo filmó exigió a los “señores jueces” poner fin a estos “privilegios” para los represores sentenciados en los procesos por delitos de lesa humanidad, y en el caso particular de Magnacco, que le sea revocado el beneficio de cumplir la prisión en su casa porque “no podemos seguir cruzándonos con genocidas por las calles”.

La agrupación H.I.J.O.S. destacó que este genocida se pasea por Buenos Aires “como cualquier vecino, pero no lo es”. De hecho fue condenado en el juicio por el plan sistemático de robo de bebés y también por casos particulares de hijos de desaparecidos; y además de la causa ESMA, también está imputado en otro juicio por crímenes durante el terrorismo de Estado. “Magnacco cumple sus condenas con arresto domiciliario en su casa de Barrio Norte, pero no respeta las condiciones de la detención y usa la salida autorizada exclusivamente para ir al juicio para pasear por Patio Bullrich e ir de compras a la panadería”, señaló la entidad en un comunicado, y respaldó su denuncia con imágenes que pueden verse en http://youtu.be/wDR71U9yuKo

“Señores jueces, ya hemos exigido que los genocidas con arresto domiciliario no tengan privilegios, son ustedes quienes deben controlar qué hace Magnacco y cualquier otro cuando no está en su casa; y particularmente este verdugo, que tiene probado por la Justicia que fue partícipe del terrorismo de Estado, no puede seguir gozando de un beneficio que no respeta”, planteó H.I.J.O.S. y exigió que el Tribunal Oral y Federal Nº 5, integrado por los jueces Leopoldo Bruglia, Daniel Obligado y Adriana Paliotti, le revoque en forma inmediata la prisión domiciliaria y ordene su detención en una cárcel común.

El capitán de navío, médico retirado de la Armada, Jorge Luis Magnacco fue el primer represor escrachado por H.I.J.O.S. cuando aún permanecía impune, en 1996. Quien supo ser el obstetra de la ESMA trabajaba en el Hospital Militar y en el Sanatorio Mitre, de donde fue despedido por el efecto de la condena social. “Magnacco tiene las manos manchadas de sangre, la de los bebés nacidos en la ESMA durante el cautiverio de sus madres detenidas-desaparecidas en la última dictadura cívico-militar, y es uno de los que saben dónde están esos hijos que aún no conocen su identidad, pero sigue fiel a los pactos de silencio”, expresó H.I.J.O.S. Y concluyó que “los juicios a los culpables de delitos de lesa humanidad se complementan con la condena social, y hoy lo demostramos” porque “Magnacco no puede pasar desapercibido, su cara es conocida, los medios no la muestran a pesar de todas sus condenas y por eso la ponemos en evidencia, para que su casa sea su cárcel y su rostro, su condena social”.

Este represor y obstetra del Hospital Naval durante la dictadura intervino en decenas de casos de niños nacidos en el cautiverio de sus madres, y por eso lo sentenciaron en el proceso sobre el plan sistemático. Pero también fue condenado a diez años de prisión por la sustracción, retención y ocultación de Evelyn Karina Bauer Pegoraro, a cuya madre atendió en un parto que tuvo lugar en el centro clandestino que funcionó en la ESMA. El juez federal Luis Rodríguez unificó en 15 años la condena total a Magnacco, en base a otra pena anterior que se había impuesto al represor por delitos similares. La causa se había originado en una denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo.


lunes, 28 de enero de 2013

Desde México, denuncian al gobierno argentino ante la CIDH por los asados en la ESMA


Pese a las declaraciones con tinte aclaratorio de la Presidenta, el asado de fin de año que realizó el ministro de Justicia, Julio Alak en el predio de la Esma sigue dando qué hablar y acumulando denuncias.

Desde México, organismos de Derechos Humanos, organizaciones sociales, académicos e intelectuales presentaron una queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en contra del gobierno argentino por la realización de los asados en la ex Escuela de Mecánica de la Armada.

Este miércoles, en el Club de Periodistas de México, se informó sobre la denuncia y señalaron que presentaron la queja “para que este tipo de acciones no se vuelvan a repetir, ya que ofenden la memoria de las víctimas y lastiman a sus familiares”.

Allí estuvieron presentes Marcelo Fabián Monges, escritor argentino radicado en México y presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad A.C.; Wendy Patiño Hernández, de la Fundación Conciencia y Dignidad A.C.; Adrián Ramírez López, presidente de la Liga Mexicana por los Derechos Humanos (LIMEDDH); Ulises Lara López, académico UNAM; José Luis Moyá, asesor en temas de transparencia y corrupción; Carmen Ojesto, presidenta de la Fundación Ojesto Martínez A.C., Hugo Everardo Hernández, de la Asociación Nacional para el Desarrollo y el Bienestar de la Familia Mexicana.

Allí, Monges, indicó: “Sostenemos que la banalización de ese espacio para la memoria donde se cometieron crímenes de lesa humanidad, hiere y ultraja los sentimientos y la memoria de la comunidad internacional”.

miércoles, 23 de enero de 2013

Víctor Basterra: “La discusión sobre qué hacer con la ESMA no está cerrada”

(Por La Retaguardia) Dialogamos con nuestro compañero de Oral y Público y sobreviviente del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en el predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), sobre el debate que se generó a partir del brindis-asado que realizó el Ministerio de Justicia de la Nación a fines del año pasado: ¿deben utilizarse para actividades alegres en pos de la vida, o como museos o lugares en donde se recuerde el horror que allí se vivió? Para Basterra, la ex ESMA es un espacio al que hay que respetar, ya que allí existen aún huellas y pruebas que se deben continuar descubriendo e investigando.

Desde un principio, Víctor Basterra ha estado en desacuerdo con muchas de las actividades que se desarrollan en el predio de la ESMA; le resulta difícil aceptarlas: “yo he andado por esas calles siendo prisionero, teniendo ese cautiverio que condicionaba todos los giros y las búsquedas de libertad que uno pudiera tener, pero en el cautiverio uno estaba permanentemente ahí. Y desde esa mirada, me resulta difícil aceptar ciertas actividades. Las acepto en función de esa visión de conjunto, de unidad, pero como bien decíamos en otras épocas ´juntos pero no mezclados´. Sigo sosteniendo mi posición, negándome a aceptar naturalmente que se haga murga o lo que yo llamo ´la política del tachín-tachín´, las cosas que han sucedido ahí últimamente, esa choriceada para más de dos mil personas, que me parece desproporcionada. Muchas veces digo que no se puede tomar a la ESMA para cualquier cosa, para todo. La ex ESMA es un espacio que hay que respetarlo, brindarle un cuidado especial en el tratamiento que se le da, es como si uno tuviera un niño y le enseña las peores cosas que uno tiene”, explicó en diálogo con La Retaguardia.

En este sentido, Basterra considera que la discusión sobre el uso del predio de la ESMA no está cerrada, a pesar de lo que algunos organismos de Derechos Humanos afirmaron en los últimos días: “es algo que sigue porque es un espacio que está descubriéndose permanentemente, todavía se encuentran pruebas, huellas, muchas cosas, además de un montón de preguntas. Yo creo que se encuentra fundamentalmente el gran interrogante que no puede estar saldado, porque aceptar el mal humano como algo que ya se saldó y listo, entonces hay que matarlo con alegría y curso de no sé qué... no es así, la historia es distinta. Además hay una realidad: buena parte de los familiares siguen haciendo el duelo, entonces no se puede aceptar esto de que se cerró la discusión, ganamos nosotros, ustedes perdieron, violín en bolsa y a comérsela. No es así la historia, porque además no se construye nada con esas imposiciones o con esas actitudes que a veces a uno lo revelan, lo sublevan porque uno dice cómo puede ser, somos compañeros que transitamos la misma vereda y me venís a patear las canillas porque no me gusta tal cosa. Tengo el derecho a expresarlo, y lamentablemente muchas veces se dan estas situaciones que a mí me molestan, porque tengo otra mirada y no soy el único, y tampoco somos demasiada minoría. Lo que pasa es que no fue una discusión abierta”.
En diálogo con La Retaguardia, Basterra afirmó que hay algunos temas que no deberían entrecruzarse con lo partidario: “la cuestión partidaria, partidista, partidocrática, te baja línea permanentemente. Yo prefiero muchas veces el activismo porque expresa ser el activo de la clase, de una forma de pensar, no necesariamente de un partido que ahí sí se milita en un partido, hay doctrinas, reglas, sujeciones, prioridades para no lastimar a uno o al otro, aunque sea un hijo de puta el otro, pero como hacés una alianza, callate, no digas nada porque podés lastimar a fulanito que es un turro, porque esto nos ha pasado mil veces, más que yo vengo del peronismo, yo nunca milité en el peronismo estructurado como es el Partido Justicialista, que muchos de sus dirigentes estuvieron debajo de la mesa durante la dictadura o cuando había que enfrentarse a los autoritarios de mierda, y después cuando veían la cosa fácil salían y se iban cazando los puestos. Yo a lo partidocrático medio que le tengo, no desprecio, pero sí desconfianza”.

Además, Basterra recuerdó que cuando se comenzó a hablar de qué hacer en la ex ESMA se presentaron 21 proyectos, que aparecen reflejados en el libro “Memoria en Construcción”: “muy interesante independientemente de la obra en sí, buen basamento está dado en las fotos de los compañeros que yo pude rescatar de ahí adentro, está toda una reflexión, justamente una mirada en búsqueda de respuesta o interrogantes que surgían y van a seguir surgiendo, por eso esto no está cerrado”.

El debate sobre qué uso darle a los terrenos donde funcionaron centros clandestinos o campos de concentración existe en distintos países del mundo. Por ejemplo, la recuperación histórica que se ha hecho desde el judaísmo de la Segunda Guerra Mundial permitió que hoy todos sepan lo que fue el Holocausto. De todos modos, cada espacio y, a su vez, cada país tiene sus características. Al respecto, Basterra reflexiona: “el desarrollo del Terrorismo de Estado en la Argentina es muy particular. Aquí hubo más de quinientos centros clandestinos, en el corto lapso de siete años. Cada uno tiene un tratamiento particular, algunos son señalizados, otros todavía funcionan como comisarías, la base naval de Mar del Plata todavía funciona como base naval. En los otros países también ha sucedido más o menos lo mismo, pero no hay lugares de festichola, lo puedo asegurar”.

En tanto, mientras la discusión sobre el uso del predio ubicado sobre Avenida del Libertador permanece, o al menos eso debería suceder, continúa el tercer tramo del juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar en el centro clandestino que funcionó justamente en la ex ESMA. Una demostración más de que lo que allí sucedió no está cerrado, ni se ha terminado de juzgar.

domingo, 20 de enero de 2013

Los "asaditos" en la ESMA tienen una connotación peligrosa y desconsiderada

Carlos Loza, un sobreviviente de la ESMA, centro clandestino de detención, tortura y exterminio por el que pasaron alrededor de 5000 detenidos desaparecidos, redactó un comunicado que difundimos. Junto con la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) liderada por Pablo Micheli, entre muchos otros (Ver nota más arriba), convoca para el martes 8 de enero, a las 12 horas, a un acto de repudio al asado-brindis que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación organizó en el mencionado CCD para despedir el año 2012.

Me ha llegado un comunicado de ustedes haciendo consideraciones sobre el trabajo que realizan en la ESMA, lugar por demás simbólico, donde se perpetró el GENOCIDIO, junto a otros Centro Clandestinos de Detención.

Desde nuestra organización sindical estuvimos junto a ustedes en todas las oportunidades en que se han manifestado por sus legítimos derechos (reconocimiento de la organización sindical en el sector, pase a planta, acceso a los derechos a participar de paritarias, reincorporación de despedidos, etc.).

La Junta Interna de ATE-Justicia tiene el legítimo derecho a manifestarse en contra de ser obligados a participar en actos de la patronal, en este caso el Estado). Nadie ha menoscabado su trabajo que tan responsablemente ejecutan. De la misma manera otros trabajadores y trabajadoras del Estado realizamos nuestro trabajo en otras reparticiones.

No es práctica en nuestra organización cuestionar a trabajadores de otra Junta Interna denunciando hechos en su sector de trabajo y mucho menos hacerlo públicamente. Recuerdo cuando ustedes volantearon la marcha del último 24 de Marzo pidiendo la reincorporación de dos compañeros del organismo. Muchos opinaban que era incorrecto traer un problema sectorial a una movilización donde el protagonismo es la memoria de los 30.000 compañeros. Otros entendimos que su voz debía ser escuchada y el reclamo debía atenderse.

En muchos de nuestros organismos se realizan fiestas de fin de año organizadas por los funcionarios o los gremios. A nadie se lo obliga a concurrir. Tal vez en vuestro comunicado faltó hacerse solidarios con los compañeros/as que fueron obligados a concurrir o justificar su ausencia.

Me permito hacer esta observación como integrante de la Junta Interna de ATE en la Administración General de Puertos que también ha proporcionado su cuota de desaparecidos y sobrevivientes en el Centro Clandestino de Detención y Exterminio ESMA.

Por otra parte y en mi carácter de miembro de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) quisiera reflexionar sobre estos hechos. En el mes de Diciembre de 1976 siendo trabajador portuario, y con otros tres compañeros, miembros del Cuerpo de Delegados, fuimos secuestrados, llevados a la Seccional 30 de La Policía Federal y esa misma noche llevados a la ESMA. Ustedes conocen perfectamente cada uno de los lugares donde 5000 compañeros/as fueron golpeados, torturados, asesinados, violados, despojados de sus hijos, etc.etc.

Saben también que los días miércoles se hacían los "traslados" que significaba la desaparición definitiva de los detenidos-desaparecidos. Muchas veces en los operativos se producían asesinatos o los compañeros/as quedaban muy mal heridos. Ello no impedía que sus cuerpos fueran llevados a la ESMA. Muy infrecuentemente se entregaban los cadáveres a sus familias. Tal es el caso de Rodolfo Walsh, asesinado en las primeras horas de la tarde del viernes 25 de Marzo de 1977 o el caso de Enrique "Quique" Juárez, quien junto a Marcelo Cerviño y Lidia Zunino fueron baleados en la localidad de Martínez entre las 20.30 y las 21 horas del viernes 10 de Diciembre de 1976. Llegaron muertos a la ESMA. Es muy larga la lista de compañeros y compañeras en situaciones similares.

Conocen también que la no existencia de cámaras que conserven los cuerpos obligaban a deshacerse de los cuerpos, cremándolos. En la jerga del campo se llamaba "asadito". Desde ese momento y especialmente del lugar de lo simbólico los vocablos "asadito" y esma quedaron indisolublemente ligados. Lo mismo sucede con los términos vuelos, parrilla, capucha, capuchita, traslados, entre otros. Evocan necesariamente en el inconsciente de cada uno de los sobrevivientes esa marca perpetua. El genocidio nazi evoca de la misma manera los términos crematorio, esvástica, noche y niebla, etc.

Ello implica prohibir el uso de esa palabra. De ninguna manera. No debe pasarse por alto que estas asociaciones remiten para muchas de las víctimas, hayan pasado o no por los campos, a recuerdos o imágenes que hieren innecesariamente.

Nosotros compartimos la idea de recuperar la memoria sobre la vida de los compañeros y compañeras más que recordar insistentemente su martirio, asesinato y desaparición.

Una larga lucha se inició en soledad por parte de madres, compañeros y amigos ante cada una de las desapariciones desde el mismo 24 de Marzo de 1976. Los sobrevivientes han permitido la sustanciación de los juicios. Lamentablemente los tribunales y el Código Procesal Penal, en el que se basan los hechos tienen como casi único elemento de prueba el testimonio de los que estuvimos en esos centros clandestinos de Detención. Digo lamentable porque existen pruebas dentro del propio Estado para probar los hechos. Por ejemplo los 478 decretos secretos de la dictadura que aún no pueden ser consultados a pesar del decreto firmado por la presidente de la Nación hace menos de dos meses.

A pesar de ello seguimos testimoniando, como lo hicimos en todos los tribunales en que hemos sido citados como víctimas o testigos de otros casos. Muchos de ellos víctimas de los "asaditos". ¿Qué carne había dentro de esos dos pedazos de pan conque en forma escasa nos alimentaban? ¿Sería carne humana? No lo creo, pero lo pensé y pienso muchas veces.

La memoria que evocamos es la de la vida. En primer lugar la de los compañeros y compañeras que no están. Sus profundas convicciones en pos de la REVOLUCIÓN y el SOCIALISMO le permitieron soportar el martirio. No quisiera olvidarme de Jorge Mendé que ante los golpes y en estado de inconsciencia absoluta les repetía "Oficial Primero Montonero médico". Hemos atravesado la muerte, de la cual él no volvió, pues algunas horas después de la Navidad de 1976 fue muerto a patadas en el altillo de la ESMA en horas de la tarde, posteriormente envuelto en una frazada y retirado al anochecer. Todo ello a uno o dos metros nuestro. Tardamos 32 años en identificarlo. ¿Habrá formado parte de los "asaditos"?. Esa memoria anterior pretendemos rescatar. La de la militancia cotidiana en las fábricas, las villas, las escuelas, la universidad, los barrios, las parroquias, el ámbito rural, especialmente el campesinado pobre. La memoria en la construcción de boletines de fábrica y periódicos que denuncian cualquier avasallamiento a los derechos de los trabajadores, en cualquier lugar y en cualquier momento.

Los "asaditos" en ESMA tienen una connotación peligrosa y desconsiderada, muy especialmente para esas Madres que con más de 80 y 90 años esperan conocer la verdad sobre el destino de sus hijos e hijas, por más dolorosa que fuera. El ámbito judicial es un lugar para construir pruebas, un espacio para condenar a los 68 represores acusados por las 796 víctimas. Juicio que ha comenzado el 28 de Noviembre y que no ha podido contar con la presencia de funcionarios y tampoco de muchas víctimas y familiares como deseamos. Quisiera invitarlos a participar en los juicios y proponerles tener en cuenta estos espacios para construcción de memoria, especialmente de los testimonios de las propias víctimas. Hemos podido cuestionar en forma exitosa la teoría de los dos demonios, pretendemos ahora rescatar la vida plena de los compañeros y compañeras en su lucha contra el capitalismo y el imperialismo.

Finalmente quisiera mantener una reunión con ustedes e invitarlos al acto que haremos el martes 8 de Enero a partir de las 12 hs. en la sede del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Sarmiento 329.

Quisiera despedirme de ustedes con el compromiso y afecto de siempre y con la siguiente frase: "Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas", Rodolfo Walsh.