jueves, 7 de marzo de 2013

Declaración de Vera Jarach, mamá de Franca, desparecida en la ESMA,

“A la Justicia le pedimos justicia”

Les habló a los jueces de su hija, para “que la conozcan, que sepan quién fue, cómo fue esta muchacha maravillosa, alegre, pero también muy pensativa”. Aportó una grabación con un llamado que Franca hizo desde la ESMA.

 Por Alejandra Dandan

El pelo blanco, los ojos chiquitos, la voz de roble. En un momento, Vera Jarach buscó casi a tientas algunas caras en la sala: “No veo si están los acusados, pero con los ojos de mi alma sí los veo –les dijo–. Y si están, les pido a ellos que rompan ese tan cruel pacto de silencio alguna vez, que nos digan qué pasó con todos y cada uno de nuestros hijos, y a la Justicia, a la Justicia, le pedimos justicia”.

Frente suyo una hilera de Madres llenó la sala de Comodoro Py con sus pañuelos. Vera fue a declarar a la segunda audiencia de testigos de este juicio por los crímenes de la Escuela Mecánica de la Armada para hablar de su hija. A Franca la secuestraron el 25 de junio de 1976, en la esquina de un bar del centro de Buenos Aires; había sido abanderada del Nacional Buenos Aires, delegada por el centro de estudiantes e integrante de la UES.
“Nosotros también tuvimos un calvario, un muro de silencio, pero antes de eso quiero enfrentarlos con Franca”, dijo al tribunal y también a la sala. “Que la conozcan, que sepan quién fue, cómo fue esta muchacha maravillosa. Amada y admirada por muchos, dejó mucho y eso es una herencia también. Alegre, pero también muy pensativa. Defendía lo justo y cuanta causa hubiera. Era muy, muy generosa y atenta a todo, apasionada y también tenía un profundo sentido critico, incluso en la militancia, de la que voy a hablar.”

Vera, que era periodista en ANSA cuando secuestraron a su hija, hilvanó trazos de la vida política de Franca. Contó cómo la expulsaron del Buenos Aires en tiempos de la Triple A, después de una asamblea ya prohibida y organizada por los estudiantes para evitar el desplazamiento del rector. Echaron a 14 y por una gestión de los padres volvieron a incorporarlos a todos excepto a Franca, que no quiso volver. Rindió exámenes libres “brillantes”, se disponía a estudiar Ciencias de la Educación “porque pensaba en los grandes cambios sociales, que era la meta de todos estos jóvenes”. Empezó a trabajar en un pequeño taller, hacía cajitas y se anotó en un curso poligráfico. “Como tengo que decir toda la verdad, pero no puedo asegurarlo, digo que creo que tuvo militancia dentro de ese ámbito. Como tenía ese espíritu crítico, tardó mucho en militar en una institución organizada; cuando lo decidió, entró en la UES, y cuando tomaba una decisión lo hacía muy, muy en serio, quería decir que estaba convencida de lo que hacía.” Para entonces pasó de la UES a la Juventud Trabajadora Peronista.
El llamado

A Franca la secuestraron un viernes. Vera la esperaba al otro día en el Tigre. La buscó en hospitales, en la morgue, presentó hábeas corpus y durante años no supo nada. “Tenía 18 años de edad; mi marido y yo tratamos de localizarla, de salvarla; desgraciadamente fue en vano. Pasaron muchos años, más de veinte, antes de que yo pudiera saber la verdad, y esa verdad es el lugar donde Franca fue llevada después del secuestro.”

Franca estuvo en la ESMA. “Fue un verdadero infierno”, dijo. Vera supo eso a través de Marta Alvarez, una de ex detenida. “Quizá no sea mucho –dijo–, pero para mí es muchísimo, tengo algunas pruebas y en esas pruebas, una de las fundamentales es una grabación de la que ahora les cuento.”

Franca llamó a sus padres el 11 de julio desde un lugar de la ESMA que Vera reconoció años mas tarde. “Para nosotros significó que estaba viva, ahí están las voces de Franca y de mi marido que contestó, para mí es estremecedor volver a escuchar esas voces, pero sé que es una prueba importante por su contenido, así que estoy dispuesta a escucharlo de nuevo.”

En la sala se oyó esa grabación. Vera se quedó en la silla. Franca, rápida, joven, apurada, perforó el tiempo desde otro lado del espacio. Preguntó por todos: “¿Cómo están? ¿Cómo está mamá?”. Les dijo: “Estoy detenida”. Su padre preguntó un poco en italiano y en español. “¿Dónde estás? ¿Cómo estás? ¿Cuándo volvés?” Franca responde y responde: “No sé, la verdad, es que no sé”, dice.

–Bueno, chau...

–Que Dios te bendiga –dice su padre.

–Chau, papito, chau.


“Es como que hay dos grabaciones en mi memoria”, dijo Vera. “Todo lo que nos dijo Marta Alvarez y después esto, que es una prueba. Hacían esos llamados para frenar, se supone, nuestras denuncias y búsquedas, cosa que por supuesto no hicimos.”

Vera no paró de hablar; sólo en una ocasión los jueces le preguntaron si necesitaba un momento, porque los ojos se le llenaron de lágrimas. Alguien en el fondo murmuró: “¡No la conocen!”. Claro, no dejó de hablar. Cuando empezó, habló de Auschwitz y de las dos cosas que marcaron su vida. “La historia nos enseña que lo que ha sucedido una vez puede volver a ocurrir, y de hecho en mi historia esto se ha demostrado. En 1943 deportaron a Auschwitz a mi abuelo materno; más tarde mi hija Franca, secuestrada y llevada a la ESMA; dos historias, no hay tumbas, están la cámara de gas y los vuelos de la muerte.”

Al final, el presidente del tribunal le preguntó si quería decir algo más. Ella recordó a un chico de una escuela de Italia que le preguntó si estaba satisfecha con su vida. “¿Qué pregunta, no?”, dijo Vera con humor. “Le dije que sí, realmente he tenido mucho en mi vida, nos salvamos de la Shoá y tuve una vida normal hasta que suceden las dos tragedias: en el ’43 mi abuelo y luego mi hija, y tengo que decir que es como esa canción de Violeta Parra: la  vida me ha dado tanto, pero también me ha quitado. Quiero decirles a ustedes que agradezco haber estado acá. Y acá Franca conmigo pide justicia...”

—¡Mírenla, mírenla! –les dijo a los jueces. Y dejó a Franca, en la foto, arriba del escritorio.

martes, 26 de febrero de 2013

Los mellizos represores de la ESMA

Los García Velazco se hacen pasar uno por otro en los juicios por violaciones a los derechos humanos

Debido a la confusión sobre su identidad, Pablo Eduardo García Velazco, alias Serra, fue absuelto en el primer juicio de la ESMA. Ahora, en el segundo proceso, ambos hermanos están acusados y detenidos por delitos de lesa humanidad.

 Por Alejandra Dandan

Los García Velazco son dos marinos, hermanos mellizos, que usaron distintos apodos durante la última dictadura. Los dos estuvieron en la Escuela de Mecánica de la Armada, pero desde hace años se hacen pasar uno por otro para sembrar dudas sobre sus identidades en las causas de lesa humanidad. Esto le facilitó a uno de ellos ser absuelto en el último juicio de la ESMA. En el nuevo juicio, están acusados los dos. La reconstrucción de legajos y el cruce de testimonios dejaron claras sus trayectorias en la Armada, sus roles y la relación entre los nombres y los alias. Uno es Miguel Angel García Velazco, alias Dante, y el otro, Pablo Eduardo García Velazco, alias Serra. En las últimas semanas, los dos fueron indagados. Primero Dante y ayer Serra. En la declaración nuevamente intentaron confundirlo todo, pero sobre todo lo hizo Dante, que se autodefinió como Serra para seguir construyéndose una máscara.

Entre uno y otro mellizo hubo diferencias de tareas y hay distinciones en sus trayectorias, de las que dieron cuenta desde siempre los sobrevivientes, y que permitieron ir reconstruyendo sus perfiles a lo largo de estos años. Miguel Angel García Velazco (Dante) integró el Grupo de Tareas 3.3.2, fue oficial de Inteligencia y era uno de los hombres “permanentes” de la ESMA. Se casó con una española y se estableció en España. En este momento está con prisión domiciliaria.

Pablo Eduardo García Velazco (Serra) era oficial de Inteligencia del Servicio de Inteligencia Naval (SIN), que tenía un área dentro de la ESMA. Se lo conoce también como Fernando Serra, Sierra, Jorge o Juan. Es soltero, vivió con su madre (hoy de 94 años) durante 34 años en Ramos Mejía. A la salida de la Armada trabajó como productor de seguros y ahora está detenido en el penal de Ezeiza. El es quien además interpuso un recurso para volver a vivir con su madre, dice que tiene que volver a trabajar para mantenerla. El caso es analizado por los jueces del Tribunal Oral Federal 5, que se vieron interviniendo casi como un tribunal de familia: convocaron a declarar a las dos personas que cuidan a la mujer, leyeron las cartas de la madre en las que defiende a Serra, pero no así a Dante, pidieron informes de sueldos a la Armada para analizar los ingresos, hicieron una audiencia con el hermano que no aporta y ahora esperan una respuesta de la Anses para dar una respuesta definitiva.

“Una vez más los mellizos intentan sembrar dudas en relación con su identidad, aunque sólo uno de ellos, Miguel Angel (Dante), es el que quiere hacerse pasar por el otro”, dice la fiscal Mercedes Soiza Reilly. “Pablo García Velazco siempre sostuvo lo mismo. En cambio Miguel, en este juicio afirma ser quien no es. Ambos usaban apodos, ambos intervinieron en la represión de Estado, ambos estuvieron en la ESMA, ambos estuvieron dispuestos a aniquilar a la subversión. Por eso, ambos fueron condecorados por Massera en 1978.”

En el juicio anterior, el Tribunal absolvió a Serra luego de que la fiscalía sostuvo que se había confundido de acusado. La sentencia estableció en ese sentido que “durante el curso del debate se procuró averiguar, con total certeza, si Pablo Eduardo García Velazco en algún momento se desempeñó como miembro integrante de la Unidad de Tareas 3.3.2, si actuó bajo el seudónimo Dante, si contrajo matrimonio con una ciudadana española, si tenía una herida de bala en su pierna y en su caso si era aviador naval”. La sentencia respondió a esos interrogantes con lo siguiente: “Pablo Eduardo García Velazco se desempeñó en el SIN”, reconstrucción que se hizo a partir de su legajo. “Su apodo era Sierra, Serra, Jorge o Juan. Este extremo lo prueban los testimonios.” Descartaron otros dos ejes de confusión: la existencia de la herida en una pierna, descartada por un pericia médica, y que haya sido piloto de avión, a través de su legajo, rol que sí tuvo su hermano.

Ayer, en la audiencia, Serra dijo su nombre: “Soy Pablo Eduardo García Velazco, argentino, soltero, fecha de nacimiento: 10 de noviembre de 1946, resido en Ramos Mejía desde hace 34 años. Nunca he residido en el extranjero, me desempeñé como productor de seguros desde mi retiro en la Armada. En la Escuela Naval mis compañeros me decían Caroli”.

–¿Cómo? –repreguntó el presidente del TOF 5, Leopoldo Bruglia.

–Caroli.

Frente a los jueces rechazó “todos y cada uno de los cargos, nada tengo que ver con los mismos toda vez que yo prestaba servicios en un lugar distinto de la ESMA y fuera del espacio físico de la ESMA”, mintió, porque el SIN tuvo un lugar en la ESMA. Y se quejó porque “hasta el mismo juzgado” se confundía con la identidad: indicó que le prescribió un tratamiento por cardiopatía vascular, una patología que él no tenía.

En el juicio, ésta será la última semana de indagatorias de los 67 acusados. Ayer también declararon otros dos marinos. Pedro Antonio Santamaría, vicealmirante retirado de la Armada, que afronta su primer juicio, está imputado por más de 300 víctimas, entre ellos 15 niños apropiados. En la declaración negó los cargos. Luego declaró el marino Raúl Enrique Scheller, alias Pingüino, Schelling, Mariano y Miranda, oficial retirado de la Armada e integrante del sector Inteligencia del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA. Es el segundo juicio que enfrenta, en 2011 recibió prisión perpetua. En este juicio está imputado por más de 150 víctimas, entre ellas 12 niños apropiados. Scheller debía haber declarado semanas atrás, pero se pospuso porque les pidió a los jueces autorización para incorporar una película como prueba, llamada Guerra en Argentina. El Tribunal no se lo permitió porque se presentó fuera de tiempo, y ayer él aprovechó la indagatoria para expresar su disgusto. Con una escarapela en el traje, dijo: “La imagen de los hechos ocurridos cuarenta años atrás ayuda a que esa población que era muy joven pueda ver la realidad de vivir en un país sumido por la violencia”.

El marino, que es abogado, leyó el resto de la declaración. Reiteró la hipótesis de guerra y una y otra vez llamó “relato” a las causas de lesa humanidad.

Las audiencias continúan miércoles y jueves. Están previstas las últimas indagatorias a Julio Antonio Torti, Antonio Vañek y Carlos Orlando Generoso, que declarará, si todo sigue como hasta ahora, desde el hospital. Y pasado mañana están previstas indagatorias a Carlos Jaime Fraguio y Eduardo Morris Girling. El Tribunal adelantó una semana el comienzo de las testimoniales, que empezarían el lunes próximo.

martes, 19 de febrero de 2013

Repudio: el embajador de Holanda acompaña a genocida de la ESMA

Comunicado de prensa - H.I.J.O.S. Capital
18/2/2013
Expresamos nuestro más enérgico repudio al apoyo brindado por el embajador de Holanda en Argentina Hein De Vries al genocida Julio Poch, piloto de los vuelos de la muerte, quien declaró hoy en el juicio por la megacausa ESMA.

El embajador De Vries presenció el juicio junto al público integrado por los familiares de los imputados, en el sector destinado a ellos y los acusados, en lugar de hacerlo en el sector destinado a la prensa, los familiares de las víctimas, los organismos de derechos humanos y el público en general. Pero no sólo optó por ubicarse ahí, sino que además saludó al imputado Poch, quien le agradeció ante los jueces la presencia en la sala durante su declaración indagatoria por delitos de lesa humanidad.

De Vries estaba, según Poch, para “monitorear” el juicio. Nos parece un hecho de gravedad institucional que no puede pasar desapercibido, porque agravia a nuestro proceso histórico de Memoria, Verdad y Justicia. El Estado holandés tiene la posibilidad de gestionar todo tipo de reuniones con las instituciones del Estado argentino pertinentes para resolver las cuestiones que crea necesarias: no precisa mostrarse junto a los asesinos de nuestro pueblo para evaluar un proceso judicial histórico, que es inédito en el mundo.

Lo que hizo De Vries es inadmisible: acompañó a un genocida y eso está agravado por su condición de funcionario público. ¿Debemos entender que Holanda apoya a los genocidas de la ESMA? Hasta que no haya una comunicación oficial que indique lo contrario, el mensaje que recibimos hoy los familiares de desaparecidos que estuvimos en el juicio es ese: Holanda acompaña a los genocidas que son juzgados en la Argentina.

Este comportamiento de un representante del Estado holandés se contradice con la actitud del pueblo de Holanda durante la última dictadura cívico-militar de nuestro país, cuando fue uno de los pocos países que denunció el terrorismo de Estado y dio difusión a los reclamos de las Madres de Plaza de Mayo en pleno Mundial de Fútbol de 1978.

Esperamos la inmediata reacción de Holanda ante este hecho por el cual los familiares nos hemos sentido agraviados. Vemos en este acto una falta de respeto enorme, no vista hasta entonces por representante alguno de ningún Estado.

H.I.J.O.S. Capital
Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
www.hijos-capital.org.ar

lunes, 18 de febrero de 2013

La declaración de Julio Poch sobre su participación en los vuelos de la muerte.

El piloto de la muerte ahora niega todo
Poch dijo que no participó en vuelos desde los que se arrojaban personas al mar y argumentó que no les confesó a sus compañeros de una aerolínea holandesa haberlo hecho, sino que se trató de un malentendido idiomático.

 Por Alejandra Dandan

Esta vez, el piloto Julio Poch estuvo sin carteles colgados en el pecho. Sentado en una silla, a las 12.29 del mediodía empezó con la indagatoria de cuatro horas, un descargo para el que recurrió al Power Point, reproducciones en pantalla gigante de notas y de su libro de vuelos. Tomó párrafos del Nunca más, donde dijo haber leído por primera vez acerca de los vuelos de la muerte: “Por supuesto que, como a la mayoría de los que vivimos ese período, me provocó incredulidad y rechazo”. Se refirió a las confesiones de Adolfo Scilingo en el libro El vuelo, de Horacio Verbitsky, y explicó que cuando un pariente suyo le habló del caso, le respondió que “la Armada nunca haría cosas como ésas”. Volvió a negar su intervención en los vuelos de la muerte como lo hizo en la instrucción y también haberles confesado su participación en los vuelos a sus compañeros de tripulación en la isla de Bali en 2003. “No participé de los vuelos de la muerte ni como piloto, copiloto ni tripulante”, indicó, pero no dijo nada que no hubiera dicho en las etapas anteriores.

Uno de los datos más novedosos de la declaración sucedió casi al comienzo, y despertó malestar y repudio entre las víctimas presentes en la sala. Poch tiene ciudadanía holandesa. El embajador de Holanda, Henry Juriaan de Vries, estuvo en la sala. Poch intentó abrazarlo cuando llegó y desde el micrófono le agradeció su presencia, que se sumó a un apoyo que el piloto recibió del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. Poch lleva adelante en Holanda una campaña para proclamar su inocencia. En un cuarto intermedio, un torbellino de periodistas holandeses se cruzó en los pasillos con abogados, fiscales, querellas. Alguien dijo que el embajador estaba ahí porque Poch era ciudadano holandés. Una de las investigadoras de la causa rápidamente aclaró: “Eso está bien si el ciudadano holandés es una ‘víctima’, pero otra cosa es que lo hagan cuando lo que existen son presunciones sólidas acerca de un imputado en crímenes de lesa humanidad”. De saco azul, camisa celeste con el cuello abrochado a dos botones, corbata y lentes, el piloto leyó su declaración, mientras iba y venía con las imágenes en la pantalla. “Siento una tremenda indignación por encontrarme en este juicio, acusado, procesado y arrastrado aquí ante ustedes, y además privado de mi libertad. Me encuentro aquí por un terrible malentendido, mis palabras se tergiversaron de una conversación”. Y luego afirmó: “Estoy injustamente acusado de crímenes y tormentos que no he cometido”. El piloto criticó al Estado argentino por “detenciones arbitrarias como la mía”, y dijo que era una “verdadera vergüenza” estar ahí “sólo por haber dado mi opinión personal con colegas holandeses, en la isla de Bali en 2003, sobre la política argentina”. Cuando habló de los vuelos, dijo varias veces lo mismo: “No tengo conocimiento de si existieron o no sino a partir de lo que he leído publicado por los medios. Si existieron, es algo terrible, aberrante e inhumano. Nunca dije haber estado involucrado en ellos”.

Sobre las acusaciones, el piloto repitió el esquema de su estrategia de la indagatoria. Primero negó haber volado aviones con capacidad de transportar pasajeros y dijo que sólo se instruyó una vez que entró a Aerolíneas Argentinas en 1981. Sobre este punto, el juez de instrucción Sergio Torres dio por probado –a través de documentación de la Armada, entre otras cosas– que voló aviones con capacidad de carga y descarga, y por lo tanto con capacidad de transportar pasajeros. Un tema que en cambio está en duda es la cantidad de hechos adjudicados. Hasta ahora, Poch está acusado por 30 hechos, entre ellos las víctimas de la Santa Cruz, “trasladadas” en un vuelo de una fecha en la que él dice haber estado en otro lado. “Como les aseguré a Torres y (al fiscal Eduardo) Taiano, jamás estuve en la ESMA, ni destinado, ni en comisión, ni siquiera un día de visita, no integré ninguno de los grupos de tareas. No participé de la lucha contra el terrorismo en los años que estuve en la Armada, no tuve nada que ver con los vuelos de la muerte; pero por último quiero agregar que no confesé nada porque no tengo nada que confesar.”

Uno de los ejes de la causa es la cena en el restaurante Gado Gado de Bali en 2003. Fue entonces cuando Poch admitió haber piloteado aviones de los vuelos de la muerte, según la denuncia que luego hicieron algunos de sus compañeros. El juez Torres indicó en el expediente que los testigos recibieron más tarde una serie de e-mails de amigos de Poch indicándoles que cambiaran la declaración y con sugerencias de aquello que debían decir. Uno de los argumentos centrales de la defensa desde siempre fue apelar a una supuesta confusión de idiomas y traducciones.

Ayer, Poch mostró fotos, una sucesión de hora por hora de la cena. Para probar cómo estaban las cosas al comienzo de la charla central hasta proyectó una imagen con una mesa y cafés: el comienzo de una sobremesa. “En febrero del año anterior, Máxima se había casado con el príncipe de Holanda –dijo–. Muchos holandeses cuestionaban a su padre Jorge Zorreguieta, a ese señor no se le permitió asistir a la boda. Uno de los holandeses dijo que le parecía bien porque Zorreguieta había sido parte del gobierno de la dictadura argentina. Yo opiné que por ser el padre de la novia no me parecía tan bien, sino que debía habérsele permitido. Dije que había sido secretario de Agricultura durante el gobierno militar, y mi opinión fue recibida como si defendiera a Zorreguieta y al gobierno militar (...). Les dije que estaban equivocados sobre lo que había pasado en la Argentina, era mi opinión, les dije que había una situación caótica en el país después de la muerte de Perón, violencia terrorista que azotaba todos los días con atentados y bombas, enfrentamientos armados, secuestros extorsivos y ataques militares, etcétera. Era mi opinión. Les dije que había un conflicto interno con víctimas de ambos lados.”

En ese contexto, aseguró, les dijo que había sido militar. Uno de los presentes le preguntó si era cierto que se arrojaban opositores al mar. “Eso me recordó lo de Scilingo –dijo él–. Yo les dije lo que era de público conocimiento, supuestamente, pero que no se tenía confirmación. No defendí esos hechos sino a mi país y la Armada.” En ese momento, su compañero Tim Weert le dijo aquello sobre lo que Poch basó su estrategia: “How terrible that you have to do that” (“Qué terrible que tuviste que hacer eso”). Poch planteó que entendió aquel “tuviste” por un “tuvieron”, aunque nunca aclaró que en español aquello también indica un “nosotros inclusivo”. Además del “you”, lo que Poch subraya de ese relato es que el contexto de la charla operó como confusión.

Una y otra vez, Poch repitió, sobre los vuelos de la muerte, aquello de “no me constan”. “Estoy muy orgulloso de mi corta carrera naval –dijo–, la misma está detallada en mi legajo de servicio... No recibí ninguna orden para dañar a una persona o hacerle mal a nadie.” A las 17.30, la presidenta del TOF, Adriana Paliotti, lo despidió. La indagatoria había terminado.

ESMA: hallan una inscripción que podría pertenecer a un detenido en dictadura

En una de las paredes del Casino de Oficiales del ex centro clandestino de la Armada

 El mensaje "C P C c Vega 17-5-1980" fue descubierto en el sótano del edificio, tallado con un objeto punzante en el hueco de una ventana. El juez Torres ordenó una pericia a la Policía Federal. El antecedente de otros casos similares.

Por: Gerardo Aranguren


 Mientras se desarrolla el tercer juicio oral por delitos de lesa humanidad en la ESMA, el Equipo de Conservación del Instituto Espacio para la Memoria (IEM) descubrió en el edificio del Casino de Oficiales una nueva inscripción que habría sido hecha durante la última dictadura cívico-militar.

En el sótano del edificio, donde eran descendidos los detenidos desaparecidos recién llegados al edificio, se encontró la inscripción “C P C c Vega 17-5-1980”, aunque se desconoce todavía quien puede haberla realizado. El escrito, tallado con un objeto punzante sobre la pared, fue hallado en el hueco de la primera ventana del sótano de la cocina, en el lado sur del Casino, durante una revisión que efectuó el personal de Conservación del edificio, que funcionó como centro clandestino de detención del terrorismo de Estado.

Según los archivos del IEM, en esa fecha, 17 de junio de 1980, se conoce que en la ESMA estaban detenidos Graciela Alberti, Silvia Dameria, Alcira Machi Boero, Orlando Ruiz Farías y Ricardo Soria Suárez, todos ellos desaparecidos. También permanecía allí Víctor Basterra, quien sobrevivió y se convirtió en uno de los testigos principales en los juicios que se desarrollaron luego. Al ser informado por el Instituto sobre el descubrimiento, el juzgado federal de Sergio Torres, que lleva la megacausa ESMA, resolvió ordenar una pericia sobre la inscripción en la pared a la División Scopometría de la Policía Federal.

En los últimos años, se descubrieron varias inscripciones más en las paredes del Casino de oficiales por donde se calcula que pasaron 5000 detenidos. Una perteneció a Horacio Domingo Maggio: "27/12/77 cio Maggio". Otra inscripción, "De Marco - PC", en el último piso del edificio, fue atribuida a Ernesto de Marco

jueves, 14 de febrero de 2013

Hablaron los pilotos y tripulantes que arrojaron a las Madres al mar

Hoy se vivió uno de los momentos más esperados del juicio: fueron citados por primera vez a declarar en un juicio oral y público por delitos de lesa humanidad pilotos y tripulantes de los vuelos de la muerte.

El otro civil del juicio: Gonzalo Dalmacio Torres de Tolosa

Hoy fue citado a declarar el abogado y ex secretario del Juzgado de Instrucción Nº 9 por los delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA. Está imputado por más de 500 víctimas.

Como civil, formó parte del Grupo de Tareas 3.3.2. Tras su negativa a ampliar su declaración indagatoria, los jueces resolvieron leer los dichos anteriores, de mayo del año 2011, en la instrucción de la causa, a cargo del Juez Sergio Torres.

Las Madres de Plaza de Mayo y los vuelos de la muerte

Torres de Tolosa está imputado por los casos de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo y otros familiares secuestrados entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 por el Grupo de Tareas de la ESMA y llevados a la ESMA. Luego, el 14/12/1977, fueron "trasladados": llevados a los vuelos de la muerte.

Un civil en la ESMA

"En octubre de 1976 fui por primera vez a la ESMA a almorzar con Jorge Acosta", dijo en esa oportunidad ante Torres. "No conozco los nombres ni los apellidos de las personas que se indican como víctimas", en referencia a los más de 500 casos por los que está acusado.

Un amigo del "Tigre Acosta"

Torres de Tolosa contó sobre su relación con Jorge Eduardo "El tigre" Acosta, también imputado en la megacausa ESMA: "él me preguntaba qué decía la gente afuera y yo le contestaba que la gente estaba tranquila, que no tenía idea de la guerra". También dijo que trabajó en Cancillería a pedido de Acosta.

El imputado contó en 2006 que "iba a almorzar a la salida de Tribunales, ahí se comía muy bien", en referencia a sus comidas con Acosta. "Comía en la cámara de oficiales" desde octubre de 1976 hasta finales del Mundial de 1978.

"Mientras él almorzaba, secuestraban a mi mamá en la ESMA", dijo entre el público de la sala Paula, hija de una sobreviviente de la ESMA.

A pesar de haber estado en la ESMA, dijo que "nunca tuve conocimiento de ninguna detención en la ESMA".

El "yo no sé" como método

En la misma declaración indagatoria del 2006, Torres de Tolosa dijo que "no tuve conocimiento de tales vuelos". "Nunca vi ni escuché nada", sostuvo en referencia a los detenidos-desaparecidos.

Asumió haber visto al hijo de Rubén Jacinto Chamorro, director de la ESMA. También admitió que "conocí a Perrén y a Pazos" (ambos fallecidos) y que "vi a un juez de Neuquén".

En línea con su negación de las acusaciones en su contra, dijo que "no participé en ninguna sesión de torturas".

Otro Torres de Tolosa en la ESMA: el hermano

"Yo tenía un hermano, Álvaro Diego (fallecido). Todas sus tareas, según me decía, eran secretas. No vi a mi hermano en la ESMA y tampoco él me contaba nada". Y agregó: "yo sabía de un grupo de oficiales que combatía la subversión, pero no conocía el funcionamiento".

Sobre las acusaciones en su contra, sostuvo que "no fui nunca a Automotores, ni me llamaban teniente Vaca", en referencia al alias adjudicado al imputado.

"Conocí a Scilingo. Era alcohólico y Acosta me pedía que lo sacara a pasear", dijo sobre Adolfo Scilingo, quien admitió que Torres de Tolosa fue parte de la tripulación de los vuelos de la muerte. "Se enojó conmigo cuando no lo pude convencer a Acosta de que lo metiera en operativos".

Antes del juicio por la ESMA

En 1997 fue citado por el juez español Baltasar Garzón, tras haber sido señalado por el represor Adolfo Scilingo como parte de la tripulación de los vuelos de la muerte.

Como abogado, ejerció la defensa de otras personas acusadas por delitos de lesa humanidad, como Antonio del Cerro, alias “Colores”.

Rubén Ormello: mecánico aeronáutico (retirado) de la Armada

Convocado por los jueces, el imputado se negó a prestar declaración indagatoria. Entre llantos, decidió ratificar sus declaraciones anteriores prestadas en la instrucción de la causa. Ormello está imputado en la causa por haber sido parte de la tripulación de los vuelos de la muerte, es decir que es juzgado como partícipe necesario. Está acusado por los casos de más de 30 víctimas de la ESMA.

El "grupo de la Santa Cruz"

Ormello también está imputado por los casos de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo y otros familiares secuestrados entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 por el Grupo de Tareas de la ESMA y llevados a la ESMA. Luego, el 14/12/1977, fueron "trasladados": llevados a los vuelos de la muerte.

La inocencia como recurso

"Rechazo de plano las acusaciones que aquí se me han leído, niego haber cometido los hechos que se me imputan porque yo lo digo y es palabra de honor. Dios y yo sabemos que estos delitos que se me imputan no los cometí". Tras su negativa a hablar, el Tribunal dispuso leer las indagatorias anteriores de mayo del año 2011.

"Hace dos años que estoy injustamente detenido por lo que han declarado falazmente algunas personas, poniendo en boca mía una historia que jamás conté", declaró en el armado de la causa, a cargo del Juez de Instrucción Sergio Torres.

"Más allá de la falta de credibilidad y justicia para con estos juicios de lesa humanidad, guardo aún la esperanza de que ustedes se van a interiorizar en mi situación y van a revisar las pruebas. Desde mi humilde punto de vista, no es necesario aportar más nada y van a ver que es falsa e insostenible la acusación que se me hace".

Con respecto a las acusaciones por su participación en los vuelos, Ormello dijo que "niego categóricamente haber participado de los vueltos de la muerte. Soy mecánico en tierra, no de vuelo".

En esas mismas declaraciones agregó que "mi esencia es netamente socialista, por ende no comulgo con el régimen castrense".

Sobre su paso por la ESMA, dijo que participaba en la selección de vóley de la ESMA, no hacía guardias ni desfilaba. "Jamás mantuve la conversación que los testigos de la causa dicen que tuve".

La estrategia del distraído

"Yo vivía preso en la Armada porque estaba contra el régimen. Me siento culpable por haber estado ahí y no haber visto nada. Cuando me enteré que donde trabajaba pasaban esas cosas me quise morir". "No conocía los llamados vuelos de la muerte, sólo me enteré por los medios".

Según consta en el requerimiento de elevación a juicio del fiscal Eduardo Taiano, entre el 16/3/1977 y el 1/3/1979 estuvo destinado a la 2ª Escuadrilla Aeronaval de Sostén Logístico Móvil (EA5 2).

Alejandro Domingo D´Agostino: el primer piloto en el banquillo

El imputado, Prefecto Principal retirado, se negó a ampliar su declaración indagatoria y ratificó sus dichos anteriores en la instrucción del juicio. El Tribunal dispuso leer las indagatorias. 

Antes de pasar a la lectura, el acusado dijo: "soy inocente de los cargos que se me imputan, jamás he visto trasladar a nadie en los aviones de Prefectura".

El "grupo de la Santa Cruz"

D´Agostino también está imputado por los casos de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo y otros familiares secuestrados entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 por el Grupo de Tareas de la ESMA y llevados a la ESMA. Luego, el 14/12/1977, fueron "trasladados": llevados a los vuelos de la muerte.

En la etapa de instrucción de la causa, D´Agostino presentó un escrito al juez Torres, en el que sostuvo que la suya "es una infundada y arbitraria solicitud de detención". Y agregó: "no existe constancia fehaciente que diga que el grupo de familiares y religiosas conocido como el grupo de la Santa Cruz haya sido trasladado en el vuelo del 14/12/1977".

Integró la División Aviación de la Prefectura Naval (DAVI). De su legajo de conceptos de la Prefectura surge que entre el 1/1 y el 31/7/1976 fue Jefe de Pasaje, Correspondencia y Cargas. De ese mismo legajo y las planillas de vuelo, surge que realizó vuelos durante todos los meses de los años 1976, 1977, 1978 Y 1979, y en 1980, excepto septiembre, en 1981, excepto febrero, y en 1983, excepto enero, julio, agosto, octubre, noviembre y diciembre.

Enrique José De Saint Georges: el segundo piloto en declarar

El imputado decidió declarar, pero con la lectura de un documento. "Fui designado instructor de vuelo, pero ese cargo no figura en ningún legajo, era un cargo informal".

Su declaración fue muy similar a la del imputado D´Agostino.

El "grupo de la Santa Cruz"

De Saint Georges está imputado por los casos de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo y otros familiares secuestrados entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 por el Grupo de Tareas de la ESMA y llevados a la ESMA. Luego, el 14/12/1977, fueron "trasladados": llevados a los vuelos de la muerte.

Sobre estos vuelos, dijo que "si están anotados en las planillas de vuelos los debo haber realizado, pero no recuerdo el vuelo del 14/12/1977".

"No puede sostenerse que el Grupo de Tareas operara en la clandestinidad y que, a su vez, quedara registrado el vuelo".

Los dibujos de un represor

El imputado presentó dibujos de su autoría para explicar el funcionamiento de los vuelos. Fueron expuestos ante toda la sala, con detalles del interior de los aviones.

D´Agostiono integró la División Aviación de la Prefectura Naval (DAVI). De su legajo de conceptos surge que entre el 1/1 y el 31/7/1976 fue Jefe la Oficina de Bienestar y Oficial Jefe de la Sección Criptografía. Según consta en el mismo legajo, realizó vuelos durante 1976, 1977 y el primer semestre de 1978.

Una jornada histórica

sábado, 9 de febrero de 2013

Arrestaron represor de la Esma, Gonzalo Sánchez, en el balneario de Angra dos Reis

Un prófugo hallado en una playa brasileña
El ex integrante de Prefectura conocido por sus víctimas como “Chispa” estaba en Brasil desde hace once años y trabajaba en un astillero como ingeniero naval. Fue encontrado a partir de un trabajo conjunto entre el Ministerio de Seguridad argentino y el brasileño.

El ex prefecto Gonzalo Sánchez, ex miembro del Grupo de Tareas 3.3 de la Armada durante la dictadura y uno de los cinco prófugos históricos de la megacausa ESMA, fue detenido el viernes en Brasil. “Chispa” u “Omar”, alias y nombre de cobertura con el que lo recuerdan sobrevivientes del mayor centro clandestino de detención de la Armada, fue localizado por Interpol en un balenario de Angra dos Reis, al sur de Río de Janeiro, luego de un trabajo conjunto con la policía de Brasil, según informó el Ministerio de Seguridad de la Nación. Con el represor detenido en Río, ya comenzó a tramitarse su extradición para que pueda ser juzgado por centenares de secuestros, tormentos y asesinatos.

A mediados de los ’70, con el grado de oficial ayudante en la Prefectura Naval, Sánchez fue destinado al sector “Operaciones” del GT 3.3, con el que participó del operativo en el que cayó asesinado el escritor y militante montonero Rodolfo Walsh. Recordado por decenas de sobrevivientes, su nombre formó parte de la causa ESMA desde el comienzo. Chispa estaba prófugo desde octubre de 2005 y tenía pedido de captura internacional ordenada por el juez federal Sergio Torres desde 2009.

La sobreviviente Graciela Daleo declaró en la causa que además de “Chispa” se hacía llamar “Omar”, que era arquitecto naval, miembro del sector “Operaciones”, y según sus propios dichos había integrado el GT 3.3 desde sus orígenes hasta principios de 1979, cuando iban a mandarlo a Galicia a supervisar la construcción de unos barcos que la Armada tenía previsto comprar en España. El prefecto Sánchez relató ante más de un secuestrado en plena dictadura los métodos que aplicaba la Armada para asesinar y desaparecer cuerpos. Luego de fugarse de la ESMA y antes de ser asesinado y expuesto allí como trofeo de guerra, Horacio Domingo Maggio hizo constar en una declaración por escrito que conocía gracias a “Chispa” los métodos navales para deshacerse de los cadávares. Al principio colocaban a varias personas en el interior de un automóvil y lo acribillaban a balazos para luego incendiarlo, le dijo el prefecto. Luego implementaron el ahorcamiento en la misma ESMA para después arrojar a los muertos al mar. Al tiempo de la fuga de Maggio, en 1978, se aplicaban los vuelos de la muerte. “Se les coloca una inyección (somnífero), se los envuelve en una lona y se los tira al mar”, contó el prefecto y escribió Maggio en abril de aquel año. La droga “los dejaba atontados pero conscientes”, le dijo a otra sobreviviente, Graciela García. Chispa también le dijo a Ma-ggio que los vuelos se hacían desde helicópteros y precisó que “los cuerpos eran tirados al mar en el sur, en zonas cercanas a dependencias de la Marina”. “En momentos de debilidad se les escapaba información”, explicó Maggio el motivo de la confidencia. Sánchez también integró las patotas que participaron del operativo frustrado para secuestrar con vida al escritor y militante montonero Rodolfo Walsh, según declaró Miguel Angel Lauletta, que presenció ese operativo.

La detención se concretó el viernes a la tarde en un balneario de Angra dos Reis, destino de buceadores, escala de grandes cruceros y una de las ciudades más afectadas por las inundaciones que hace tres años produjeron derrumbes y deslizamientos. Al momento de ser abordado por los policías, el ex prefecto se identificó con su nombre completo y se entregó sin oponer resistencia. El Ministerio de Seguridad, que conduce Nilda Garré, destacó que la localización y detención fue posible por el intercambio de información con sus pares de Brasil y por el trabajo coordinado entre Interpol Argentina e Interpol Brasil. El ex miembro del GT 3.3 vivía en ese país desde hace aproximadamente once años y trabajaba en un astillero como ingeniero naval. Desde el viernes permanece detenido en la Superintendencia de la Policía Federal de Río de Janeiro. Ahora comenzará el trámite de extradición. Cuando el Tribunal Supremo de Brasil la autorice, será entregado a las autoridades argentinas.

Sánchez logró burlar al Estado durante siete años y tres meses. Era uno de los cinco prófugos históricos de la megacausa ESMA. Los otros son el capitán de navío retirado Jorge Vildoza y los ex policías Roberto González, Juan Carlos Linares y Pedro Salvia. El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ofrece recompensas de hasta 100 mil pesos a quienes brinden información que permita capturarlos.