miércoles, 4 de diciembre de 2013
Ante la Historia Oficial LA MEMORIA ES DEL PUEBLO - 14/12/2013 16hs.Acto Político cultural frente a la ESMA
Convoca: Encuentro Memoria Verdad y JusticIa
En el marco de las actividades hacia el próximo 24 de marzo, en repudio a la dictadura genocida y contra la impunidad de ayer y de hoy, el Encuentro Memoria Verdad y Justicia convoca a:
.Repudiar el proyecto de museo que pretende instalar el gobierno nacional en el Casino de Oficiales de la ESMA, que ha suscitado el repudio de numerosos sobrevivientes, familiares y organizaciones de derechos humanos. Este proyecto se propone “resignificar” el lugar donde estuvieron secuestrados los compañeros detenidos desaparecidos y modificar el recorrido histórico de ese espacio. Sería inaugurado el próximo 24 de marzo al cumplirse 10 años de funcionamiento del Espacio para la Memoria. Ante este proyecto de Historia Oficial nos oponemos a cristalizar en una vitrina la lucha de los compañeros!
.Repudiar la banalización de los sitios de memoria que tiene su expresión máxima en el uso indiscriminado del predio de la ESMA, donde se realizan actividades que incluyen el ensayo de murgas, visitas guíadas con payasos, festejos con “asaditos”, actividades relacionadas con el canal Paka Paka y “celebraciones” por el día de la primavera. Denunciamos la ausencia de la historia de lucha y resistencia de los compañeros detenidos desaparecidos dentro del predio y la reestructuración de los edificios con las actividades mencionadas, que no hace más que borrar esa historia que nos pertenece, despejando el camino a las políticas de RECONCILIACIÓN.
.Luchar por la construcción de una Memoria Popular, que reivindique la lucha de los compañeros y que denuncie la impunidad de ayer y de hoy.
.Ratificar nuestra exigencia por Juicio y Castigo a todos los Genocidas!!!
.Exigir la derogación de la Ley Antiterrorista.
.Rechazar la designación de Milani como Jefe del Ejercito y exigir su inmediato juzgamiento por su participación en el genocidio llevado adelante por la última dictadura.
.Denunciar las violaciones actuales a los derechos humanos: criminalización de la protesta, presos políticos, gatillo fácil, torturas en comisarías, desaparecidos en democracia, represión, criminalización de la pobreza, etc.
.Reivindicar las luchas actuales como continuidad de las luchas de nuestros compañeros detenidos desaparecidos: por tierra y vivienda; por los derechos de los trabajadores, de los pueblos campesinos y originarios y de los estudiantes; por la defensa de nuestros recursos naturales, etc.
RADIO ABIERTA – MURALES – SILUETAS – PANCARTAS – TEATRO- MUSICA Y TAMBORES
Consignas:
Porque nuestros 30.000 compañeros detenidos desaparecidos lucharon por un país sin represión y sin explotación!
A 30 años de la última Marcha de la Resistencia en dictadura decimos:
No Olvidamos, No Perdonamos, No nos reconciliamos!!
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domingo, 1 de diciembre de 2013
Un ex conscripto habló de la quema de cádaveres en la ESMA
Un testigo en el infierno
Describió el uso de la “parrilla” entre las primeras formas de desaparición y dijo que vio “vértebras” humanas al lado del río, en el Campo de Deportes de la Armada. Estuvo secuestrado unos días y lo “visitó” un cura.
Alejandro Hugo López hizo el servicio militar en la Escuela de Mecánica de la Armada a partir de marzo de 1976.
Por Alejandra Dandan
Alejandro Hugo López hizo el servicio militar en la Escuela de Mecánica de la Armada a partir de marzo de 1976. Durante los meses que siguieron estuvo secuestrado unos días y durante el resto del tiempo se convirtió en un testigo privilegiado del infierno. La Conadep recogió su testimonio tempranamente. El mismo participó del primer reconocimiento del predio con dos de los integrantes de la Comisión y su primer relato aún es recordado, entre otras cosas, porque describió el uso de la “parrilla” entre las primeras formas de desaparición del centro clandestino. López volvió a declarar, esta vez en el juicio oral sobre los crímenes de los marinos. Para los investigadores, su testimonio abrió “otra ESMA”. En medio del silencio de la sala y en uno de los tramos más impresionantes del relato, contó por primera vez que él mismo pudo ver restos de “vértebras” humanas al lado del río, en el Campo de Deportes de la Armada. “La parrilla se hizo en el taller de herrería”, dijo él. “Era una batea de 1,90 m, o una cosa así, con unos 25 o 30 cm de altura, arriba llevaba una parrilla y en una punta un caño con un embudo por donde se tiraba combustible.” Una vez terminada, la batea se llevó hasta el Dorado y desde allí al Campo de Deportes para ubicarla “sobre la margen del río”. El artefacto, que era “móvil”, iba y volvía así del Campo de Deportes. ¿Usted fue a ese lugar?, le preguntó la fiscal. “Sí, yo iba muy seguido”, dijo. “En su momento vi algunas vértebras ahí en la orilla.” Era fines del ’76. Los soldados y “aspirantes” iban a hacer deportes a ese lugar durante el día. López solía ir a jugar a la pelota. O subía a las embarcaciones de la Escuela.
–Eran restos humanos –agregó–; se decía que ahí funcionaba la parrilla, que se llevaban la parrilla para ahí.
Las denuncias
No es la primera vez que se menciona el Campo de Deportes de la Armada como uno de los lugares que usó el GT 3.3 para deshacerse de los cuerpos de los desaparecidos. López lo inscribió en el final del primer año de la represión y comienzos del siguiente. Y como uno de los métodos alternativos a los “vuelos” que ya se denunciaban en esa época. López ya lo había mencionado ante la Conadep. También lo vienen denunciando otros sobrevivientes y familiares. Lo dijo hace muy poco en una audiencia y en los mismos términos otro conscripto llamado Marcelo Prado.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) hizo inspecciones sin éxito en el lugar. Hasta ahora se cree que el GT pudo haberlo usado para deshacerse de los detenidos que llegaban sin vida a la ESMA, morían inmediatamente o en la tortura, pero también se cree que la falta de rastros en la zona puede deberse al tipo de sedimentación de la tierra y el movimiento del agua.
López contó lo que sucedía en aquel momento. Dijo que el desplazamiento del artefacto se hacía arriba de un rastrojero, una camioneta muy cerrada, cargada con tambores con unos “100 litros de gasoil”, un material que se conseguía fácilmente en el predio de la ESMA porque tenían surtidores. En ese momento, él trabajaba en Automotores. Es posible que por sus tareas haya entrado en contacto con quienes estaban a cargo de los desplazamientos.
–¿Cuántas veces ocurrió? –le preguntó el presidente del TOF.
–Muchas veces, muchísimas veces. No puedo decir números –explicó.
–Siempre sucedía a la noche, siempre por la noche –repitió.
–¿Se veía algo del Campo de Deportes?
–A veces se veía humo.
Mientras hablaba, la sala casi vacía de público estaba todavía más silenciosa. El único represor presente era Ricardo Cavallo, “Sérpico”, que cada tanto, como si buscara contestarle a él, giraba a la derecha para decirle algo a su abogada.
López entró al servicio militar después del golpe. Había desertado años antes y volvía a intentarlo. Solía estar castigado. Estuvo adscripto al área de Bomberos y al mismo tiempo a Automotores, allí dependía de Adolfo Scilingo y fue “como su chofer”. Su caso es conocido porque además de testigo fue uno de los cuatro conscriptos secuestrados como parte de la caída de Sergio Tarnopolsky. Sergio era militante de Montoneros, hacía el servicio militar en la ESMA, era asistente del Tigre Acosta y escribió el llamado “informe Tarnopolsky” con el que la Agencia Ancla hizo, a fines de 1976, una de las primeras radiografías de la ESMA. La Marina secuestró a Sergio, a su esposa, a sus padres y a su hermana y acusó a un grupo de colimbas de colaborar con él. Entre ellos, a López, que estuvo secuestrado unos días. Estuvo encapuchado y tendido en el piso al lado del “tanque de agua”, luego lo llevaron a una “casa de rehabilitación” y más tarde volvieron a llevarlo a la ESMA. Ayer, durante su testimonio, dio otro dato que hasta ahora no había sido mencionando, surgió de ese secuestro y está vinculado a lo que él mismo fue viviendo más tarde.
¿Cómo era la alimentación?, preguntó la fiscal. “Un mignón por día y un pedacito de carne.” ¿Lo llevaban al baño? “Traían un balde.” ¿Guardias? ¿Supo algún nombre? ¿Quiénes eran? “Nunca se sabe”, dijo él. “En algún momento entraba un personaje al que le decían el ‘Pedro de Guardia’ que preguntaba por las necesidades que teníamos, que en realidad eran infinitas. Lo que sí, una vez, vino el ‘Pedro de Guardia’ y me levantó la capucha. ‘No abras los ojos, que te quiero ver la cara’, me dijo y en realidad era el padre Fernández, que era el capellán de la Escuela.”
–¿Qué hacía en ese lugar?
–No sé si estaba por lástima hacia los que estábamos ahí, porque en definitiva nos conocía –dijo–. No sé por qué estaba.
Y agregó: “Aparte de la Iglesia alguna vez hizo patrulla con nosotros, venía en una patrulla externa, hacía documentación con nosotros”.
Esto fue otra revelación. El nombre completo del capellán es Pedro José Fernández y, según el organigrama reconstruido por Defensa, aparece en la estructura integrando el cuadro de Capellanía y Bienestar. El dato llamó la atención en la audiencia porque su nombre hasta ahora no había surgido como parte de una imputación. López no sólo lo situó en Capuchita, sino en una serie de operativos a los que llamó de “patrullas externas”.
–¿Patrullas? –preguntó uno de los jueces.
–Todas las noches se hacían patrullas –explicó–. Como si fuera una comisaría, se hacía una patrulla externa. Cada quince días. Cuando me tocaba estar de guardia a mí, en lugar de hacer la guardia con los bomberos, salía a hacer guardia con una camioneta.
El hacía de chofer. Le tocó llevar Scilingo a la zona del Abasto, a la patrulla. Hacían distintas tareas, como control de documentos y de calle.
Fuente: Pagina 12
Declara un periodista cómplice de dictadura: falseó un reportaje a madre de un desaparecido
A tres décadas de concluida la dictadura cívico-militar, finalmente la justicia hace foco en la complicidad de una parte del periodismo en aquellos trágicos años. La Cámara Federal de Casación Penal confirmó el llamado a indagatoria al periodista Agustín Juan Bottinelli, jefe de redacción de la revista Para Ti (editorial Atlántida) en 1979, por delitos de lesa humanidad.
Por: Franco Mizrahi
Bottinelli fue denunciado por publicar en aquel semanario un reportaje fraguado a una secuestrada con la intención de "lavar la imagen" del terrorismo de Estado. Se trata de un caso paradigmático que podría sentar un importante precedente en los juicios por violaciones a los Derechos Humanos.
El fallecido Aníbal Vigil, director de la revista, y Bottinelli eran los máximos responsables del medio gráfico. Fueron denunciados por difundir la falsa entrevista a Thelma Doroty Jara de Cabezas, secuestrada en la ESMA. La elección de Jara de Cabezas no fue casual. Era la madre del desparecido Gustavo Alejandro Cabezas.
La nota fue titulada "Habla la madre de un subversivo muerto" y se publicó en Para Ti el 23 de agosto de 1979, con el fin de ocultar el genocidio que se había implantando en el país. La mujer fue obligada a declarar contra su hijo. "¿Qué les diría a las madres argentinas?", le preguntaron a Jara de Cabezas. "Que estén alertas. Que vigilen de cerca a sus hijos", fue conminada a responder. Por ese artículo, Thelma denunció en 1984 a Atlántida y a los responsables de la publicación. Tras años de impunidad, la causa avanza en tribunales.
Tal como se difundió miércoles en el CIJ, el portal de noticias de la Corte Suprema, la Sala II de la cámara confirmó la resolución que había tomado el magistrado Sergio Torres un año atrás. Así destrabó un proceso que estaba paralizado debido a los sucesivos recursos presentados por la defensa de Bottinelli. El debate giraba en torno a un tecnicismo: si el acusado debía ser imputado con el Código Penal actual o a través del Código anterior.
Si bien Bottinelli podría presentar un recurso extraordinario ante la Corte, fuentes judiciales afirmaron a este diario que el planteo no prosperaría. "La decisión del juez fue ratificada por la Cámara Federal y por Casación, que utilizó doctrina del máximo tribunal del país", explicaron. Según afirmaron a Tiempo Argentino, Vicente Massot, director de La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, podría seguir los pasos de Bottinelli.
Fuente: Tiempo Argentino
http://www.youtube.com/watch?v=SyPvGsSPsZg
Por: Franco Mizrahi
Bottinelli fue denunciado por publicar en aquel semanario un reportaje fraguado a una secuestrada con la intención de "lavar la imagen" del terrorismo de Estado. Se trata de un caso paradigmático que podría sentar un importante precedente en los juicios por violaciones a los Derechos Humanos.
El fallecido Aníbal Vigil, director de la revista, y Bottinelli eran los máximos responsables del medio gráfico. Fueron denunciados por difundir la falsa entrevista a Thelma Doroty Jara de Cabezas, secuestrada en la ESMA. La elección de Jara de Cabezas no fue casual. Era la madre del desparecido Gustavo Alejandro Cabezas.
La nota fue titulada "Habla la madre de un subversivo muerto" y se publicó en Para Ti el 23 de agosto de 1979, con el fin de ocultar el genocidio que se había implantando en el país. La mujer fue obligada a declarar contra su hijo. "¿Qué les diría a las madres argentinas?", le preguntaron a Jara de Cabezas. "Que estén alertas. Que vigilen de cerca a sus hijos", fue conminada a responder. Por ese artículo, Thelma denunció en 1984 a Atlántida y a los responsables de la publicación. Tras años de impunidad, la causa avanza en tribunales.
Tal como se difundió miércoles en el CIJ, el portal de noticias de la Corte Suprema, la Sala II de la cámara confirmó la resolución que había tomado el magistrado Sergio Torres un año atrás. Así destrabó un proceso que estaba paralizado debido a los sucesivos recursos presentados por la defensa de Bottinelli. El debate giraba en torno a un tecnicismo: si el acusado debía ser imputado con el Código Penal actual o a través del Código anterior.
Si bien Bottinelli podría presentar un recurso extraordinario ante la Corte, fuentes judiciales afirmaron a este diario que el planteo no prosperaría. "La decisión del juez fue ratificada por la Cámara Federal y por Casación, que utilizó doctrina del máximo tribunal del país", explicaron. Según afirmaron a Tiempo Argentino, Vicente Massot, director de La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, podría seguir los pasos de Bottinelli.
Fuente: Tiempo Argentino
http://www.youtube.com/watch?v=SyPvGsSPsZg
jueves, 28 de noviembre de 2013
Causa ESMA III Crónica del 27 de noviembre de 2013
Hoy declararon seis testigos: dos sobrevivientes, Luis Carmelo Achurra Ulibarri y el conscripto Alejandro Lopez, y cuatro familiares de compañeros que estuvieron cautivos en la Escuela de Mecánica de la Armada y aun permanecen desaparecidos.
Miguel Cagnoni vino a prestar declaración por el caso de su hermano, Ricardo Cagnoni, todavía desaparecido. Pero el del propio Miguel es un caso "nuevo” que sale a la luz en el curso de las audiencias. En este tramo de la "mega causa" Esma, ya contabilizamos 35 situaciones de estas. Quienes cuestionan la cifra de 30 mil desaparecidos, deberían tomar nota de esto.
Miguel comenzó su relato contando que el 3 de marzo de 1977 por la noche se despertó con un hombre apuntándole con un arma mientras una patota de la Armada invadía su domicilio buscando a su hermano Ricardo.
Ricardo y su familia pudieron escapar por el fondo de la casa. Miguel, en cambio, fue capturado y llevado a la Esma. Fue torturado desde el mismo momento en que lo arrancaron de su casa. A la mañana siguiente, luego de un simulacro de fusilamiento, los represores lo liberan. Meses después, Ricardo fue secuestrado en la estación de Constitución por los mismos personajes que se habían llevado a su hermano. Cuando su padre preguntó qué estaba pasando, obtuvo como respuesta un culatazo en la cabeza.
Ricardo, militante montonero y trabajador de Ford, fue visto en Esma por sobrevivientes del exterminio. Continúa desaparecido. Su hermano terminó su testimonio diciendo: “cuando se pierde toda esperanza lo único que queda es el honor. A los que han perdido el honor antes de hoy, no les queda nada.”
Las búsquedas, las investigaciones, la consecución de pruebas, están perennemente a cargo de los familiares y sobrevivientes. El aporte y contención del Estado son inexistentes. Ellos mismos fueron víctimas del terrorismo de los genocidas.
Alberto Roque Krug, estudiante de sociología y militante gremial del Banco Nación y militante de la juventud peronista, estuvo presente en la audiencia de hoy a través del sentido testimonio de su hermano, Carlos Krug.
Alberto Krug fue secuestrado el 2 de diciembre de 1976 junto a sus compañeros Diego Beigbeder, Norita Friszman y Guillermo Orfanó en la puerta del edificio del barrio de Once donde vivía. Los represores los iban atrapando uno a uno a medida que llegaban, relató el compañero de departamento de Alberto, que pudo escapar de la ratonera. Tanto Carlos Krug como Miguel Cagnoni relataron que los secuestradores les daban pistas falsas sobre sus hermanos, un juego perverso para atormentar a los familiares.
Otro caso que se ventiló fue el de Alejandro López. En el año 1976, era conscripto, destinado en la Escuela de Mecánica de la Armada. Estando allí, fue llevado al Casino de Oficiales y fue picaneado, acusado de haber con Sergio Tarnopolsky, un militante montonero que realizaba la conscripción en Esma y puso un artefacto explosivo dentro del campo de exterminio. (Cuando los genocidas lo descubrieron, fue secuestrado junto con toda su familia; permanece desaparecido).
Alejandro estuvo secuestrado desde 13 de julio de 1976 por cinco días en "Capuchita", como se denominaba el altillo de Esma donde se hacinaban los prisioneros y donde no estuvo ajeno a las golpizas y torturas que sufrían los cautivos. Pudo identificar a Savio y al Tigre Acosta. De Esma, fue trasladado a una casa ocupada por la Armada, que quedaría en Del Viso. Pasó por la comisaría 2° de la Policía Federal antes de ser liberado junto a otros 5 conscriptos. Allí, otro de los imputados en esta causa, Ernesto “220” Weber, les dijo: “esto es para contárselo a sus nietos, ustedes estuvieron presos en Seguridad Federal”. Lopez siguió cumpliendo el servicio militar hasta agosto de 1977. Pudo dar cuenta que lo que ocurría dentro del Casino de Oficiales, dijo que era vox populi, conocido por todos los que diariamente transitaban por la ESMA.
Lopez contó con lujos de detalle el manejo en el sector automotores, desde donde partían los operativos, y cómo se reparaban los vehículos que robaban a los secuestrados y sus familias. También pudo contar sobre la presencia de grandes helicópteros que aterrizaban en la Plaza de Armas, y desde donde se llevarían adelante también vuelos de la muerte.
En el horror de su relato, Alejandro recordó que en el Campo de deportes de la Esma se encontraban restos humanos. Allí, es donde se hacían los famosos "asaditos", como los llamaban en su jerga los represores. El kirchnerismo no ha tomado nota del agravio que significa para los sobrevivientes la "apropiación" del término y la usurpación de este espacio de memoria colectiva para el proselitismo de La Cámpora.
Alejandro declaró que de la Esma, "o te ibas por 'vuelo' o por 'parrilla'”.
La "parrilla" había sido construida en la misma herrería de la Escuela, y era trasladada desde automotores, donde cargaban combustible para encender la batea donde incineraría los cuerpos. Alejandro dijo que, desde donde él se encontraba, veía el humo de los “asaditos”. “En su momento, vi algunas vértebras en la orilla. Tiene que ser fines del 76”, agregó.
También habló de una camioneta con camastros conectados a baterías, que tenía criquets que fijaban la carrocería al piso, y que era utilizada para torturar. Una suerte de sala de torturas móvil.
Por su presencia en el sector de ingeniería -ligado a automotores-, conoció al "teniente Vaca", un civil que participó del genocidio y que, en democracia, fue abogado de los represores.
El defensor oficial Lopez Robbio, rescatando la ley de obediencia debida, le preguntó al ex conscripto si “se podía negar a cumplir una orden de sus superiores”. Lopez, categórico, le respondió que "no debía, pero se podía.” El defensor tuvo que bajar la cabeza.
A su turno, declaró Alicia Peirano, hermana de Edith, que fue secuestrada el 15 de abril de 1977. Edith era novia de Rolando Jeckel, quien también se encuentra desaparecido al día de hoy. Edith era abogada y militante de la Juventud Peronista. A partir de una incansable reconstrucción familiar y de testimonios de sobrevivientes, se pudo determinar que estuvo cautiva en la Esma junto a su compañero, Rolando.
De la reconstrucción, surge que Edith estuvo en Esma entre el 15 de abril y el 25 de mayo. Su hermana declaró en el estrado que “a uno como familiar le interesa la fecha. Uno no tiene nada, pero quiere la fecha. Quiere la certeza, quiere el dato. Quiere justicia. Eso quiero”.
Por su parte, Luis Achurra, contó sobre los 15 días que estuvo secuestrado en un lugar que sería la Esma, de acuerdo a lo que pudo calcular por el tiempo de viaje que cubrió cuando lo secuestraron. Fue torturado y las ataduras de sus piernas le produjeron una gangrena que le hizo perder la noción del tiempo y del espacio. Una vez en libertad, tuvo una larga y penosa recuperación.
Finalmente Graciela Sanchez, esposa de Roberto “Pipo” Stéfano, declaró que el 3 de marzo de 1977 su marido fue visto por última vez. Pipo era militante montonero, estudiante de sociología y trabajador del Banco Nación. Había tenido una gran actividad sindical en La Bancaria. Según los trascendidos, Pipo cayó en un bar de Palermo por una cita "cantada". Dos ex detenidas dijeron haberlo visto muerto. Tenía 28 años.
Miguel Cagnoni vino a prestar declaración por el caso de su hermano, Ricardo Cagnoni, todavía desaparecido. Pero el del propio Miguel es un caso "nuevo” que sale a la luz en el curso de las audiencias. En este tramo de la "mega causa" Esma, ya contabilizamos 35 situaciones de estas. Quienes cuestionan la cifra de 30 mil desaparecidos, deberían tomar nota de esto.
Miguel comenzó su relato contando que el 3 de marzo de 1977 por la noche se despertó con un hombre apuntándole con un arma mientras una patota de la Armada invadía su domicilio buscando a su hermano Ricardo.
Ricardo y su familia pudieron escapar por el fondo de la casa. Miguel, en cambio, fue capturado y llevado a la Esma. Fue torturado desde el mismo momento en que lo arrancaron de su casa. A la mañana siguiente, luego de un simulacro de fusilamiento, los represores lo liberan. Meses después, Ricardo fue secuestrado en la estación de Constitución por los mismos personajes que se habían llevado a su hermano. Cuando su padre preguntó qué estaba pasando, obtuvo como respuesta un culatazo en la cabeza.
Ricardo, militante montonero y trabajador de Ford, fue visto en Esma por sobrevivientes del exterminio. Continúa desaparecido. Su hermano terminó su testimonio diciendo: “cuando se pierde toda esperanza lo único que queda es el honor. A los que han perdido el honor antes de hoy, no les queda nada.”
Las búsquedas, las investigaciones, la consecución de pruebas, están perennemente a cargo de los familiares y sobrevivientes. El aporte y contención del Estado son inexistentes. Ellos mismos fueron víctimas del terrorismo de los genocidas.
Alberto Roque Krug, estudiante de sociología y militante gremial del Banco Nación y militante de la juventud peronista, estuvo presente en la audiencia de hoy a través del sentido testimonio de su hermano, Carlos Krug.
Alberto Krug fue secuestrado el 2 de diciembre de 1976 junto a sus compañeros Diego Beigbeder, Norita Friszman y Guillermo Orfanó en la puerta del edificio del barrio de Once donde vivía. Los represores los iban atrapando uno a uno a medida que llegaban, relató el compañero de departamento de Alberto, que pudo escapar de la ratonera. Tanto Carlos Krug como Miguel Cagnoni relataron que los secuestradores les daban pistas falsas sobre sus hermanos, un juego perverso para atormentar a los familiares.
Otro caso que se ventiló fue el de Alejandro López. En el año 1976, era conscripto, destinado en la Escuela de Mecánica de la Armada. Estando allí, fue llevado al Casino de Oficiales y fue picaneado, acusado de haber con Sergio Tarnopolsky, un militante montonero que realizaba la conscripción en Esma y puso un artefacto explosivo dentro del campo de exterminio. (Cuando los genocidas lo descubrieron, fue secuestrado junto con toda su familia; permanece desaparecido).
Alejandro estuvo secuestrado desde 13 de julio de 1976 por cinco días en "Capuchita", como se denominaba el altillo de Esma donde se hacinaban los prisioneros y donde no estuvo ajeno a las golpizas y torturas que sufrían los cautivos. Pudo identificar a Savio y al Tigre Acosta. De Esma, fue trasladado a una casa ocupada por la Armada, que quedaría en Del Viso. Pasó por la comisaría 2° de la Policía Federal antes de ser liberado junto a otros 5 conscriptos. Allí, otro de los imputados en esta causa, Ernesto “220” Weber, les dijo: “esto es para contárselo a sus nietos, ustedes estuvieron presos en Seguridad Federal”. Lopez siguió cumpliendo el servicio militar hasta agosto de 1977. Pudo dar cuenta que lo que ocurría dentro del Casino de Oficiales, dijo que era vox populi, conocido por todos los que diariamente transitaban por la ESMA.
Lopez contó con lujos de detalle el manejo en el sector automotores, desde donde partían los operativos, y cómo se reparaban los vehículos que robaban a los secuestrados y sus familias. También pudo contar sobre la presencia de grandes helicópteros que aterrizaban en la Plaza de Armas, y desde donde se llevarían adelante también vuelos de la muerte.
En el horror de su relato, Alejandro recordó que en el Campo de deportes de la Esma se encontraban restos humanos. Allí, es donde se hacían los famosos "asaditos", como los llamaban en su jerga los represores. El kirchnerismo no ha tomado nota del agravio que significa para los sobrevivientes la "apropiación" del término y la usurpación de este espacio de memoria colectiva para el proselitismo de La Cámpora.
Alejandro declaró que de la Esma, "o te ibas por 'vuelo' o por 'parrilla'”.
La "parrilla" había sido construida en la misma herrería de la Escuela, y era trasladada desde automotores, donde cargaban combustible para encender la batea donde incineraría los cuerpos. Alejandro dijo que, desde donde él se encontraba, veía el humo de los “asaditos”. “En su momento, vi algunas vértebras en la orilla. Tiene que ser fines del 76”, agregó.
También habló de una camioneta con camastros conectados a baterías, que tenía criquets que fijaban la carrocería al piso, y que era utilizada para torturar. Una suerte de sala de torturas móvil.
Por su presencia en el sector de ingeniería -ligado a automotores-, conoció al "teniente Vaca", un civil que participó del genocidio y que, en democracia, fue abogado de los represores.
El defensor oficial Lopez Robbio, rescatando la ley de obediencia debida, le preguntó al ex conscripto si “se podía negar a cumplir una orden de sus superiores”. Lopez, categórico, le respondió que "no debía, pero se podía.” El defensor tuvo que bajar la cabeza.
A su turno, declaró Alicia Peirano, hermana de Edith, que fue secuestrada el 15 de abril de 1977. Edith era novia de Rolando Jeckel, quien también se encuentra desaparecido al día de hoy. Edith era abogada y militante de la Juventud Peronista. A partir de una incansable reconstrucción familiar y de testimonios de sobrevivientes, se pudo determinar que estuvo cautiva en la Esma junto a su compañero, Rolando.
De la reconstrucción, surge que Edith estuvo en Esma entre el 15 de abril y el 25 de mayo. Su hermana declaró en el estrado que “a uno como familiar le interesa la fecha. Uno no tiene nada, pero quiere la fecha. Quiere la certeza, quiere el dato. Quiere justicia. Eso quiero”.
Por su parte, Luis Achurra, contó sobre los 15 días que estuvo secuestrado en un lugar que sería la Esma, de acuerdo a lo que pudo calcular por el tiempo de viaje que cubrió cuando lo secuestraron. Fue torturado y las ataduras de sus piernas le produjeron una gangrena que le hizo perder la noción del tiempo y del espacio. Una vez en libertad, tuvo una larga y penosa recuperación.
Finalmente Graciela Sanchez, esposa de Roberto “Pipo” Stéfano, declaró que el 3 de marzo de 1977 su marido fue visto por última vez. Pipo era militante montonero, estudiante de sociología y trabajador del Banco Nación. Había tenido una gran actividad sindical en La Bancaria. Según los trascendidos, Pipo cayó en un bar de Palermo por una cita "cantada". Dos ex detenidas dijeron haberlo visto muerto. Tenía 28 años.
(APEL)
miércoles, 27 de noviembre de 2013
VISITA A LA ESMA El próximo sábado 30 de Noviembre a las 10 hs la AEDD
VISITA A LA ESMA El próximo sábado 30 de Noviembre a las 10 hs la AEDD realizará una nueva visita colectiva a la ESMA.
La misma se enmarca en una convocatoria que estamos realizando para poner en discusión el proyecto que el gobierno nacional pretende implementar en el edificio del Casino de Oficiales con el objetivo de "resignificarlo".
Este será el quinto recorrido que realizaremos con compañeros de distintas organizaciones y procedencias, es por ello que los invitamos a acompañarnos en este nuevo ingreso al predio y a involucrarse con este debate por la memoria de lo sucedido allí, por la memoria de nuestros compañeros detenidos-desaparecidos.
El punto de encuentro será en la entrada principal por Libertador 8151. Les pedimos CONFIRMACIÓN DE ASISTENCIA con antelación por privado (ya que los cupos por contingente son limitados) , y puntualidad el día de la visita.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Juicio ESMA III Crónica de 18 de noviembre de 2013
Brindaron su testimonio Silvia Labayru, Hugo Chaer y Leonardo Martinez en el juicio ESMA III, esta semana bajo la presidencia de la Dra. Palliotti.Desde España, y mediante video conferencia declaró en su calidad de victima Silvia Labayru, ya que fue secuestrada en 1976 cuando cursaba un embarazo de 7 meses. Su hija, Vera, nació en la Escuela de mecánica de la armada, y fue el parto fue atendido por Magnacco, el médico imputado en esta causa, quien goza del beneficio de prisión domiciliaria, y hace unos meses, se lo vio paseando por la Recoleta luego de haber sido indagado por el Tribunal.
Silvia puso de resalto la condición de la mujer dentro de este campo de concentración que era sometida a abusos sexuales constantemente, siendo que los genocidas utilizaban este método de tortura también para mellar y destruir subjetivamente a las cautivas al mantenerlas en un estado de cosificación permanente y consagrarlas como propiedad privada de los secuestradores. .De ninguna manera puede sostenerse que fueron decisiones aisladas o espontáneas, sino que fueron parte de un plan integral y sistemático desarrollado en el marco del terrorismo de Estado.
A su turno, declaró Hugo César Chaer, por su padre, Hugo, abogado laboralista que asesoraba a sindicatos y fue secuestrado el 11 de agosto de 1977 en el centro de la ciudad de Buenos Aires, en un gran operativo. Fue llevado a la ESMA donde estuvo secuestrado, fue torturado e interrogado por todas las personas que trabajan con él y quedó muy afectado por la presencia dentro de ESMA de un niño de 14 años que fue secuestrado y mantenido en capucha. Estuvo detenido-desaparecido hasta el 26 de septiembre de ese mismo año, en que apareció en horas de la madrugada: “Cuando mi padre apareció el 26 de septiembre estaba muy deteriorado físicamente, estaba muy delgado, muy avejentado y le faltaba uno de los dientes, un incisivo inferior. Después se recompuso pero en ese momento la imagen era de un anciano, una persona muy mayor” manifestó Hugo sobre la primer imagen que tuvo de su papá una vez liberado en los bosques de Palermo.
Finalmente declaró Leonardo "Bichi" Martinez. Bichi, militante del Movimiento Villero, secuestrado en 18 de septiembre del 1.977 en la estación de Beccar, provincia de Buenos Aires y llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada, donde fue severamente torturado y utilizado posteriormente para realizar trabajo esclavo en lo que daban a llamar “perraje”
En 1979 y como producto de las denuncias presentadas en el exterior sobre las aberraciones que se estaban cometiendo en el país, la Comisión Internacional de Derechos Humanos envía una delegación para investigar lo que estaba ocurriendo. Habiendo tomado conocimiento los militares de esta visita, se articuló un ensamble destinado a ocultar las condiciones en que tenían a compañeros en situación de esclavitud y cautiverio. La última tarea del Bichi, consistió en preparar la isla El Silencio, en Tigre, para recibir a los secuestrados que fueron sacados de ESMA cuando una comisión de la OEA visitó el país por las denuncias presentadas en el exterior. Destacamos que la isla había pertenecido a la curia, más precisamente a la Revista Esquiú y que fue cedida amablemente a la armada. Los detenidos tuvieron que poner a punto las casas donde, oficiales, “verdes” y prisioneros estarían durante 40 días mientras se disfrazaba a la Esma. En la isla, las condiciones de detención fueron aún más precarias y el trabajo forzado, la labor cotidiana.
Recién 34 años después de los siniestros días vividos en la isla, y a instancias de las víctimas representadas por la querella de Justicia Ya! se logró llevar adelante un allanamiento en esa finca que se mantenía tal como la abandonaron los militares en los 80. Todo ello da cabal cuenta de la sensación de impunidad y complicidad de los genocidas y civiles.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Testimonio de J.Nuguer

“Es una deuda de la sociedad”En su declaración ante el tribunal, el abogado Jaime Nuguer contó cómo fueron secuestrados en 1977 su hermano Hernán Nuguer, Pablo Horacio Galarcep e Inés Olleros, por grupos de tareas de la Marina.
Por Alejandra Dandan
“Sí, quiero aclarar una cosa”, dijo Jaime Nuguer cuando el presidente del Tribunal Oral Federal Nº 5 le preguntó si deseaba agregar algo luego de casi una hora y media de testimonio en el que condensó más de 35 años de múltiples búsquedas de justicia. “Quiero aclarar que nuestra lucha sigue siendo por saber cuál fue el destino de mi hermano Hernán Nuguer, el de (su amigo) Pablo Horacio Galarcep, el de Inés Olleros y el de todos los demás desaparecidos. Es una deuda que la sociedad argentina todavía tiene con nosotros y también con la propia sociedad.”
Jaime Nuguer ya era abogado y firmaba habeas corpus por los de-saparecidos cuando secuestraron a su hermano. En la audiencia de ayer por el juicio a los marinos de la ESMA reconstruyó tres historias en simultáneo: la de su hermano
Hernán y su amigo Pablo que eran de la Fede, estudiantes de Arquitectura, activos en el centro de estudiantes y parte de las caras más conocidas de la “minoría” –la “mayoría” era de la JUP–. Pero además de ellos, reconstruyó el caso de Inés Olleros, emblemático en la tramitación de los expedientes judiciales de la dictadura porque fue uno de los primeros casos en llegar a la OEA y porque, pese a las trabas, la causa logró avanzar y reunir pruebas y declaraciones valiosas para esta etapa.
“Mi hermano Hernán fue capturado en la puerta de su domicilio el 27 de octubre de 1977, a la mañana temprano, a eso de las 8.30 o 9, cuando salía junto con nuestra madre”, explicó Jaime. “Hernán la iba a llevar al trabajo y luego se iba para la facultad, pero creo que tengo que señalar antes que mi hermano había sufrido un accidente en el trabajo a mediados del ’75.” Había quedado parapléjico, luego se había ido recuperando de a poco, anduvo en silla de ruedas, con muletas y a mediados de 1977 tenía un auto con comandos que facilitaba sus desplazamientos. Esa mañana hacía lo de todos los días. Pero la patota lo frenó antes de arrancar. Estaba en Avenida La Plata 165.
“Cuando abordaron el auto ellos estaban sentados, se acercaron personas armadas. Se trató de unas ocho personas que se movían por lo menos en tres autos, dos en la misma mano y otros en la mano contraria.”
Hernán se negó a bajar y acompañarlos. “Se armó un revuelo durante el cual el portero del edificio prestó atención; el vecino que estaba comprando el diario se quedó mirando; el comerciante de la esquina se acercó; el hombre que hacía un trabajo de pintura en el edificio de enfrente se acercó”, dijo Jaime y no eran sólo ejemplos: el testimonio de cada una de esas personas sirvió para armar el habeas corpus que se presentó mas tarde.
A Hernán finalmente se lo llevaron. Le dijeron a su madre, Juana Matilde Sigaloff de Nuguer, que se lo llevaban al Departamento de Policía. Juana, que ayer estaba en la sala, fue más tarde al Departamento de Policía y Jaime presentó el habeas corpus. “Hice un breve habeas corpus en el que señalé muy sucintamente los hechos. Y el estado de salud de mi hermano, porque como consecuencia de la paraplejia tenía escaras, estaba con período de infección y tenía serio peligro de infección urinaria.” En el juzgado de turno, el juez no lo invitó ni siquiera a sentarse.
Jaime recordó enseguida que el secuestro estaba ligado al de Pablo Galarcerp. A Pablo lo habían secuestrado un día antes de su casa en un operativo que incluyó toma de casas vecinas y terrazas, bombas de estruendo, reflectores e intimación a la familia a que saliera con los brazos en alto y a los vecinos a no mirar. A Pablo se lo llevaron de madrugada. Días después, Jaime, su madre y la familia de Pablo fueron a Arquitectura invitados por los estudiantes y se encontraron con un dato del que hablaron otros testigos en estas audiencias. En Arquitectura hubo más de cien estudiantes desaparecidos, entre ellos más de cuarenta eran de la JUP y son “casos” de ESMA. “Fuimos a la facultad y los compañeros insistían en que creían que los dos casos estaban vinculados entre sí y que estaban motivados –dijo– porque los dos habían presentado petitorios ante el decano con reclamos académicos. El decano era el arquitecto Héctor Corbacho, que además era profesor en la ESMA. Por eso genero la convicción que tenía que ver con esto.”
Corbacho fue nombrado por otros testigos. Jaime confirmó tiempo después en la causa esa filiación con la ESMA. Otro dato importante para la causa es la ubicación de la casa de Pablo, en O’Hi-ggins casi esquina Congreso, Belgrano. El habeas corpus que se presentó por él no se interrumpió durante toda la dictadura. Alrededor del mes de septiembre de 1979 en esa causa, dijo Jaime, declaró por escrito el entonces nuevo director de la ESMA José Suppisich y allí dijo que el domicilio de Pablo “correspondía con el área jurisdiccional bajo su comando”. Aunque parezca mentira, un argumento que aún usan los marinos para defenderse es el cuestionamiento de su jurisdicción y la autonomía o subordinación con el Ejército. El dato de Suppisich refuerza la presencia de la ESMA, pero ayer sobre todo lo hizo el caso de Inés Olleros.
A Inés, que también era de la Fede, la secuestraron el 19 de julio de 1977 a la noche, cuando viajaba en el colectivo 187, interno 13, después de una clase de biología en Ciudad Universitaria. El colectivo fue interceptado en la esquina de Alvarellos y Constituyentes, en un operativo hecho por la ESMA, según se acreditó más tarde. “El pasaje fue obligado a descender y, según dijeron las autoridades de la Seccional 49ª más tarde, había panfletos ‘subversivos’ en el colectivo y todo indica que se los atribuyeron a Inés”, dijo Jaime. El colectivo con los pasajeros fue trasladado a la 49ª. Al llegar, los hombres quedaron en el patio y las cuatro o cinco mujeres en una habitación. Según relataron ellas más tarde, Inés ya no estaba. Un mes más tarde, la familia de Inés y Jaime iniciaron un habeas corpus con buena parte de los datos que habían logrado reunir. Localizaron a dos pasajeros y al chofer que reconocía a Inés porque siempre viajaba en el mismo horario.
El trámite estuvo frenado, pero finalmente se consiguió incorporar, luego de una resolución de la Corte, el libro de guardia de la comisaría 49ª que dejó registro de todos los pasajeros, incluida Inés. En la foja cuatro de ese libro se indicaba además que “personal de la ESMA había conducido a pasajeros de un colectivo donde fueron interrogados”. Todos los datos de Inés eran correctos. En la causa se llamó a declarar a todos los policías, confirmaron que “habitualmente concurría a la seccional (personal de) la ESMA” para diversas diligencias como estas. No dieron nombres del grupo de tareas porque supuestamente no los conocían. Pero el dato importante en términos de “jurisdicción” apareció más tarde, ya en democracia, con una declaración de José Montes, jefe de la subzona Capital. “Hizo una extensa declaración donde describió todas las relaciones operacionales entre la ESMA y el Comando, donde dijo que no había subordinación, sino control operacional, como planteando una cierta autonomía y una especie de obligación de rendir cuentas.” El director de la ESMA, Jacinto Chamorro (1975-1979), fue detenido y procesado por primera vez, y antes de su muerte, por esta causa.
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