domingo, 8 de diciembre de 2013

“Daban inyecciones y con eso mataban”, testimonio Juan Carlos Cachques, médico sobreviviente de la ESMA

“Era el equivalente a la silla eléctrica”, dijo el sobreviviente sobre las inyecciones que los represores daban en la ESMA durante la primera etapa de la dictadura. El médico vive en Francia y su caso fue judicializado recientemente.

 Por Alejandra Dandan

“Nos moríamos de frío. Me pasé un mes con las manos hacia atrás, en situaciones que realmente no eran humanas. ¿Por qué?”, preguntó Juan Carlos Chachques durante la audiencia. “Me interesaba el país, me comprometí con el gremialismo médico para que un hospital del Estado funcionara bien y fui sancionado de esa manera. Hice lo mismo en Francia. Fui profesor y fui condecorado con la Legión de Honor. Exactamente lo mismo en los dos lugares, me ocupé de la salud, pero en Argentina por eso me quisieron matar y en Francia me hicieron un reconocimiento.”

Chachques es un médico argentino que vive en Francia desde 1980. Es reconocido internacionalmente como inventor del “echarpe cardíaco”. Es biocirujano, doctor en biología, actualmente jefe de la Unidad de Bioasistencia Cardíaca y director de investigaciones cardiológicas del Hospital Pompidou de Paris, pero casi un desconocido como sobreviviente de la Escuela de Mecánica de la Armada. Hasta hace poco, su secuestro no estaba judicializado. Sólo se sabía de la presencia de un “médico” en abril de 1976 en la ESMA. Hace muy poco se supo su nombre. Los padres hicieron gestiones durante su secuestro; hubo denuncias en la policía, pero él formalizó la presentación recién en 2004 ante la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Chachques declaró la semana pasada en el megajuicio por los crímenes de la Marina. Cuando salió de la ESMA no quería irse del país y no podía volver al Hospital de Clínicas, donde trabajaba cuando lo secuestraron. Consiguió un puesto en el Hospital Ferroviario y después en la Fundación Favaloro. “Mi historia no era muy conocida, me aceptaron y después de muchos años me enteré a través de amigos de que Sabato le había dicho a Favaloro: ‘Este tipo tiene buena voluntad, necesita completar su formación acá’. Así que pienso que Favaloro me consideró su alumno.”
“¡Tac!, y rompían una ampolla”

Chachques estuvo unos 28 días en el centro clandestino, desde el 10 de abril de 1976. Su testimonio iluminó parte del primer período de la ESMA en el que casi no hay sobrevivientes. Como médico, logró darse cuenta, con los ojos tapados pero a través de los sonidos, de un mecanismo que podría ser una de las primeras formas de “traslados”: escuchaba cómo rompían ampollas e inyectaban algún tipo de narcótico para matar a los secuestrados que, según su diagnóstico, habían entrado en una especie de shock.

“Yo no veía nada pero, como los ciegos, terminaba percibiendo las cosas”, dijo. “Una noche me hicieron escuchar a otra gente que torturaban y me dijeron: “Ahora el próximo sos vos”. Gritos de hombres, mujeres, terrible, terrible. Sacudones, gritos terribles. Y dijo: “Sentí que había gente que la volvían a subir después de las sesiones de electricidad, en un estado de excitación enorme, como son los electroshock repetidos. Tenían un desorden mental enorme, incontrolable, y yo sentía ‘¡tac!’, que se abrían ampollas. Que hacían inyecciones. Que las hacían dormir. Pero no solamente sentí que las hacían dormir –dijo–, sino que dejaban de respirar”.

Esto provocó conmoción en la sala. Las inyecciones aparentemente contenían anestésicos, pentotal o alguna droga, y según su teoría provocaban un paro respiratorio. “Directamente dejaban de respirar, y cuando uno deja de respirar se produce hipoxia y eso significa la muerte. Con el paro respiratorio, en pocos minutos, se para el oxígeno, se para el corazón, así que yo sentía cómo los cuerpos eran arrastrados y desaparecían por acción de los barbitúricos hechos para controlar un estado de situación que ellos consideraban de irritación, irrecuperables. Eran personas que a su criterio estaban gastadas, inutilizadas, y eran directamente sacrificadas a través de interrogatorios con los que habían querido sacarle información.”

–¿Esto lo escuchó más de una vez? –le preguntó el presidente del jurado.

–Sí –dijo–, más de una vez. Otra tortura que escuché fue la música. Violeta Parra y Julio Iglesias. Preguntaban, ¿te gusta? Y de golpe empezaban a pegar en los oídos. Lo que pareciera una cierta paz por acción de la música terminaba en un drama, gritos de ambos sexos.

Más tarde, las preguntas volvieron al tema.

–¿En qué momentos se realizaban estos traslados? –preguntó la fiscal.

–Todo pasaba a la madrugada. Yo conocí la diferencia entre el día y la noche por los pequeños reflejos de alguna ventana por la que entraba luz. Creo que dejaban que avanzara la noche. Durante el día nadie, nadie se movía; a la noche ya empezaban a llevar para interrogatorios, ésa era la mecánica, era tardío, nocturno, once, doce de la noche por lo menos.

–¿Quiénes aplicaban las inyecciones?

–Creo que era gente con experiencia en inyectables. Venían con maletín, abrían. Escuché a veces cargar más de una ampolla y quedarse un rato. Pienso que tal vez no había una persona, había un pequeño diálogo, tal vez venía un médico con algún enfermero. Pienso que era trabajo en equipo. Inyectar en esos casos era el equivalente a la silla eléctrica. Cuando uno inyecta y no se le puede ofrecer asistencia respiratoria, pienso que esa responsabilidad la tomaba un médico, no un enfermero. Era una decisión, sobre todo para la gente que estaba en medicina. En ninguna parte del mundo esto es así, los verdugos no son médicos, los médicos hacemos un juramento hipocrático, nos dedicamos a la vida, a salvar la vida y no a destruirla, eso es realmente muy condenable, merece la condena máxima.
Juan Carlos

Juan Carlos vivía hacía varios años en Buenos Aires, pero era de un pueblo de Santa Fe. Hizo medicina en Rosario y a comienzos de 1970 viajó a la Capital a hacer una residencia en el Hospital Rawson hasta que cerró y luego entró al Hospital de Clínicas apenas inaugurado. Vivió en el pabellón de médicos residentes. Trabajó como voluntario en la cátedra de Anatomía y en 1973 sus compañeros lo propusieron como presidente de la Asociación de Médicos Residentes. “Mi vida era hospital público, era la docencia, la investigación, y esa formación con los años me permitió abrir otros caminos.”

Chachques ejerció el primer mandato entre 1973-1975. Lo reeligieron ese año. Con el golpe de 1976, todo se acabó. El hospital y la universidad fueron intervenidos por la Marina. Chachques pudo haber sido secuestrado por su actividad gremial, pero también se estudia la posibilidad de que su secuestro haya comenzado con una “equivocación”. En esos días, el GT buscaba a un tal “doctor Mario”, supuesto médico de Montoneros que atendía y curaba a los heridos de la organización. A las dos semanas de ser ingresado a la ESMA, sometieron a Chachques a una rueda de reconocimiento. “Dejaron que me crezca la barba, me venían a ver. ¿Tenés barba?, me preguntaban. Y a las dos semanas yo tenía barba. El doctor Mario era alto y aparentemente tenía barba”, explicó.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Ante la Historia Oficial LA MEMORIA ES DEL PUEBLO - 14/12/2013 16hs.Acto Político cultural frente a la ESMA



Convoca: Encuentro Memoria Verdad y JusticIa

En el marco de las actividades hacia el próximo 24 de marzo, en repudio a la dictadura genocida y contra la impunidad de ayer y de hoy, el Encuentro Memoria Verdad y Justicia convoca a:
.Repudiar el proyecto de museo que pretende instalar el gobierno nacional en el Casino de Oficiales de la ESMA, que ha suscitado el repudio de numerosos sobrevivientes, familiares y organizaciones de derechos humanos. Este proyecto se propone “resignificar” el lugar donde estuvieron secuestrados los compañeros detenidos desaparecidos y modificar el recorrido histórico de ese espacio. Sería inaugurado el próximo 24 de marzo al cumplirse 10 años de funcionamiento del Espacio para la Memoria. Ante este proyecto de Historia Oficial nos oponemos a cristalizar en una vitrina la lucha de los compañeros!
.Repudiar la banalización de los sitios de memoria que tiene su expresión máxima en  el uso indiscriminado del predio de la ESMA, donde se realizan actividades que incluyen el ensayo de murgas, visitas guíadas con  payasos, festejos con “asaditos”, actividades relacionadas con el canal Paka Paka y “celebraciones” por el día de la primavera. Denunciamos la ausencia de la historia de lucha y resistencia de los compañeros detenidos desaparecidos dentro del predio y la reestructuración de los edificios con las actividades mencionadas, que no hace más que borrar esa historia que nos pertenece, despejando el camino a las políticas de  RECONCILIACIÓN.
.Luchar por la construcción de una Memoria Popular, que reivindique la lucha de los compañeros y que denuncie la impunidad de ayer y de hoy.
.Ratificar nuestra exigencia por Juicio y Castigo a todos los Genocidas!!!
.Exigir la derogación de la Ley Antiterrorista.
.Rechazar la designación de  Milani como Jefe del Ejercito y exigir su inmediato juzgamiento por su participación en el genocidio llevado adelante por la última dictadura.
.Denunciar las violaciones actuales a los derechos humanos: criminalización de la protesta, presos políticos, gatillo fácil, torturas en comisarías, desaparecidos en democracia, represión, criminalización de la pobreza, etc.
.Reivindicar las luchas actuales como continuidad de las luchas de nuestros compañeros detenidos desaparecidos: por tierra y vivienda; por los derechos de los trabajadores, de los pueblos campesinos y originarios y de los estudiantes; por la defensa de nuestros recursos naturales, etc.
RADIO ABIERTA – MURALES – SILUETAS – PANCARTAS – TEATRO- MUSICA Y TAMBORES

Consignas:
Porque nuestros 30.000 compañeros detenidos desaparecidos lucharon por un país sin represión y sin explotación!
A 30 años de la última Marcha de la Resistencia en dictadura decimos:
No Olvidamos, No Perdonamos, No nos reconciliamos!!

domingo, 1 de diciembre de 2013

Un ex conscripto habló de la quema de cádaveres en la ESMA

Un testigo en el infierno

Describió el uso de la “parrilla” entre las primeras formas de desaparición y dijo que vio “vértebras” humanas al lado del río, en el Campo de Deportes de la Armada. Estuvo secuestrado unos días y lo “visitó” un cura.

Alejandro Hugo López hizo el servicio militar en la Escuela de Mecánica de la Armada a partir de marzo de 1976.


Por Alejandra Dandan

Alejandro Hugo López hizo el servicio militar en la Escuela de Mecánica de la Armada a partir de marzo de 1976. Durante los meses que siguieron estuvo secuestrado unos días y durante el resto del tiempo se convirtió en un testigo privilegiado del infierno. La Conadep recogió su testimonio tempranamente. El mismo participó del primer reconocimiento del predio con dos de los integrantes de la Comisión y su primer relato aún es recordado, entre otras cosas, porque describió el uso de la “parrilla” entre las primeras formas de desaparición del centro clandestino. López volvió a declarar, esta vez en el juicio oral sobre los crímenes de los marinos. Para los investigadores, su testimonio abrió “otra ESMA”. En medio del silencio de la sala y en uno de los tramos más impresionantes del relato, contó por primera vez que él mismo pudo ver restos de “vértebras” humanas al lado del río, en el Campo de Deportes de la Armada. “La parrilla se hizo en el taller de herrería”, dijo él. “Era una batea de 1,90 m, o una cosa así, con unos 25 o 30 cm de altura, arriba llevaba una parrilla y en una punta un caño con un embudo por donde se tiraba combustible.” Una vez terminada, la batea se llevó hasta el Dorado y desde allí al Campo de Deportes para ubicarla “sobre la margen del río”. El artefacto, que era “móvil”, iba y volvía así del Campo de Deportes. ¿Usted fue a ese lugar?, le preguntó la fiscal. “Sí, yo iba muy seguido”, dijo. “En su momento vi algunas vértebras ahí en la orilla.” Era fines del ’76. Los soldados y “aspirantes” iban a hacer deportes a ese lugar durante el día. López solía ir a jugar a la pelota. O subía a las embarcaciones de la Escuela.

–Eran restos humanos –agregó–; se decía que ahí funcionaba la parrilla, que se llevaban la parrilla para ahí.
Las denuncias

No es la primera vez que se menciona el Campo de Deportes de la Armada como uno de los lugares que usó el GT 3.3 para deshacerse de los cuerpos de los desaparecidos. López lo inscribió en el final del primer año de la represión y comienzos del siguiente. Y como uno de los métodos alternativos a los “vuelos” que ya se denunciaban en esa época. López ya lo había mencionado ante la Conadep. También lo vienen denunciando otros sobrevivientes y familiares. Lo dijo hace muy poco en una audiencia y en los mismos términos otro conscripto llamado Marcelo Prado.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) hizo inspecciones sin éxito en el lugar. Hasta ahora se cree que el GT pudo haberlo usado para deshacerse de los detenidos que llegaban sin vida a la ESMA, morían inmediatamente o en la tortura, pero también se cree que la falta de rastros en la zona puede deberse al tipo de sedimentación de la tierra y el movimiento del agua.

López contó lo que sucedía en aquel momento. Dijo que el desplazamiento del artefacto se hacía arriba de un rastrojero, una camioneta muy cerrada, cargada con tambores con unos “100 litros de gasoil”, un material que se conseguía fácilmente en el predio de la ESMA porque tenían surtidores. En ese momento, él trabajaba en Automotores. Es posible que por sus tareas haya entrado en contacto con quienes estaban a cargo de los desplazamientos.

–¿Cuántas veces ocurrió? –le preguntó el presidente del TOF.

–Muchas veces, muchísimas veces. No puedo decir números –explicó.

–Siempre sucedía a la noche, siempre por la noche –repitió.

–¿Se veía algo del Campo de Deportes?

–A veces se veía humo.

Mientras hablaba, la sala casi vacía de público estaba todavía más silenciosa. El único represor presente era Ricardo Cavallo, “Sérpico”, que cada tanto, como si buscara contestarle a él, giraba a la derecha para decirle algo a su abogada.

López entró al servicio militar después del golpe. Había desertado años antes y volvía a intentarlo. Solía estar castigado. Estuvo adscripto al área de Bomberos y al mismo tiempo a Automotores, allí dependía de Adolfo Scilingo y fue “como su chofer”. Su caso es conocido porque además de testigo fue uno de los cuatro conscriptos secuestrados como parte de la caída de Sergio Tarnopolsky. Sergio era militante de Montoneros, hacía el servicio militar en la ESMA, era asistente del Tigre Acosta y escribió el llamado “informe Tarnopolsky” con el que la Agencia Ancla hizo, a fines de 1976, una de las primeras radiografías de la ESMA. La Marina secuestró a Sergio, a su esposa, a sus padres y a su hermana y acusó a un grupo de colimbas de colaborar con él. Entre ellos, a López, que estuvo secuestrado unos días. Estuvo encapuchado y tendido en el piso al lado del “tanque de agua”, luego lo llevaron a una “casa de rehabilitación” y más tarde volvieron a llevarlo a la ESMA. Ayer, durante su testimonio, dio otro dato que hasta ahora no había sido mencionando, surgió de ese secuestro y está vinculado a lo que él mismo fue viviendo más tarde.

¿Cómo era la alimentación?, preguntó la fiscal. “Un mignón por día y un pedacito de carne.” ¿Lo llevaban al baño? “Traían un balde.” ¿Guardias? ¿Supo algún nombre? ¿Quiénes eran? “Nunca se sabe”, dijo él. “En algún momento entraba un personaje al que le decían el ‘Pedro de Guardia’ que preguntaba por las necesidades que teníamos, que en realidad eran infinitas. Lo que sí, una vez, vino el ‘Pedro de Guardia’ y me levantó la capucha. ‘No abras los ojos, que te quiero ver la cara’, me dijo y en realidad era el padre Fernández, que era el capellán de la Escuela.”

–¿Qué hacía en ese lugar?

–No sé si estaba por lástima hacia los que estábamos ahí, porque en definitiva nos conocía –dijo–. No sé por qué estaba.

Y agregó: “Aparte de la Iglesia alguna vez hizo patrulla con nosotros, venía en una patrulla externa, hacía documentación con nosotros”.

Esto fue otra revelación. El nombre completo del capellán es Pedro José Fernández y, según el organigrama reconstruido por Defensa, aparece en la estructura integrando el cuadro de Capellanía y Bienestar. El dato llamó la atención en la audiencia porque su nombre hasta ahora no había surgido como parte de una imputación. López no sólo lo situó en Capuchita, sino en una serie de operativos a los que llamó de “patrullas externas”.

–¿Patrullas? –preguntó uno de los jueces.

–Todas las noches se hacían patrullas –explicó–. Como si fuera una comisaría, se hacía una patrulla externa. Cada quince días. Cuando me tocaba estar de guardia a mí, en lugar de hacer la guardia con los bomberos, salía a hacer guardia con una camioneta.

El hacía de chofer. Le tocó llevar Scilingo a la zona del Abasto, a la patrulla. Hacían distintas tareas, como control de documentos y de calle.

Fuente: Pagina 12

Declara un periodista cómplice de dictadura: falseó un reportaje a madre de un desaparecido

A tres décadas de concluida la dictadura cívico-militar, finalmente la justicia hace foco en la complicidad de una parte del periodismo en aquellos trágicos años. La Cámara Federal de Casación Penal confirmó el llamado a indagatoria al periodista Agustín Juan Bottinelli, jefe de redacción de la revista Para Ti (editorial Atlántida) en 1979, por delitos de lesa humanidad.
Por: Franco Mizrahi


Bottinelli fue denunciado por publicar en aquel semanario un reportaje fraguado a una secuestrada con la intención de "lavar la imagen" del terrorismo de Estado. Se trata de un caso paradigmático que podría sentar un importante precedente en los juicios por violaciones a los Derechos Humanos.
El fallecido Aníbal Vigil, director de la revista, y Bottinelli eran los máximos responsables del medio gráfico. Fueron denunciados por difundir la falsa entrevista a Thelma Doroty Jara de Cabezas, secuestrada en la ESMA. La elección de Jara de Cabezas no fue casual. Era la madre del desparecido Gustavo Alejandro Cabezas.
La nota fue titulada "Habla la madre de un subversivo muerto" y se publicó en Para Ti el 23 de agosto de 1979, con el fin de ocultar el genocidio que se había implantando en el país. La mujer fue obligada a declarar contra su hijo. "¿Qué les diría a las madres argentinas?", le preguntaron a Jara de Cabezas. "Que estén alertas. Que vigilen de cerca a sus hijos", fue conminada a responder. Por ese artículo, Thelma denunció en 1984 a Atlántida y a los responsables de la publicación. Tras años de impunidad, la causa avanza en tribunales.
Tal como se difundió miércoles en el CIJ, el portal de noticias de la Corte Suprema, la Sala II de la cámara confirmó la resolución que había tomado el magistrado Sergio Torres un año atrás. Así destrabó un proceso que estaba paralizado debido a los sucesivos recursos presentados por la defensa de Bottinelli. El debate giraba en torno a un tecnicismo: si el acusado debía ser imputado con el Código Penal actual  o a través del Código anterior.
Si bien Bottinelli podría presentar un recurso extraordinario ante la Corte, fuentes judiciales afirmaron a este diario que el planteo no prosperaría. "La decisión del juez fue ratificada por la Cámara Federal y por Casación, que utilizó doctrina del máximo tribunal del país", explicaron. Según afirmaron a Tiempo Argentino, Vicente Massot, director de La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, podría seguir los pasos de Bottinelli.

Fuente: Tiempo Argentino

 http://www.youtube.com/watch?v=SyPvGsSPsZg

jueves, 28 de noviembre de 2013

Causa ESMA III Crónica del 27 de noviembre de 2013

Hoy declararon seis testigos: dos sobrevivientes, Luis Carmelo Achurra Ulibarri y el conscripto Alejandro Lopez, y cuatro familiares de compañeros que estuvieron cautivos en la Escuela de Mecánica de la Armada y aun permanecen desaparecidos.

Miguel Cagnoni vino a prestar declaración por el caso de su hermano, Ricardo Cagnoni, todavía desaparecido. Pero el del propio Miguel es un caso "nuevo” que sale a la luz en el curso de las audiencias. En este tramo de la "mega causa" Esma, ya contabilizamos 35 situaciones de estas. Quienes cuestionan la cifra de 30 mil desaparecidos, deberían tomar nota de esto.

Miguel comenzó su relato contando que el 3 de marzo de 1977 por la noche se despertó con un hombre apuntándole con un arma mientras una patota de la Armada invadía su domicilio buscando a su hermano Ricardo.

Ricardo y su familia pudieron escapar por el fondo de la casa. Miguel, en cambio, fue capturado y llevado a la Esma. Fue torturado desde el mismo momento en que lo arrancaron de su casa. A la mañana siguiente, luego de un simulacro de fusilamiento, los represores lo liberan. Meses después, Ricardo fue secuestrado en la estación de Constitución por los mismos personajes que se habían llevado a su hermano. Cuando su padre preguntó qué estaba pasando, obtuvo como respuesta un culatazo en la cabeza.

Ricardo, militante montonero y trabajador de Ford, fue visto en Esma por sobrevivientes del exterminio. Continúa desaparecido. Su hermano terminó su testimonio diciendo: “cuando se pierde toda esperanza lo único que queda es el honor. A los que  han perdido el honor antes de hoy, no les queda nada.”

Las búsquedas, las investigaciones, la consecución de pruebas, están perennemente a cargo de los familiares y sobrevivientes. El aporte y contención del Estado son inexistentes. Ellos mismos fueron víctimas del terrorismo de los genocidas.

Alberto Roque Krug, estudiante de sociología y militante gremial del Banco Nación y militante de la juventud peronista, estuvo presente en la audiencia de hoy a través del sentido testimonio de su hermano, Carlos Krug.
Alberto Krug fue secuestrado el 2 de diciembre de 1976 junto a sus compañeros Diego Beigbeder, Norita Friszman y Guillermo Orfanó en la puerta del edificio del barrio de Once donde vivía. Los represores los iban atrapando uno a uno a medida que llegaban, relató el compañero de departamento de Alberto, que pudo escapar de la ratonera. Tanto Carlos Krug como Miguel Cagnoni relataron que los secuestradores les daban pistas falsas sobre sus hermanos, un juego perverso para atormentar a los familiares.

 Otro caso que se ventiló fue el de Alejandro López. En el año 1976, era conscripto, destinado en la Escuela de Mecánica de la Armada. Estando allí, fue llevado al Casino de Oficiales y fue picaneado, acusado de haber con Sergio Tarnopolsky, un militante montonero que realizaba la conscripción en Esma y puso un artefacto explosivo dentro del campo de exterminio. (Cuando los genocidas lo descubrieron, fue secuestrado junto con toda su familia; permanece desaparecido).

Alejandro estuvo secuestrado desde  13 de julio de 1976 por cinco días en "Capuchita", como se denominaba el altillo de Esma donde se hacinaban los prisioneros y donde no estuvo ajeno a las golpizas y torturas que sufrían los cautivos. Pudo identificar a Savio y al Tigre Acosta. De Esma, fue trasladado a una casa ocupada por la Armada, que quedaría en Del Viso. Pasó por la comisaría 2° de la Policía Federal antes de ser liberado junto a otros 5 conscriptos. Allí, otro de los imputados en esta causa, Ernesto “220” Weber, les dijo: “esto es para contárselo a sus nietos, ustedes estuvieron presos en Seguridad Federal”. Lopez siguió cumpliendo el servicio militar hasta agosto de 1977. Pudo dar cuenta que lo que ocurría dentro del Casino de Oficiales, dijo que era vox populi, conocido por todos los que diariamente transitaban por la ESMA.

Lopez contó con lujos de detalle el manejo en el sector automotores, desde donde partían los operativos, y cómo se reparaban los vehículos que robaban a los secuestrados y sus familias. También pudo contar sobre la presencia de grandes helicópteros que aterrizaban en la Plaza de Armas, y desde donde se llevarían adelante también vuelos de la muerte.

En el horror de su relato,  Alejandro recordó que en el Campo de deportes de la Esma se encontraban restos humanos. Allí, es donde se hacían los famosos "asaditos", como los llamaban en su jerga los represores. El kirchnerismo no ha tomado nota del agravio que significa para los sobrevivientes la "apropiación" del término y la usurpación de este espacio de memoria colectiva para el proselitismo de La Cámpora.
Alejandro declaró que de la Esma, "o te ibas por 'vuelo' o por 'parrilla'”.

La "parrilla" había sido construida en la misma herrería de la Escuela, y era trasladada desde automotores, donde cargaban combustible para encender la batea donde incineraría los cuerpos. Alejandro dijo que, desde donde él se encontraba, veía el humo de los “asaditos”. “En su momento, vi algunas vértebras en la orilla. Tiene que ser fines del 76”, agregó.

También habló de una camioneta con camastros conectados a baterías, que tenía criquets que fijaban la carrocería al piso, y que era utilizada para torturar. Una suerte de sala de torturas móvil.

Por su presencia en el sector de ingeniería -ligado a automotores-, conoció al "teniente Vaca", un civil que participó del genocidio y que, en democracia, fue abogado de los represores.

El defensor oficial Lopez Robbio, rescatando la ley de obediencia debida, le preguntó al ex conscripto si  “se podía negar a cumplir una orden de sus superiores”. Lopez, categórico, le respondió que "no debía, pero se podía.” El defensor tuvo que bajar la cabeza.

 A su turno, declaró Alicia Peirano, hermana de Edith, que fue secuestrada el 15 de abril de 1977.  Edith era novia de Rolando Jeckel, quien también se encuentra desaparecido al día de hoy. Edith era abogada y militante de la Juventud Peronista. A partir de una incansable reconstrucción familiar y de testimonios de sobrevivientes, se pudo determinar que estuvo cautiva en la Esma junto a su compañero, Rolando.

De la reconstrucción, surge que Edith estuvo en Esma entre el 15 de abril y el 25 de mayo. Su hermana declaró en el estrado que “a uno como familiar le interesa la fecha. Uno no tiene nada, pero quiere la fecha. Quiere la certeza, quiere el dato. Quiere justicia. Eso quiero”.

Por su parte, Luis Achurra, contó sobre los 15 días que estuvo secuestrado en un lugar que sería la Esma, de acuerdo a lo que pudo calcular por el tiempo de viaje que cubrió cuando lo secuestraron. Fue torturado y las ataduras de sus piernas le produjeron una gangrena que le hizo perder la noción del tiempo y del espacio. Una vez en libertad, tuvo una larga y penosa recuperación.

Finalmente Graciela Sanchez, esposa de Roberto “Pipo” Stéfano, declaró que el 3 de marzo de 1977 su marido fue visto por última vez. Pipo era militante montonero, estudiante de sociología y trabajador del Banco Nación. Había tenido una gran actividad sindical en La Bancaria.  Según los trascendidos, Pipo cayó en un bar de Palermo por una cita "cantada". Dos ex detenidas dijeron haberlo visto muerto. Tenía 28 años.
(APEL)

miércoles, 27 de noviembre de 2013

VISITA A LA ESMA El próximo sábado 30 de Noviembre a las 10 hs la AEDD

VISITA A LA ESMA El próximo sábado 30 de Noviembre a las 10 hs la AEDD realizará una nueva visita colectiva a la ESMA. 

La misma se enmarca en una convocatoria que estamos realizando para poner en discusión el proyecto que el gobierno nacional pretende implementar en el edificio del Casino de Oficiales con el objetivo de "resignificarlo". 

Este será el quinto recorrido que realizaremos con compañeros de distintas organizaciones y procedencias, es por ello que los invitamos a acompañarnos en este nuevo ingreso al predio y a involucrarse con este debate por la memoria de lo sucedido allí, por la memoria de nuestros compañeros detenidos-desaparecidos. 

El punto de encuentro será en la entrada principal por Libertador 8151. Les pedimos CONFIRMACIÓN DE ASISTENCIA con antelación por privado (ya que los cupos por contingente son limitados) , y puntualidad el día de la visita. 

Saludos cordiales Asociación de Ex-Detenidos




jueves, 21 de noviembre de 2013

Juicio ESMA III Crónica de 18 de noviembre de 2013

Brindaron su testimonio Silvia Labayru, Hugo Chaer y Leonardo Martinez en el juicio ESMA III, esta semana bajo la presidencia de la Dra. Palliotti.

Desde España, y mediante video conferencia declaró  en su calidad de victima Silvia Labayru, ya que fue secuestrada en 1976 cuando cursaba un embarazo de 7 meses. Su hija, Vera, nació en la Escuela de mecánica de la armada, y fue el parto fue atendido  por Magnacco, el médico imputado en esta causa, quien goza del beneficio de prisión domiciliaria, y hace unos meses, se lo vio paseando por la Recoleta luego de haber sido indagado por el Tribunal.

Silvia puso  de resalto la condición de la mujer dentro de este campo de concentración que era sometida a abusos sexuales constantemente, siendo que los genocidas utilizaban este método de tortura también para mellar y destruir subjetivamente a las cautivas al mantenerlas en un estado de cosificación permanente y consagrarlas como propiedad privada de los secuestradores. .De ninguna manera puede sostenerse que fueron decisiones aisladas o espontáneas, sino que fueron parte de un plan integral y sistemático desarrollado en el marco del terrorismo de Estado.

A su turno, declaró Hugo César Chaer, por su padre, Hugo, abogado laboralista que asesoraba a sindicatos y fue secuestrado el 11 de agosto de 1977 en el centro de la ciudad de Buenos Aires, en un gran operativo. Fue llevado a la ESMA donde estuvo secuestrado, fue torturado e interrogado por todas las personas que trabajan con él y quedó muy afectado por la presencia dentro de ESMA de un niño de 14 años que fue secuestrado y mantenido en capucha.  Estuvo detenido-desaparecido hasta el 26 de septiembre de ese mismo año, en que apareció en horas de la madrugada: “Cuando mi padre apareció el 26 de septiembre estaba muy deteriorado físicamente, estaba muy delgado, muy avejentado y le faltaba uno de los dientes, un incisivo inferior. Después se recompuso pero en ese momento la imagen era de un anciano, una persona muy mayor” manifestó Hugo sobre la primer imagen que tuvo de su papá una vez liberado en los bosques de Palermo.

Finalmente declaró Leonardo "Bichi" Martinez. Bichi, militante del Movimiento Villero, secuestrado en 18 de septiembre del 1.977 en la estación de Beccar, provincia de Buenos Aires y llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada, donde fue severamente torturado y utilizado posteriormente para realizar trabajo esclavo en lo que daban a llamar “perraje”

En 1979 y como producto de las denuncias presentadas en el exterior sobre las aberraciones que se estaban cometiendo en el país, la Comisión Internacional de Derechos Humanos envía una delegación para investigar lo que estaba ocurriendo. Habiendo tomado conocimiento los militares de esta visita, se articuló un ensamble destinado a ocultar las condiciones en que tenían a compañeros en situación de esclavitud y cautiverio. La última tarea del Bichi, consistió en preparar la isla El Silencio, en Tigre, para recibir a los secuestrados que fueron sacados de ESMA cuando una comisión de la OEA visitó el país por las denuncias presentadas en el exterior. Destacamos que la isla había pertenecido a la curia, más precisamente a la Revista Esquiú y que fue cedida amablemente a la armada. Los detenidos tuvieron que poner a punto las casas donde, oficiales, “verdes” y prisioneros estarían durante 40 días mientras se disfrazaba a la Esma. En la isla, las condiciones de detención fueron aún más precarias y el trabajo forzado, la labor cotidiana.

Recién 34 años después de los siniestros días vividos en la isla, y a instancias de las víctimas representadas por la querella de Justicia Ya! se logró llevar adelante un allanamiento en esa finca que se mantenía tal como la abandonaron los militares en los 80. Todo ello da cabal cuenta de la sensación de impunidad y complicidad de los genocidas y civiles.