miércoles, 19 de febrero de 2014

Causa Esma III: Crónica del día 17 de febrero de 2014.

En la audiencia de hoy se expuso el caso de la familia Pisarello-Milesi. Declararon María Laura Pisarello Milesi, María del Huerto Pisarello y Rolando Pisarello, los tres conducidos a la Escuela de Mecánica de la Armada una vez secuestrados en Uruguay.
En diciembre de 1977 una serie de caídas en Montevideo terminó poniendo cautivos en Esma a adultos y niños. Junto a los Pisarello Milesi, cayeron Rosario Quiroga con sus tres hijas,  Jaime Dri, Raquel Odazo, Luisana Olivera, Jaime Brancoy y Miguel Angel Estrella. Contemporáneamente fue asesinado Alejandro Barri y en el operativo donde secuestran a María del Huerto y Rosario, matan a Susana Matta de Barri. Su hija, Alejandrina, fue conducida también a la Argentina.
Una vez que el pequeño avión que conducía a los Pisarello descendió en el aeroparque fueron llevados a distintos lugares del centro clandestino. Fue el mismísimo Tigre Acosta quien les informó dónde se encontraban. Allí permaneció al menos un día, su hija de 4 meses, hasta que fue entregada a sus abuelos que vivían en Santa Fe.
María del Huerto, pudo dar cuenta, como vienen haciéndolo los testigos que existía un organigrama con los nombres de los militantes que buscaban, también recordó que Monseñor Emilio Graselli, secretario privado del vicario castrense Adolfo Tortolo, fue quien gestionó sus visas, cuando los marinos les dan la opción de salir del país. Recordamos al lector, que Graselli tenía un fichero en el que figuraban los casos de personas cautivas. Madres y familiares desfilaban por su despacho buscando información de sus hijos. No se comprende cómo Graselli no está sentado en el banquillo de los acusados y preso. Conforme con los testimonios de estos últimos días, Rolando y María del Rosario describieron a Carlos Galeán –Pedro Bolita-, Orlando Gonzalez -Hormiga-, Guillermo Pazos – y a Norberto Savio, todos imputados en esta causa.
A su tiempo, recordaron a compañeros detenidos desaparecidos en Esma, como Loli Ponce, el Bicho García, la Negra Orazi.
Rolando testimonió que cuando llegó a la Esma le llamó la atención la cantidad de gente que había en Capucha y que “…de un día para otro dicen busquen nueva ubicación, córranse, y cuando nos movemos nos vamos bastante al fondo, se había ido bastante gente. Nos llamaba la atención que en el pañol que estaba en frente, en algunas guardias, podíamos ver la ropa de la gente que estaba en malas condiciones y mucha de esa ropa apareció en el pañol, así que a donde fueron no necesitaban nada de eso.”

El caso de Alcira Graciela Fidalgo, la Biónica, fue rememorado por su hermana, Estela, quien prestó testimonio en el día hoy.  Alcira, de 27 años fue secuestrada de la casa de una amiga de su madre donde había pasado unos días en el barrio porteño de Belgrano el 4 de diciembre de 1977. La familia de la Biónica se entera de su cautiverio en la Escuela de mecánica a partir de cartas que les envían compañeras una vez que recuperan su libertad. Por ellas pudieron saber que estuvo en capuchita. Con una profunda emoción recuerda que su hermana era una artista, y que a su mamá le entregaron ex detenidas desaparecidas, figuras de cerámica que Alcira hizo durante su cautiverio. Mientras exhiben las pequeñas esculturas, Estela dice: “Las cartas de las compañeras le refieren a mi madre haberla visto en capuchita, y que le trasmiten como una persona con mucha entereza, le decía la biónica por su condición de coraje como mujer y persona en esa situación de enfrentar esa situación, decían que Alcira iba a salir sin ningún tipo de inconveniente de esa situación de secuestrada con apremio y legal y falta de derecho, ellas lo pensaron. No fue así.”
Finalmente Serrat, otra víctima que pasó por la ESMA brindó precisiones sobre su secuestro el que ocurrió el día 10 de noviembre de 1977 a las 6 de la mañana en la esquina de Cabildo e Iberá. Los interrogatorios a los que fue sometido rondaban en su participación como garante de Pablo Giusani, quien alquiló la casa de Tigre donde vivía Rodolfo Walsh.

El miércoles 19 declarará Néstor Correa, ex secretario General de ADG UBA y militante del Partido Obrero, cuya mujer, estuvo cautiva en Esma. Correa fue preso político desde el año 1975, cuando fue detenido por su participación en Villazo de Villa Constitución.
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Causa Esma III: Crónica del 14 de febrero de 2014

Amalia Larralde, sobreviviente de la Escuela de Mecánica de la Armada, vino a ampliar la declaración que prestó en el segundo tramo de la causa Esma.  En esta oportunidad, describió a Pedro Bolita – el imputado Carlos Galián- que era un “Pedro”. En la ESMA se les llamaba  Pedro a los jefes de los guardias y entre otras cosas, eran los que llevaban a los secuestrados cuando se los movía de un sitio a otro del Centro, y cuando se producían los traslados. Durante su cautiverio, Amalia pudo ver el organigrama que tenían los genocidas en El Dorado, donde figuraba qué “la gente que faltaba agarrar, que querían agarrar” de la organización Montoneros.

Recordó además, que Jorge Caffatti le dejó una poesía: “él hace todos unos versos respecto de la gente que estaba en capuchita, donde nombra gente que está en capuchita, y después, al final de la poesía él pone yo me iré no se a dónde será para encontrarme con el Yaca, Manuel, y unos amigos.¨" Cuando a él lo trasladan, trasladan a Yacaré que era un muchacho que estaba ahí, y a unos chicos que habían agarrado en Uruguay y que eran de Rosario. Creo que Manuel era él.”
Unas crónicas atrás, contábamos que en el abogado Daniel Díaz Lestrem, meses después de su desaparición fue encontrado muerto bajo un puente en la zona de Palermo vestido con traje. Amalia cuenta que a Díaz Lestrem lo hicieron vestir de traje y corbata. Al día siguiente apareció en el diario. Larralde reforzó la acusación contra otro de los genocidas imputados en esta causa, Gonzalez Menotti “el gato” que fue quien torturó a Díaz Lestrem.
No dejó pasar que hubo un gran operativo y que traen muerto a la ESMA a Manuel Menendez.  Los marinos obligaron al padre de Manuel a escribir una carta de agradecimiento por el comportamiento que tuvieron al devolver el cadáver de su hijo.

Contó que en el 79, en el centro clandestino, hubo una visita de la Junta de Almirantes, entre ellos Lambuschini. El defensor Fanego le preguntó: “¿eran todos contestes de lo que sucedía ahí en la Esma? ¿Sabían lo que sucedía? Amalia lo miró y dijo: “Aparentemente si, y si no lo sabían antes lo supieron después porque estuvieron en la visita”. Minutos antes había descrito la acción de esos almirantes que recorrieron las instalaciones, fueron al sótano, hablaron con los secuestrados y estudiaron las estadísticas que les exhibieron sobre las personas a quiénes habían agarrado, a los que habían matado y a los que habían trasladado.
Respecto de los traslados, afirmó que los hubo individuales y colectivos: “Me acuerdo que una vez me llevaron al sótano y estaba diferente, estaba raro, y había un olor muy fuerte, como de transpiración, de miedo y ahí supe que había habido un traslado de varias personas. Yo vi por la ventana del baño cuando se llevaron a Caffatti en una camioneta amarilla.”
Entre las fuerzas militares que dominaban en cada centro clandestino de detención, intercambiaban secuestrados, Amalia recordó que en el 78, llegó un grupo de El Banco, entre ellos Caballo Loco, que era el médico Jorge Vazquez.
En el 79 Thelma Jara de Cabezas integraba la Comisión de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, su hijo Gustavo había sido secuestrados dos años antes. Thelma, de 52 años, fue secuestrada y llevada la Esma donde fue torturada. Larralde recordó que fue a instancias de Cavallo que “le hicieron hacer una conferencia de prensa en Uruguay y también salió en ese momento un artículo en la Revista Para Ti, haciendo como que estaba libre”.
Para ilustrar ese falso reportaje, El Hormiga –otro imputado de nombre Orlando Gonzalez-, un genocida aficionado a la fotografía la retrató en la Panamericana delante de una publicidad uruguaya para simular que estaban en Montevideo, pero no conformes con ese trabajo la llevaron a Uruguay con un documento falso –seguramente fabricado en la ESMA-. La nota llevaba como título: Habla la madre de un subversivo muerto.”

Su cuñada, Mirta Cappa de Khun, también pasó por ESMA, y el encargado de torturarla hasta el hartazgo fue Rolón, quien en de vez en vez se presenta en la sala de audiencia.

Fue entonces el turno de Marcia Roxana Seias, compañera de Rodolgo José Lorenzo, ambos eran parte de la Secretaría Técnica de Montoneros. Esas caídas correlativas se llevaron no solo a Lezcano si no que también secuestran a Jorge Lazarte junto a su compañera Ema Donofio, Ana María Ponce “Loli” y Claudio Samaja. A Rodolfo lo chupan el 13 de agosto de 1977 cuando iba a una cita con el Vikingo, Claudio Samaja. Por la Esma pasaron otros integrantes de la secretaria técnica como Alicia Pirles, Claudio, Fanti. En una audiencia anterior, el hermano de Jekel recordó a un tal Fanti, compañero del buzo táctico al que nunca más volvió a ver.
Esa misma noche, irrumpieron en la casa de Marcia: “Nos vaciaron la casa, se llevaron hasta los pañales, hasta la bolsita de agua caliente, los chupetes, los tenedores, las sábanas, las mesitas de luz. Todo se llevaron. Sellaron la casa. Lo más triste es que dijeron que estábamos llenos de armas, lo que no es cierto porque hasta  ese momento nuca había tenido un arma en la mano.”

Nueve días después del secuestro de Rodolfo, nació su hija María Victoria quien tardó más de veinte años en poder llevar el apellido de su padre.
La audiencia la cerró Hebe de Goldman, amiga de la familia Tarnopolsky. Simón, su padre, y Hugo Tarnopolsky perrmanecieron juntos hasta el momento de su desaparición. “como eran cercanos y conocidos, nosotros, los hijos de los socios hemos tenido relación desde muy chiquitos porque hemos ido a veraneos juntos, vacaciones, cumpleaños”. Hebe contó que en 1976 cuando sucedieron los hechos, fue su padre quien le contó que habia desaparecido toda la familia. Que habían volado la puerta de la casa familiar llevándose a Hugo y Blanca (los padres), robándose sus pertenencias, que buscaron a Bettina, de tan solo 15 años de la casa de abuela y que secuestraron también a la esposa de Sergio. Todos esa misma noche. Los socios y amigos de Hugo, no dejaron de investigar qué pasó con los Tarnopolsy y brindaron protección a Daniel.
La familia Tarnopolsky fue llevada a la Esma, permanecieron el sótano y fueron salvajemente torturados.
Hebe concluyó su testimonio expresando: “Lo que deseo es que se aceleren estos juicios porque van falleciendo los que tienen los datos.”
La impunidad biológica y el pacto de silencio es uno de nuestros mayores enemigos, por ello seguimos exigiendo al estado la apertura de todos los archivos de la dictadura. 

jueves, 13 de febrero de 2014

Causa Esma III: Crónica del 12 de febrero de 2014

La defensora oficial del genocida Cavallo presentó una nueva excusa para pedir la suspensión de la audiencia y oralizó que acababa de presentar un escrito donde recusaba a la Fiscalía interviniente por “Enemistad manifiesta” contra su defendido. El escrito presentado por la defensora Mariani no solamente es una petición risible y propia de una identidad ideológica con los marinos si no que carece de todo sustento fáctico y jurídico, ya que como del mismo surge, cuestiona al ministerio público fiscal por una causal no expresada en el código penal. Este cuestionamiento fue realizado a partir de entrevistas que Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Friele concedieron a los medios de comunicación.  Las vacaciones a los defensores les renuevan los bríos para seguir haciendo el ridículo.

La audiencia prosiguió de inmediato con las testimoniales. 

La presencia de Pernías, quien no asiste asiduamente, se debió a la declaración que presentaría Francois Cheron, el abogado que el presidente de Francia, Valery Giscard d´ Estaing envió a la Argentina luego de la desaparición de las monjas Alice Domon y Leonie Duquet.
Cheron declaró que tuvo varias reuniones con distintos oficiales de la marina, entre ellos, el propio Pernías y otros imputados de esta causa como Jorge Radice y Astiz. Ellos las llamaban “las monjas voladoras” con sorna.
Cheron indagaba a los marinos, entre ellos a Massera y cuenta: “Me dieron explicaciones increíbles en cuanto no se podía conocer la identidad de esa gente, que como se trataba de terroristas, que tenían papeles falsos, cuando estaba preso no se podía saber quién era. Eso me parecía extraño, porque tratándose se las monjas, yo no me imaginaba a esas dos monjas viviendo acá en Buenos Aires, que tuvieran identidad con documentación falsa ... Lo único podía ser la muerte de esa gente” La lista que trajo Cheron, tenía más 100 ciudadanos franceses desaparecidos entre 1975n y 1978.

Pipi, Lanita y la Colorada “los cordobesitos” eran tres militantes de la JUP cuyo destino final fue un traslado que partió de la Escuela de Mecánica de la Armada.  Norma Morandini, hermana de Nestor (Lana) y Cristina (Pipi) prestó declaración en el día de hoy. El 18 de septiembre de 1977, luego de pasar el domingo con su sobrino en el parque Lezama encontraron su fatal destino. Nestor se encontraría con su compañera Alicia Hobbs y salió de la casa de Norma para no regresar. Cristina, en cambio fue arrancada del departamento de su hermana, con extrema violencia delante de  su sobrino de 7 años. Alberto Giles y Nelson Marinelli, periodistas y vecinos de Norma, se quedaron a acompañarla esa dolorosa noche.
Su madre, Rosa Huespe de Morandini fue una de las fundadoras de Familiares de desaparecidos de Córdoba  que se organizaron para denunciar y buscar los destinos de sus afectos.

Un extenso relato fue el que brindó Selva Santi sobre lo que pudo reconstruir respecto del secuestro y desaparición de su hermano Roberto Santi y su mamá Esther Iglesias de Santi. El 27 de mayo de 1977 alrededor de las 18 horas en circunstancias que transitaban frente al domicilio fueron rodeados por personas que los introdujeron por la fuerza en dos autos Falcon. A partir de testimonios de sobrevivientes, se supo que ambos fueron llevados a la Esma y trasladados. Selva puso en evidencia una manera extra de silenciamiento y lo fallido de los procedimientos judiciales testimoniando que:
“Ese secuestro de mi madre y mi hermano no culminó el operativo ya que los efectivos que intervinieron en él, parte de esos efectivos permanecieron en las intermediaciones y estaban al acecho a la espera de una tercera persona. De esa persona no pudimos determinar la identidad. Testigos presenciales dijeron a familiares que lo redujeron por las fuerza, lo llevaron al domicilio de mi madre en la calle Araoz… Y allí se producen ruidos de impacto muy fuerte, gritos, por lo que se deduce que habría habido resistencia, y por los gritos posteriormente que la persona habría sido sometido a tormentos o golpeada por lo menos.”… “En cuanto a la tercera persona que fue víctima del secuestro dentro del marco del mismo operativo, mi tía, que era dibujante y modista, en función de las ropas de esta persona, porque quedaron ropas en el departamento, un pequeño bolso con mudas y zapatillas, pudo establecer que se trataría de una persona de estatura media, hombre, y por los cabellos que quedaron en vestimenta, deducían que debía ser castaño. No había documentos que permitieran establecer su identidad. No me aceptaron en ninguna parte, cada vez que mencioné a esta persona, no me dejaron consignarla por el desconocimiento de un nombre, pero si una persona o familia está tratando de saber qué pasó con un familiar con esta somera descripción, tal vez les permita tener un punto de partida para investigar.” Es injustificable que la justicia no haya nunca investigado quién pudo haber sido esa tercer víctima del genocidio.

La casa de los Santi fue arrasada. Selva vivía en el exterior y cuando toma conocimiento,  envía cartas a diversos organismos de derechos humanos internacionales, al Congreso de Estados Unidos, a la Nunciatura, la misma noche que se enteró le escribió a Massera recordándole que su padre había sido marino y que su madre padecía una enfermedad renal. Posteriormente Selva fue una de las pioneras del CoSoFam - Comité de Solidaridad con Familiares de Desaparecidos- donde empezaron a realizar denuncias en Europa y conferencias de prensa con los sobrevivientes, y gracias a esa actividad, empezó a conocer el destino de su madre y hermano. Esther, ayudó en varios partos ocurridos en la maternidad clandestina de la Esma. Los testimonios coinciden en que habrían sido trasladados en agosto 1977.

La última en declarar hoy fue Virginia Hall, hermana de Patricia. El 16 de octubre de 1976 una patota ingresa por la fuerza al departamento que Patricia compartía con su marido, Gerónimo Da Costa en el barrio de Boedo. Fue el portero del edificio, quien les contó días después que lo esa mañana se lo llevaron a Gerónimo y pudieron constatar los destrozos que tenía el departamento y el robo de todo lo que había en la casa.
El mismo 16, pero cerca del mediodía, se presenta la patota en el Policlínico Privado –hoy Sanatorio Mitre- donde trabajaba Patricia. Reúnen al personal del nosocomio en el hall y exhiben el recibo de sueldo de Patricia solicitando la identifiquen. Como nadie decía nada, el grupo de tareas les dijo que la señalen o abren fuego, y una compañera de trabajo así lo hizo. A Patricia la toman por el brazo y se la llevan a rastras
La última noticia que de los chicos fue a un mes aproximadamente de los secuestros, cuando represores ingresan a la imprenta familiar que tenia el padre de Gerónimo, lo encapuchan, lo atan y revuelven todo el lugar. Allí escuchó la voz de su hijo que les decía a los genocidas que no tenía nada allí.
Gerónimo y Patricia permanecen desaparecidos al día de hoy y fueron vistos en la Esma.

La audiencia de hoy fue una nueva muestra de la atrocidad militar y al mismo tiempo, de que las investigaciones y el conocimiento parcial de lo ocurrido con los detenidos desaparecidos se debió a la valentía y lucha constante de organismos de derechos humanos, sobrevivientes, familiares, amigos y compañeros comprometidos con la justicia.  
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lunes, 10 de febrero de 2014

Nuevos testimonios y otro genocida muerto impune

Terminada la feria judicial, se reanundaron las audiencias en el juicio ESMA III. Este tercer tramo  del juicio oral arrancó el 28 de noviembre de 2012. Durante este tiempo ya declararon 94 sobrevivientes y 174 familiares, compañeros y amigos de desaparecidos.  La impunidad biológica sigue haciendo mella, y un imputado más muere impune. Durante la feria judicial encontró la muerte el genocida Carlos Generoso, cuyo alías es Fragote, parte del grupo operativo de la Esma.

 Como todo reestreno, los defensores tienen que hacer su show, y hoy sin pena ni gloria lo expresó el defensor Fanego -¡Secretario del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal!- quien solicitó la nulidad del juicio.  La presidencia del Tribunal, esta semana a cargo del Dr. Obligado, pidió que sintetice los argumentos para poner en conocimiento a las partes y dijo que lo resolverán oportunamente.  A partir de allí, comenzaron las declaraciones testimoniales.

La primera testigo de hoy fue Alicia Orlando, sobrina de Irene. Por medio de un llamado de una amiga de su tía se enteraron del secuestro. Irene, había sido citada por genocidas que le ofrecieron devolver a su hijo, Mario Tempone, que estaba secuestrado, a cambio de un dinero. Irene no dudó y vendió todo lo que tenía. La suma que se estima ronda los U$s 80.000.

Los padres de Irene movieron cielo y tierra y entre el derrotero recurrieron a una entrevista con Monseñor Graselli. Graselli, tenía un fichero con las personas desaparecidas  en el que consultaba para darle algún tipo de "respuesta" a las familias.  En rigor, Graselli, su fichero y su cinismo –su modus operandi era intentar confundir y sacar datos a los familiares desesperados que acudían a las reuniones- son mencionados audiencia tras audiencia, sorprende que todavía se mantenga en libertad.  Irene Orlando dice: “Cuando ellos le preguntaron por mi tía, y por mi primo Mario Tempone, les dijo que “ no pregunten más”. Mi mamá le dijo “¿qué significa no pregunten más?” y Graselli les dijo que “no pregunte más porque se la iban a agarran con toda la familia.”

Irene Orlando, tenía 60 años, era psicóloga y tenía problemas cardíacos. Fue secuestrada en diciembre de 1977 y vista en la Escuela de Mecánica de la Armada.
Con sus más de 90 años a cuesta y con una entereza como pocas, llegó al estrado Clementina Lopez para prestar declaración testimonial sobre la desaparición de su hijo Juan Carlos Ramos a quien secuestran el 23 de septiembre de 1977. Unos compañeros de trabajo de Carlos, el negro que era delegado en una compañía de seguros, les dijeron que lo habían levantado de una confitería de la calle Entre Ríos y Belgrano. Los testimonios de sobrevivientes de Esma confirmaron que ese fue su lugar de cautiverio. Carlos era militante del Partido socialista de los trabajadores y tenía 31 años cuando lo chuparon.

El testimonio más largo del día lo brindó Walter Jekel, hermano de Rolando, militante montonero que había sido perseguido por la Triple A, y se refugió en Buenos Aires junto con su compañera. La última vez que su mamá, Olga Nayar vio a Rolando fue el día antes de su secuestro. Al día siguiente, recibe un llamado donde le informa que había sido detenido por las fuerzas conjuntas, las fuerzas de seguridad y que un oficial estaba controlando la llamada por lo que no podía decir dónde se encontraba.

Olga se encuentra con Edith Peyrano, la compañera de militancia y sentimental de Rolando, Le ofrece dinero para que se vaya a Uruguay pero Edith, rechaza la idea y decide enfrentar la situación tal como estaba planteada.

A fines de marzo del 77, un compañero de militancia de Rolando, llama por teléfono. Se trataba de Fanti, y es quien les informa que había sido secuestrado posiblemente con otros dos compañeros.  “Fanti nos hizo dar cuenta qué significaba,  la diferencia entre estar detenido y estar desaparecido.” Fanti, tenia unas pertenencias de su hermano que quiso entregarle, pero no volvió a verlo.

Hubieron 3 datos concretos para confirmar que Rolando estuvo en la ESMA, dice Jekel: Una sobreviviente que le cuenta que vio a su hermano muy de cerca mientras lo atendía un médico porque tenía una herida en el abdomen. Luego reciben una carta firmada por “Negra” que relata que vio a Rolando en la Esma y que tiempo después, preguntó por el destino y le respondieron: “a ese pibe lo vamos a hacer un buen buzo. Que iba a ser trasladado y lo iban a hacer buen buzo.” Y finalmente, el documento presentado en Europa por Osatinsky, Pastoriza y Milia donde dice que había estado cautivo en la ESMA

En la Escuela de Mecánica, Rolando se encuentra con su compañera, Edith y son trasladados juntos.
La última carta que recibió la familia Jekel fue en diciembre de 1984 y está dirigida “a un familiar de un terrorista muerto.” Es decir que sabían qué había pasado con Rolando.
Previamente al secuestro de Jekel, tuvieron un operativo en su casa de Mar del Plata donde rompieron todo el mobiliario y detuvieron a su madre.
Fanti es de apellido Lazarte, y también cayó en Esma y al día de hoy está desaparecido y como Rolando y Edith tenía 25 años. Walter concluyó su declaración con una fuerte exposición sobre los crímenes genocidas. “No se puede considerar obediencia de vida a un piloto que es cómplice que arroja personas vivas, semiconscientes desde el aire, eso se debe penalizar” “No solamente como persona o víctima de alguna manera de la represión, mi reclamo es que se haga justicia, aunque pasen 30 años más, aunque sean 100 años más, pero que esto no quede como un punto final.”

Guillermo Díaz Lestrem era abogado y el 20 de octubre de 1978 fue secuestrado. Su compañera, Blanca Matorra prestó declaración  y recordó que el 2 de diciembre de 1978, recibe la notificación que habían encontrado el cadáver el día 30 de noviembre bajo un puente en las cercanías del GEBA de Figueroa Alcorta (zona elegida por los marinos para liberar a los secuestrados). La versión oficial indicaba que murió de un paro, pero el hermano de Guillermo, que era médico desmiente esa versión.
Perez Lestrem había sido removido de su cargo defensor oficial cuando inició la dictadura del 76, y estuvo preso, primero en Devoto y luego en Sierra Chica hasta abril de 1977 por decisión de la junta militar.

Del entorno de Díaz Lestrem también fueron secuestrados Susana Caride, su secretaria, su ex esposa Nelly Ortiz Bayo, abogada, trabajadora de tribunales y militante montonera, que, a partir del primer secuestro de El Chino, pasó a la clandestinidad y Wenceslao Caballero, a quien asesinaron.

Fidel Ernesto Woitschah tenia 2 años el 19 de septiembre de 1977 cuando secuestraron a sus padres Pablina Miglio y Daniel Woitschach de la esquina de la casa de Avenida Avellaneda y Sucre de San Isidro. Él se quedó ahí “con una señora que teóricamente, mi mamá trabajaba con ella, que vio cuando se los llevan a mis padres y hace la denuncia en la comisaría de Martínez. Me quedé con ella un tiempo, hasta que me recupera la hermana de mi mamá, Alejandra, que hizo un juicio porque no me quería entregar.”
Qué supo de su padres, le preguntó el fiscal Guillermo Friele y respondió: “Lo único que se es que estuvieron en la Esma, por diarios, bah, por internet, pero nunca supe por qué se los llevaron.” Fidel tiene dos hermanas mayores que estuvieron 6 meses secuestradas y con las que pudo tener contacto hace pocos años. No hicieron la denuncia por miedo. Se le preguntó sobre la militancia de sus padres y respondió: “No, estoy buscando todavía. No se.” El brazo genocida afectó de tal manera a un nene de 2 años, hoy un hombre que todavía busca conocer quiénes fueron sus papás. Y en esa búsqueda, supo poco, pero sí que otros compañeros de sus padres como Mantecol y el Bichi,  también fueron secuestrados y estuvieron en la Esma.

Myriam Lewin cerró la ronda testimonial de hoy, y dio precisiones en torno a su declaración del tramo anterior de Esma. Esta vez su caso se está juzgando.  Habló de una relación de coordinación y convivencia entre las distintas fuerzas dentro de la Esma. Ella “pertenecía”  a la Fuerza Aérea, como también lo eran otros cautivos.

Cuando le preguntaron por Eduardo Suarez se quebró y contó que fue su profesor de periodismo. Suarez, junto a Rodolfo Walsh, Mario Galli, Sergio Tarnopolsky –todos detenidos desaparecidos en ESMA- fueron los creadores de ANCLA, la agencia clandestina de noticias, que ya en el 76 denunciaba los crímenes cometidos por los genocidas, la cantidad de militantes que se encontraban en los distintos centros clandestinos de detención, y de la existencia de los vuelos de la muerte.

Las audiencias se llevan a cabo los días lunes, miércoles y jueves desde las 9:30 de la mañana en la sala Auditorio de los tribunales de Comodoro Py.(www.apelabogados.com)

jueves, 6 de febrero de 2014

HIJOS- LA PLATA : Museo del Casino de Oficiales de la ESMA: LA DISNEYLANDIA DE FRESNEDA Y PARRILLI

Todo pasado es espectral.
Estoy convencido de que los recuerdos
son las herramientas más sofisticadas del olvido”.
Enrique Symns. “Réquiem”

A casi 38 años del golpe, la política de Derechos Humanos del kirchnerismo termina de desembarcar en las playas del Olvido empuñando los fetiches de la Armada Argentina. En esta nota los detalles del delirante proyecto de museo interactivo del oficialismo para el Centro Clandestino más grande del país. Y algunas reflexiones en torno a lo que esconden las políticas de Memoria cuando se institucionalizan.

LOS ACUERDOS
El Convenio de cooperación y colaboración para el “Museo de la Memoria en el ex Casino de oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada está fechado en abril de 2013, y lleva las firmas del Secretario General de la Presidencia Oscar Parrilli, del Secretario de Derechos Humanos Martín Fresneda, y del rector de la Universidad de San Martín (UNSam), el kirchnerista Carlos Ruta.

El primer dato curioso para un proyecto que intenta recuperar la memoria del Centro Clandestino más grande del país, es que entre las definiciones iniciales del acuerdo se afirma que “la recuperación, resguardo y transmisión de recuerdos son reconstruidos con un revisionismo histórico con total respeto a la memoria de las víctimas y los sobrevivientes”. Desde noviembre de 2011, cuando el gobierno creó el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico dirigido por Mario “Pacho” O'Donell, financiado por Presidencia con 7 millones y medio de pesos por año, venimos asistiendo a la consolidación de un revisionismo kirchnerista que se presenta como una corriente nacional y popular, pero no es más que una propuesta genérica, difusa, efectista y oportunistamente compatible con las imágenes históricas colocables en librerías y documentales televisivos, para emplearla como propaganda pro gubernamental. Ello se verifica en las billikenistas, vendibles y emocionalmente efectivas producciones de los Pigna, los Brienza, los Anguita y otros subvencionados estatales para contar una supuesta historia heroica y anti-liberal siempre dentro de las lógicas de la industria cultural, y mientras se reproduce el país sojero-minero con modesta redistribución de 200 pesos mensuales, notebooks y TV digital. Pero así como en ese revisionismo kirchnerista no existe interés en cuestionar la construcción del capitalismo dependiente argentino, en los relatos de su política global de Derechos Humanos brillan por su ausencia los proyectos revolucionarios de la generación del '70, a la que conviene banalizar antes que negar. Y el proyecto museográfico para la ESMA es el ejemplo claro de la cristalización de esa tendencia. Pero no nos adelantemos..... 
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http://hijosprensa.blogspot.com.es/2014/01/museo-del-casino-de-oficiales-de-la-esma.html

jueves, 9 de enero de 2014

ESMA: “Hay testigos que nunca declararon por miedo”

El juicio por los delitos de lesa humanidad ESMA III se encuentra en la mitad del proceso. Los fiscales Guillermo Friele y Mercedes Soiza Reilly, cuentan en esta entrevista cómo funcionaba el ex Centro Clandestino de Detención y qué las líneas de investigación se fueron abriendo a partir de los testimonios.
En las paredes de las oficinas de los fiscales Guillermo Friele y Mercedes Soiza Reilly, que llevan adelante la causa ESMA III, hay poco espacio para las fotos familiares u otros objetos personales. Ese lugar es utilizado por afiches a todo color con cuadros de doble entrada que detallan en las columnas los nombres de los victimarios y en las filas a las víctimas. Está señalado qué represor estuvo a cargo de qué secuestro, tortura, o asesinato de las 800 personas que son “casos” en este juicio. Cuelga de la pared también un organigrama que describe roles y posiciones de los represores dentro de la ESMA, variante según el período que se tome.

Los números de la megacausa son elocuentes: desde el 28 de noviembre del año de 2012, el Tribunal Oral Federal 5 juzga a 67 represores -entre ellos 8 acusados por los “vuelos de la muerte” y 2 civiles- por los crímenes contra 789 víctimas. Al inicio, estaba previsto que declararan 830 testigos, muchos de los cuales serán difíciles de hallar por el paso del tiempo.

Pero más allá de los números, hablar de la ESMA es hablar de un Centro Clandestino de Detención (CCD) donde se realizó trabajo esclavo -los fiscales prefieren hablar de mano de obra esclava-, que funcionó como maternidad clandestina –solo entre mayo de 1977 y noviembre de 1978 se llevaron a cabo al menos 15 partos, por lo que fue llamada por los represores “la Sardá” de los centros clandestinos; allí dieron a luz mujeres secuestradas en Buzos Tácticos de Mar del Plata, La Perla, el Banco o Coordinación Federal.

-¿En qué estado está el juicio por delitos de lesa humanidad ESMA III?

- Guillermo Friele: Nos encontramos en la mitad del juicio, de un global de 880 víctimas o casos, estamos transcurriendo los del año 1977, por eso calculamos que durante un año más vamos a seguir recibiendo declaraciones testimoniales. La mayoría de los imputados se negaron a declarar o hicieron algún panfleto ideológico en defensa de la llamada lucha contra la subversión. En general, no vienen a las audiencias y siguen el juicio por los circuitos cerrados de TV desde sus unidades de detención.

-¿Qué implica para ustedes ser fiscales del juicio ESMA, el Centro Clandestino de Detención (CCD) más emblemático de la Marina, por donde pasaron unas 5.000 personas? ¿Y cuál es la particularidad de este proceso?

-G.F: Junto con Mercedes Soiza Reilly ya habíamos trabajado como fiscales en la causa de Automotores Orletti y luego en la de Base Naval 2 de Mar del Plata. Ahora bien,  el juicio de la ESMA es un juicio histórico, no solo por todo lo que representa el CCD más importante por el volumen de víctimas y por todo lo que trajo aparejado, sino por el carácter de los imputados, entre ellos (Jorge) “El Tigre” Acosta, (Alfredo) Astiz, (Antonio) Pernías, (Juan Carlos) Rolón, (Raúl) Scheller, (Ricardo) Cavallo, todos personajes muy emblemáticos de la dictadura militar. Nos llena de orgullo que la Procuradora (Alejandra) Gils Carbó haya puesto en nuestras cabezas esta responsabilidad.

-En el juicio anterior por los delitos cometidos en la ESMA hubo 18 condenados, 12 de ellos a cadena perpetua y 2 absueltos (Rolón y Pablo García Velasco) mientras en el juicio actual son 67 los imputados, ¿Qué diferencias establecen?

-G.F: No hacemos una distinción tajante en relación a los imputados, entendemos que todos pertenecen a la estructura militar de la Armada, salvo los civiles: (Juan) Alemann, secretario de Hacienda de (José Alfredo) Martínez de Hoz y Gonzalo Torres de Tolosa, que colaboraba con las tareas de la ESMA. Lo importante es que estén dentro de la estructura de la Armada y de la actividad represiva que generaban esas estructuras.

- ¿Puede trazar una cronología del funcionamiento del CCD?

-G.F: Los primeros secuestrados que fueron alojados en la ESMA ingresaron en 1976, en una fecha muy próxima al 24 de marzo. En 1976 no se verifica trabajo esclavo, que aparece y se incrementa en los años siguientes. Hay que tener en cuenta los cambios que se hicieron con la visita de la Comisión Interamericana en 1979 o para desvirtuar los dichos de (Sara) Osatinsky, (Ana María) Martí y Alicia (Milia de Pirles), quienes denunciaron las torturas en la ESMA al llegar al exilio. Esto sale de los cánones de otros CCD donde siempre se mantuvieron los mismos métodos. Que la ESMA fuese un CCD tuvo que ver con la coordinación represiva y con la división en zonas por parte de la Junta Militar. No es casual que se haya elegido el casino de oficiales para alojar a los cautivos que iban secuestrando. Tampoco es casual que en la ESMA se haya concentrado a los detenidos de la organización política Montoneros, aunque por supuesto hubo detenidos de otras agrupaciones.

-En una entrevista con  este medio, el abogado Jorge Luis Campobassi (quien junto con Guillermo Fanego defiende en forma particular a 13 imputados), cuestionó el rol de las querellas y la fiscalía y sostuvo que utilizan el criterio de responsabilidad objetiva, ¿Qué puede decir al respecto?

-G.F: La responsabilidad objetiva está prohibida en el derecho penal porque la responsabilidad penal se determina por el acto, el acto externo que realiza una persona que está reflejado o descripto dentro del Código Penal argentino. Nosotros, tanto la causa Orletti como en la de Base Naval de Mar del Plata, llevamos la responsabilidad penal por el acto y vamos a  probar las responsabilidades penales siguiendo los lineamientos constitucionales que determina una acusación válida.

-En el juicio anterior, el TOF 5 le pidió a la Corte que promueva ante los organismos de Derechos Humanos internacionales la inclusión de la figura del perseguido político en el delito de genocidio, ¿Esta fiscalía piensa pedir algo similar?

-G.F: Desde la causa Automotores Orletti tenemos una decisión jurídica tomada en relación a que aplicamos lo que eran las figuras o los tipos penales vigentes a al momento de los hechos. Esta es la postura que entendemos se debe llevar adelante, sin dejar de notar que hay jueces, fiscales y tribunales orales que sostienen lo contrario.

-¿Qué líneas de investigación se abren luego de haber escuchado durante este año a más de 200 testigos?

-G.F: Estamos viendo que aparecen más víctimas que nunca fueron judicializadas, que por alguna razón no se presentaron en organismos y se perdieron en la maraña de estos casos. Nosotros vamos a solicitar que se nos den los testimonios correspondientes para que se inicien investigaciones en relación con nuevas víctimas y nuevos imputados. Vemos que aparecen nuevos actores, que no habían sido en tomados en cuenta por los jueces que instruyeron, y que empieza a aparecer mucha complicidad de ámbitos civiles, judiciales, y obviamente de la Iglesia, que colaboró con el terrorismo de Estado. En cuanto a los delitos de violencia sexual, creemos que se puede condenar como delito autónomo respecto del delito de aplicación de tormentos.

-En el juicio aparecen constantemente testimonios de familiares de desaparecidos que jamás se presentaron a la justicia ni a un organismo de derechos humanos, ¿qué reflexión pueden hacer sobre esto?

-G.F: A mí me parece que el elemento más contundente, por el que muchos jamás declararon, es el miedo. Hemos escuchado que no querían hablar de determinadas cuestiones por miedo. El miedo perdura, 37 años y sigue perdurando.

-Mercedes Soiza Reilly: son familias diezmadas, no todos pudieron reconstruir la historia nuevamente. La gente tiene que venir a denunciar su caso, por más que sea la primera vez.

G.F: Hay miedo a la realidad, a que te digan “está desaparecido”. Hay muchos testimonios de gente mayor que te dice “yo sigo esperando que me toquen el timbre”. Es una de las secuelas más importantes que dejó el terrorismo de Estado

viernes, 3 de enero de 2014

Syra Villalain : una pasión argentina

A los 87 años contó en detalle, con perfecta ilación y fechas exactas, la destrucción de su familia. Dos violentos allanamientos y dos secuestros, un padre que escucha cómo torturan a su hijo, el exilio de los sobrevivientes.

 Por Alejandra Dandan

Syra Villalain tiene 87 años. Hace rato ya que enumera con toda precisión una serie de fechas ante los jueces del tribunal de la causa ESMA. Son tantas que parecen dar cuenta de un enorme clan de familia, pero en este caso no hay aniversarios festivos, sino una cadena interminable de días, meses y hasta años que enumeran los efectos de la dictadura sobre su familia. Una de las primeras fechas que aparece es la madrugada del 17 de febrero de 1977, en la casa de Floresta. Una patota revisa los doce ambientes de las dos plantas, revuelve todo, da vuelta todo y se lleva a la fuerza a Eduardo Alvaro, el hijo más chico de los siete que tienen Syra y su marido, el médico del barrio Eduardo Manuel Franconetti. Unico varón, de la familia, tenía 18 años, había militado en la UES, pero a esa altura ya no lo hacía.

“Yo quiero destacar entre las secuelas de la represión del terrorismo de Estado la destrucción de tantas familias como la mía”, dijo la mujer al Tribunal Oral Federal 5. “Nosotros, yo, tenía siete hijos. Mi marido era médico, médico de gente pobre, médico de barrio como los que había antes. Eramos una familia con dificultades y con problemas, como ocurre en tantísimos hogares, pero mi esposo tenía derecho a conocer a sus nietos y mi hija y su marido (también desaparecidos más tarde) tenían derecho a ver crecer a sus hijas. Lo que pasó con mi familia no fue solamente con una o dos familias, sino con treinta mil que sufrieron lo más terrible que le puede pasar a un adulto, que es vivir la muerte de un hijo.”

Syra habló sin pedir recesos. Sólo alguna vez les pidió a los jueces “un segundito”. Tomó agua como quien aprendió a darse fuerza con lo que tiene a mano y siguió. El grupo armado que entró a la casa hizo una revisión minuciosa. “Los doce ambientes quedaron totalmente desordenados, con los pisos cubiertos por las cosas que fueron sacando de los placards y muebles.” Además de llevarse a su hijo Eduardo, se llevaron por unas horas a su esposo Eduardo Manuel, al que liberaron a la mañana siguiente. Eduardo padre estuvo alojado en una celda de un sótano, desde donde pudo sentir lo peor. “Pudo llegar a oír –dijo Syra– los gritos de mi hijo, que estaba siendo torturado.”

Ese mismo 17 de febrero, otra patota entraba a una casa de Sarandí donde vivía la segunda hija de Syra, Ana María, poco más grande que Eduardo, también antigua militante de la UES y para ese momento artesana en Plaza Francia. Ana María vivía con su compañero y el padre de su compañero, ambos uruguayos. Esa noche, su compañero no estaba. La patota entró, ató al hombre mayor, a una pareja que estaba de visita y se llevó a la chica. Con el tiempo, lo único que supo la familia de los dos hijos más chicos es que fueron vistos en el centro clandestino del Atlético. “Fue un día terrible porque ese día entraron al centro clandestino del Club Atlético 19 pibes de la UES, muchos del Nacional Rivadavia y de los cuales sólo hay dos sobrevivientes.”

Las fechas de las que Syra habló en la audiencia continuaron. Un 29 de marzo de ese mismo año, 1977, no hubo patotas, ni secuestros pero Eduardo padre murió de algo que su familia menciona como tristeza. “Los secuestros, de sus hijos no sólo lo afectaron afectivamente, sino que –agregó su mujer– lo sacudió enormemente en la visión que tenía de la sociedad. No pudo resistir. Era un hombre joven. En el momento en que murió tenía 64 años. Y se murió de pena, de dolor, como murieron tantos padres y madres ante semejante situaciones.”

Syra fue convocada en la audiencia de la ESMA para dar cuenta de lo que en realidad siguió a partir de ese momento. El 11 de septiembre de 1977 una patota secuestraba a Adriana María, su hija más grande, y a su compañero, Jorge Donato Calvo. Ellos hacían la cola en el cine Ritz de Cabildo y Olleros para ver una película de Buñuel, Los olvidados, apuntó Syra en unas notas. Se llevaron a los dos. Tenían dos hijas, una había cumplido un año y “no caminaba”, escribió su abuela alguna vez. La otra tenía casi tres años. Esa tarde las habían dejado con los padres de Jorge. Ellos fueron los primeros que se dieron cuenta de que no volvían. Adriana estudiaba antropología, era empleada administrativa en Obras Sanitarias. Jorge era médico residente en el Hospital Ramos Mejía. Los dos militaban en Montoneros zona norte, él en el área de Sanidad.

“En el primero de los homenajes que se hizo en el Ramos Mejía por sus desaparecidos, creo que son nueve –dijo Syra a los jueces–, tuve la suerte de encontrar a un compañero de Jorge que todavía está en el hospital y que había guardado dos cuadernos de anotaciones que habían quedado en el armario donde mi yerno guardaba sus cosas. Me los entregó y ahora los atesoran mis nietas.”

Adriana y Jorge se habían conocido en el Nacional de Buenos Aires. “Los dos fueron excelentes alumnos, fueron alumnos brillantes, eran personas inteligentes, preocupadas por la realidad y deseosos de promover una igualdad de oportunidades para todos. Era un momento en que en toda América latina despertaban movimientos populares. Y ellos estaban inmersos en ese deseo colectivo de transformación de la sociedad.”

Desde Montoneros trabajaron en una serie de barrios populares, desde San Fernando hasta Carupá, que hoy ya no existen, dijo. “Todo eso fue loteado y urbanizado, ayudaron a los que allí vivían a organizarse para pedir la luz, el asfalto, las cloacas, el agua corriente, una guardería, una salita de primeros auxilios. Al mismo tiempo se dedicó mi hija a hacer trabajos de alfabetización y de ayuda escolar y Jorge trabajó en el área de Sanidad.”

Syra supo que no estaban cuando la llamaron al trabajo. Al otro día presentaron un hábeas corpus y al otro publicaron una nota con la denuncia en el diario Buenos Aires Herald. Gracias a la nota, dijo la mujer, supieron con los años que Adriana y Jorge habían estado en la ESMA. Un grupo de detenidos desaparecidos obligados a realizar trabajo esclavo leyeron la noticia y la relacionaron con la llegada a Capucha de una pareja que aparentaba ser muy joven.

“En verdad, tanto mi hija como mi yerno tenían 27 años, pero aparentaban muchísimo menos –dijo ella–; de hecho, en algunos cines les pedían documentos para entrar porque pensaban que eran pibes.”

En la ESMA los vieron varios sobrevivientes. Syra fue conociendo distintos relatos. Alguna vez los situaron en momentos distintos al operativo y para certificarlo todo de nuevo ella fue al Herald a revisar toda la edición 1977. Buscó operativos en cines. Vio uno en el Splendid de la avenida Santa Fe, otro enfrente, pero sólo uno en Belgrano, el de su hija. Lila Pastoriza los mencionó en el Juicio a las Juntas y Alicia Milia de Pirles dijo que lo vio a Jorge desde su cucha, “y que la sorprendió porque tenía un aspecto muy, muy joven y le llamó la atención porque estaba bien vestido y limpio, no como los que estaban en el campo”. Ese dato es importante para la familia, pero también para los fiscales por ejemplo. Aunque parezca pequeño, la idea del estar bien vestidos puede asociarse a la ida al cine.

Adriana al parecer estuvo sólo unos días en la ESMA y Jorge unas semanas. Ambos están de-saparecidos. También lo están los dos hijos más chicos de la familia, Eduardo y Ana María.

Cuando terminó de contar todo esto, Pablo Llonto, abogado de la querella, le preguntó si podía explicar qué pasó con el resto de los hijas.

“Yo, después de que sucedió todo esto, tenía cuatro hijas que habían salvado sus vidas. Tres de ellas viajaron a México, donde estuvieron exiliadas. México realmente fue un país que acogió a los exiliados argentinos, los ayudó, pero el exilio siempre fue duro. Una de mis hijas hizo estudios universitarios, estudió psicología y allí estuvieron. Una volvió junto con la democracia, vino con Alfonsín. Y las otras dos volvieron más tarde. Y aquí quedó una sola, que no viajó porque en ese momento estaba casada con un chico que a los 23 años murió de cáncer.”

En México vivieron María Teresa, María Mercedes y María Gloria. María Victoria fue la que quedó viviendo en Buenos Aires.

“Yo quiero simplemente expresar mi satisfacción por la concreción de estos juicios que, la verdad, llegan un poco tarde, pero están funcionando”, dijo Syra. Y agradeció a los que sobrevivieron a los campos. “Ellos, después de vivir las atrocidades por las que tuvieron que pasar, tuvieron el coraje de dar sus testimonios y en gran parte muchos dieron sus testimonios antes de llegar la democracia. Eran noticias terribles, pero paradójicamente nos dieron seguridad porque uno ahí supo dónde estábamos parados y qué es lo que teníamos que hacer.”