lunes, 14 de abril de 2014

Juicio ESMA III: Crónica del 10 de abril de 2014

Osvaldo guiando una visita en la ESMA

Hoy declaró el compañero Osvaldo Barros integrante de la Asociación Ex detenidos desaparecidos. Osvaldo, estuvo cautivo en la ESMA durante 6 meses junto con su compañera, Susana Leiracha.  Ambos, militantes de Grupo Obrero Revolucionario fueron secuestrados el 21 de agosto de 1979 casi en simultáneo.

Por la ESMA pasaron otros compañeros de su organización como Fernando Brosdky, el viejo Chiaravalle  -que continúan desaparecidos-  Norma Cozzi y Héctor Piccini
Osvaldo, pudo reconocer a varios de los genocidas integrantes de las patota del GT 3.3 como “Gerónimo” Donda, el Policia Federal Claudio “Fafá” Pitana, y “Pancho” Sifredi que pertenecía al Servicio de Inteligencia Naval que operaba también en la ESMA, especialmente en el sector “capuchita”. De esa lista de reconocimientos, no pudo escaparse el médico Capdevilla que operaba también en la Escuela de Mecánica de la Armada. Los médicos en la ESMA cumplían la función de supervisar  que durante las torturas no se muriese ningún secuestrado. De esta manera, podían continuar torturando e intentando lograr información. Osvaldo recordó como sus padres también fueron objetos de amenazas para que no continúen con las denuncias y búsqueda de Susana y Barros.

En 1979 una visita de la OEA preocupaba a los militares motivo por el cual llevaron a todos los cautivos de la ESMA a la Isla El Silencio en Tigre. Osvaldo recordó que “El día que a nosotros nos llevan a la isla El Silencio que fue el mismo día que mi padre estaba ante la Comisión Americana y fue el mismo día que la selección juvenil de 1979 salió campeón mundial en Japón. Esto lo supe porque estábamos esperando que nos lleven a medida que nos iban sacando, estaba el guardia escuchando el partido de futbol y que José María Muñoz –el relator- decía que la gente pasara por Avenida de Mayo para demostrarles a la Comisión que los argentinos éramos derechos y humanos y para repudiar a todos los familiares de desaparecidos que estaban haciendo la cola ahí, entre ellos mi padres para denunciar la desaparición de sus seres queridos.”

En la isla, Osvaldo permaneció en condiciones aún más extremas que la propia capucha del Casino de oficiales de la Esma: “… estábamos en la parte de debajo de la casa, donde van los pilotes esa parte había sido cerrada con ladrillos, había un plástico duro para separarnos de la tierra mojada. Estábamos en condiciones muy malas, era un lugar muy reducido no más de 4x4…Estábamos ahí, muy hacinados, en malas condiciones físicas…”
Osvaldo cerró su declaración diciendo: “Este juicio es un juicio muy importante, histórico, que tiene una repercusión a nivel mundial muy grande, que ese ejemplo en muchas partes del mundo y sin embargo tenemos que decir que acá en este juicio no están ni todos los que formaban parte del grupo de tareas ni todos los compañeros que pasaron por la Esma a lo largo de los años.”

Exhortó a continuar con las investigaciones y que se abran los archivos de la dictadura, que el estado tome el rol porque hasta ahora los juicios y la consecución de la prueba fue posible al duro trabajo de sobrevivientes, familiares y organismos de derechos humanos.

Remarcó que es necesario mantener la memoria para el futuro, “para que se conozca la existencia de estos compañeros… una generación que  luchó por una causa que creyó justa, que tuvo sus ideales y principios” y que por ello es necesario mantener el Casino de Oficiales tal y como está, sin intervención alguna.  Alertó sobre su importancia también como prueba: “Hay centenares de sobrevivientes que están todavía bajo la presión de la dictadura, que todavía no han podido declarar, que no han podido entrar, que hay que mantenerlo como está. Incólume”

“Yo prefiero seguir con el alma dolorida como la tengo, recordando a los compañeros y bueno, seguiré buscando justicia por todos ellos.

Unas horas después de su declaración, la Sala II de la Cámara de Apelaciones daba la razón a nuestros requerimientos y prohibía cualquier modificación en el Casino de Oficiales de la ESMA.

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