viernes, 22 de mayo de 2015

Cachito Fukman ante las modificaciones en el Casino de Oficiales de la ESMA (RNMA)

En la emisión del martes 19 de mayo dialogamos con Enrique “Cachito” Fukman, integrante de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, sobre la inauguración por parte el gobierno nacional de las obras que se realizaron en lo que fue el Casino de Oficiales de la ESMA.

“Mucho dolor  y bronca, y mucha preocupación”, así describió Enrique Cachito Fukman, integrante de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) y sobreviviente del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en el predio de la ESMA, sus sensaciones ante la inauguración del llamado “sitio de la memoria” por parte del gobierno nacional.

“Creemos que es un intento más de parte del gobierno de escribir la historia oficial, no la historia del pueblo, no una construcción de memoria que nos permita al pueblo transformar realmente nuestro presente, o sea tener nuestro pasado para transformar nuestro presente y generar otro futuro, sino que al contrario es generar una historia y una memoria que consolide nuestro presente, en el cual todos vivimos nuestras opresiones diarias”, aseveró Fukman en diálogo con Enredando las mañanas.

Hace poco menos de un mes, Fukman estuvo junto a su compañero de la Asociación Carlos Lordkipanidse, realizando una inspección ocular en el predio con el juez de instrucción Sergio Torres, que lleva adelante las causas por delitos de lesa humanidad cometidos en ese centro durante la última dictadura cívico militar. “Menciono una cosa –manifestó– como para relatar lo que vimos en Capucha, Capuchita, aquel lugar donde estuve 6 meses y medio, encapuchado y engrillado, donde estábamos con un tabique de madera, una colchoneta, todo sobre el piso. Cualquiera podía ir en una recorrida, que se hacía con las guías, con nosotros cuando lo solicitaban y acompañábamos, y se ingresaba al lugar, los pies de los visitantes estaban encima del piso, y había esa lucecita, que nosotros decíamos que era la misma luz que había cuando nosotros estábamos chupados, había sí apenas algunos atriles con las descripciones, muy sobrio todo, y cualquiera se podía imaginar y sentir concretamente cómo se estaba ahí. Sin nada más. En este momento le pusieron un piso flotante, donde ya te está separando del piso y de golpe ese piso tiene unas salidas hacia el lugar donde estaban las capuchas, donde estábamos nosotros con las colchonetas, pero lo que hicieron fue hacer un cajón, o sea cortan el piso flotante, lo dejan con un cajón y dicen ‘en un cajón como este estaban los secuestrados desaparecidos’. O sea, ya nos metieron en un cajón. Falta que pongan la tapa y nos maten”.

Fukman afirmó que en el momento en que vio este tipo de intervenciones sintió que se había desnaturalizado ese espacio tan importante: “nos han metido en un cajón y falta la tapa y ya está. Quizás eso también haya que unirlo con otras cosas que están sucediendo en ámbitos judiciales, cuando diferentes jueces, fiscales quieren declarar muertos a los desaparecidos, casi aparece de vuelta el tema de la muerte presunta, que en un momento quisieron imponer, y nosotros decimos desde siempre que si están muertos que nos digan quién los mató y dónde está su cuerpo. Siempre hemos dicho que ese era un paso hacia la reconciliación del pueblo con sus propios verdugos, y esta intervención al Casino de Oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada es un paso justamente en esa dirección”.

En este sentido, Fukman remarcó que siempre que avanza una causa judicial referida a los delitos cometidos en la ESMA se hace una visita o inspección ocular en el predio: “ahí puede llegar a haber un compañero que cuando entra diga ‘yo no entré por este lugar, acá no estuve’, o peor cuando vea las cosas le agarre un síncope y se quede ahí. La intervención que hicieron en el Casino de Oficiales obviamente es la culminación de todo lo que están haciendo en el predio, esa banalización que se está haciendo en el predio para que deje de ser el espacio de memoria, y es interesante porque lo llaman museo, una cosa estática, en donde el discurso lo pone el curador, y no un espacio donde el lugar interactúa con el que va. No hay nada que te interpele, mucho menos si en medio de eso ingresás y está una murga o alguien te da un choripán cuando salís”, afirmó.

Entre las modificaciones observadas en el sótano del Casino de Oficiales, Fukman señaló que volvieron a colocar imágenes de los compañeros secuestrados allí: “nosotros siempre lo hemos planteado, e incluso en su momento fue un acuerdo de todos los organismos, pero parece que algunos han sufrido amnesia, que lo que tiene que estar, pero no ahí adentro, es la historia de vida de todos los detenidos desaparecidos que pasaron por la ESMA para que las nuevas generaciones se puedan apropiar de eso, quiénes eran, qué hacían, tenían padre, madre, esposa, hijo, amaban, jugaban a la pelota, trabajaban, y militaban, por qué y en dónde. Si uno recorre hoy la ESMA va a ver que hay muy poco de ese material y muy seleccionado, son los que ellos empiezan a colocar y que tienen que ver más que nada con padres, familiares de funcionarios”.
 
Al respecto, el integrante de la AEDD agregó: “cuando nosotros hace un año y medio atrás empezamos a denunciar esto y hacemos unas intervenciones culturales afuera de la ESMA, no adentro justamente, la respuesta fue poner esas historias de vida en algunos lugares e insisto son muy pocas. No sé si llegan a 20 de los 5.000 compañeros que pasaron por la ESMA; de los cuales más de 1.000 tenemos nombre y apellido. Y eso no figura, pero lo que sí han hecho es meterlos de nuevo adentro del sótano, aquel lugar donde era el primer lugar donde pasabas, yo digo que es el lugar de la bienvenida que te daban y con la forma en que te daban la bienvenida en la ESMA que era con la tortura. Es decir, los volvieron a meter en el lugar de la tortura. Un lugar que tampoco se va a poder reconocer bien, porque le han puesto un techo, a un lugar que estaba todo abierto. 

Por ejemplo, en el lugar en el que cuando hacíamos las visitas íbamos a bajar al sótano, siempre uno le remarcaba a la gente que ese lugar cuando se hacen las modificaciones a mediados de 1979, pasa a ser el lugar de ingreso al sótano porque habían cerrado el anterior, eran las modificaciones que hicieron cuando vino la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y ese lugar pasó a ser el ingreso pero antes de eso ese lugar era donde se ponía la culata del camión y adormecidos por el pentotal hacían subir a los compañeros para después trasladarlos a los vuelos de la muerte. O sea fue en el lugar por el que muchos compañeros salieron por última vez, hoy en día es casi imposible imaginarse que por ahí iba de culata un camión, porque está totalmente intervenido y no hay forma que un camión vaya de culata, hasta eso han cambiado. Quizás como decía los otros días un compañero, justamente en el ’79 se modificó el Casino de Oficiales para que no lo pudiera reconocer la Comisión Interamericana en su visita al país, ahora este gobierno lo vuelve a modificar para que no lo pueda reconocer el pueblo”.

A pesar del dolor, la bronca, y la preocupación, Enrique Fukman aseguró que no piensan bajar los brazos: “pensamos seguir peleando convencidos de que así como nos costó más de 30 años pero finalmente, no todos, pero varios de los genocidas empiezan a ir a la cárcel, finalmente vamos a lograr construir esa memoria, que nos permita transformar nuestro presente. Por suerte están todos los medios de la Red Nacional de Medios Alternativos difundiendo las informaciones sin toda esa cáscara que le colocan desde los otros medios para que el pueblo nunca se pueda enterar”, finalizó

domingo, 17 de mayo de 2015

Desde la Fiscalía piden imputar a 39 represores de ESMA por delitos sexuales

LA SOLICITUD DE LA FISCAL SOIZA REILLY ALCANZA AL "TIGRE" ACOSTA Y A DONDA

La fiscal federal Mercedes Soiza Reilly requirió ayer que se amplíe la acusación por delitos sexuales a casi 40 de los acusados en el megajuicio por delitos en la ESMA.

Gerardo Aranguren


La fiscal federal Mercedes Soiza Reilly requirió ayer que se amplíe la acusación por delitos sexuales a casi 40 de los acusados en el megajuicio por delitos en la ESMA. Tras el pedido, semanas atrás, de la querella de Justicia Ya, Soiza Reilly reclamó ante el Tribunal Oral Federal 5 que se acuse también por violaciones y abusos sexuales a 39 imputados, entre ellos Jorge "Tigre" Acosta, Alfredo Astiz y Adolfo Donda, por los casos de cinco mujeres detenidas en ese centro clandestino de la Armada.
"Durante el transcurso de las audiencias hemos escuchado a personas que permanecieron cautivas dentro de la ESMA mencionar la ocurrencia de delitos de índole sexual", comenzó la fiscal, al destacar que los delitos sexuales cometidos por el terrorismo de Estado "fueron frecuentemente silenciados por la justicia y de difícil abordaje".

Durante el juicio oral, que lleva ya más de dos años y se encuentra en la etapa final, cuatro mujeres han declarado por primera vez sobre la violencia sexual a que fueron sometidas dentro de la ESMA. A esos casos se suma el de Laura Dabas de Correa, quien pudo relatar los hechos ante la Conadep y a su esposo, quien declaró en el juicio oral.

Consideró necesario, para evitar la revictimización de sobrevivientes y sus familias, ampliar la acusación en este tramo de juicio para evitar que esas mujeres deban declarar una y otra vez. "En el entendimiento de que deben primar cuestiones de economía procesal y estos testimonios no pueden ser remitidos a una causa en la que inexorablemente se volvería a revictimizar a estas mujeres, la petición efectuada debe tener acogida favorable", sostuvo la fiscal.

"La prueba producida en el debate permite vincular el primer tramo delictivo secuestro y aplicación de tormentos con la premeditada y organizada forma en que las mujeres fueron sometidas a delitos sexuales", explicó en su pedido. 

sábado, 9 de mayo de 2015

El cura de la ESMA, Alberto Angel Zanchetta había sido designado en el Hospital Italiano

Un capellán repudiado en el hospital

El arzobispado porteño había nombrado en el HI a quien era asesor espiritual de los represores de la ESMA. Delegados gremiales denunciaron el hecho como “un insulto a la memoria” y exigieron la dimisión, que finalmente se concretó.

 Por Diego Martínez

La reacción de los trabajadores impidió que el capitán de fragata y presbítero Alberto Angel Zanchetta, ex capellán de la ESMA durante la dictadura, continuara al frente de la capellanía del Hospital Italiano de Buenos Aires, donde lo había designado el arzobispado porteño. El nombramiento fue anticipado por la agencia católica AICA, consta en la web del arzobispado y llegó a ser confirmado por el Hospital Italiano en su intranet, aunque la institución eliminó esa noticia luego de que delegados de la Agrupación Bordó denunciaran la designación como “un insulto a la memoria” y exigieran la dimisión. “Con orgullo podemos decir que en el Hospital Italiano la condena social hizo lo que no hace la Justicia”, expresó ayer desde volantes y afiches la agrupación que dirige la comisión interna, al mismo tiempo que el área de comunicación institucional le confirmaba a Página/12 que el sacerdote y marino no seguirá en el cargo.

Zanchetta tiene 69 años, se ordenó a fines de 1973 y prestó servicios en la ESMA entre 1975 y 1977, según consta en un expediente que la ex ministra de Defensa Nilda Garré citó en la resolución que ordenó su retiro o baja luego de que el obispado castrense dispusiera el cese de funciones pastorales en la Armada. El ex capitán Adolfo Scilingo, en su confesión ante el periodista Horacio Verbitsky, nombró a Zanchetta y a Luis Manceñido como dos de los capellanes que confortaban con parábolas bíblicas sobre la separación de la paja del trigo a los miembros de los grupos de tareas después de cada vuelo en el que tiraban a secuestrados al mar. Su vinculación con el terrorismo de Estado la confirmó en 1995 otro capellán de la ESMA, el salesiano Laureano Cangiani. Entrevistado por la revista La Maga, señaló a Zanchetta y a Pedro Fernández, capellán del grupo de tareas 3.3, como los más involucrados en la represión ilegal.

El último hallazgo sobre el compromiso de Zanchetta con la Armada en los ’70 fue del historiador Lucas Bilbao y del sociólogo Ariel Lede, autores de una meticulosa investigación todavía inédita sobre los diarios personales del ex obispo castrense Victorio Bonamín. En un extracto fechado el 18 de junio de 1975, luego de una visita a la ESMA para “ver la situación” de los capellanes, Bonamín apuntó que primero mantuvo “conversaciones con el director, cuyos puntos de vista satisfacen”, y luego “con los capellanes, pp. Fernández, Cangiani y Zanchetta”. La charla fue “amplia y franca, pero sin arreglo para el pedido de que alguno se quede por la noche”, escribió. Entre paréntesis nombró a la excepción: “el P. Zanchetta sí, pero sólo tres veces por semana”. Los investigadores destacan que el dato coincide con el testimonio de Cangiani, que ante la pregunta de si vivía en la ESMA dijo que “ése era el deseo de mis superiores, pero yo dormía muy pocas veces en la escuela”. A casi cuarenta años de aquella misión, Zanchetta no está imputado formalmente en la causa que instruye el juez Sergio Torres y tampoco fue citado como testigo para contar qué tipo de apoyo espiritual y a quiénes debía brindar por las noches en el mayor campo de concentración y torturas de Buenos Aires.

En democracia, Zanchetta fue jefe del servicio religioso del Comando de Operaciones Navales y más tarde canciller y secretario general del obispado castrense. Cuando Antonio Baseotto amenazó con tirar al mar al ministro de Salud por repartir preservativos y trascendió que Zanchetta era su secretario, el vicario Pedro Candia lo separó del cargo. En 2009 reapareció como párroco de la iglesia de San Pedro González Telmo. Cuando los vecinos supieron de su presencia y reclamaron ante el arzobispado, el entonces cardenal Jorge Bergoglio lo envió a una diócesis del Golfo de Génova, en Italia. En 2010 reapareció en la parroquia San Francisco de Asís, de Villa Bosch, cobijado por el obispo Guillermo Rodríguez-Melgarejo.

Dos semanas atrás la agencia AICA informó que Zanchetta asumiría como capellán del Hospital Italiano durante una misa que presidiría José María Baliña, obispo auxiliar de Buenos Aires. “El 26 de abril asumió el nuevo capellán, designado por el arzobispo de Buenos Aires”, informó el hospital en su intranet, sin mencionar la misa, que ninguna fuente confirmó. El texto se titulaba “Nuevo capellán del hospital” y apuntaba que Zanchetta “se desempeñó en diversos destinos eclesiásticos”, sin entrar en detalles. “Es inadmisible que este abominable y nefasto personaje sea recibido con los brazos abiertos por esta institución”, decían los afiches y volantes que la comisión interna difundió el miércoles, titulados “Fuera Zancheta del HI”. Ayer por la mañana nadie respondió el timbre de la oficina del capellán, a metros de la soberbia capilla donde una mujer colocaba hostias en las bocas de cuatro señoras. Al mediodía los delegados reemplazaron los afiches por otros titulados “Ganó la condena social. Se fue Zanchetta”, dato que la oficina de comunicación institucional confirmó a Página/12

martes, 28 de abril de 2015

Pedido de ampliación por delitos sexuales de la querella unificada de Justicia Ya!


29 de abril 2015 - Comodoro Py - 9:30 hs

  El miércoles 29  de abril a partir de las 9:30 hs la querella  constituida por el colectivo Justicia Ya! y encabezada por Patricia Walsh y Carlos Lordkipanidse ampliará su acusación contra los genocidas que se desempeñaron en la ESMA por  delitos sexuales cometidos dentro de ese campo de concentración, tortura y exterminio.

Las violaciones y abusos sexuales dentro de los campos de concentración a lo largo y ancho del país fueron prácticas sistemáticas  en el plan elaborado por la dictadura cívico-militar y la Esma no fue la excepción. Por eso, Justicia Ya! considera que estos delitos no pueden ser considerados como un hecho aislado o cometido por la voluntad del represor pues fueron parte del plan genocida. Además de la práctica del secuestro, la tortura, asesinato y la desaparición se encontraban los delitos sexuales como una forma más de degradación y deshumanización de las víctimas. Dentro de este contexto, los represores desplegaron, toleraron, habilitaron, propiciaron, conocieron, estimularon y silenciaron los delitos sexuales desde el mismo ingreso al campo de concentración -con la desnudez de las víctimas.

Los delitos sexuales no pueden ser subsumidos dentro de los delitos de torturas y tormentos porque es negarle el carácter singular y específico de delito contra la humanidad comprendido dentro del genocidio. Este tipo de delitos, busca el quebrantamiento moral no sólo de la víctima, sino que abarca a todo el grupo identificado como enemigo.

Una vez más, y ahora en la causa ESMA, ampliamos la acusación por delitos sexuales, porque consideramos que los mismos no son delitos privados, sino que son parte del delito de genocidio. Por lo tanto no pueden ni deben quedar impunes

Invitamos a acompañar al colectivo en su pedido mañana miércoles 29 de abril a las 9:30 hs

30000 Compañeros Detenidos-Desaparecidos PRESENTES

No olvidamos, no perdonamos

Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos

miércoles, 4 de marzo de 2015

Jorge Castro Rubel, el último nieto en recuperar su identidad, declaró en el juicio por los crimenes en la ESMA

“Es indignante haber nacido en ese lugar”

El hijo de Hugo Castro y Ana Rubel habló ante los jueces del proceso por el cual recuperó su identidad y contó que fue a conocer la ex ESMA, donde su madre dio a luz. Dijo que era un sitio “contrario a la dignidad humana”.

 Por Alejandra Dandan

Cuando terminó su testimonio, de no más de media hora, el presidente del tribunal preguntó, como usualmente lo hace, si deseaba agregar algo más. Jorge Castro Rubel habló, así, en primerísima persona, de una de sus últimas experiencias, al haber vuelto a la Escuela de Mecánica de la Armada. “Sí –dijo–, quiero simplemente reforzar el malestar y el dolor que uno tiene al tomar conocimiento de las condiciones en las que mi mamá y muchas otras compañeras llevaron adelante el embarazo. Y el malestar e indignación que me genera haber nacido en un lugar tan paupérrimo, tan contrario a la dignidad humana. Lugar que tuve la oportunidad de conocer, del cual salí con un grado de impacto muy importante. Simplemente eso.”

Jorge Castro Rubel declaró en una de las últimas audiencias testimoniales del juicio oral que se lleva a cabo en los tribunales de Comodoro Py por esos crímenes aberrantes de la Escuela de Mecánica de la Armada. Es el último nieto identificado por Abuelas de Plaza de Mayo. Recuperó su identidad en diciembre de 2014 y es hijo de Ana Rubel de Castro y Hugo Alberto Castro. Son tres de las cientos de víctimas de esta causa, historias de las que él mismo fue hablando, y listados en los que él hasta ahora había sido situado como NN.
La búsqueda

La sala AMIA de Comodoro Py estaba repleta. Madres, integrantes de HIJOS, de Abuelas y también quienes lo conocen tanto como para decirle que lo veían más tranquilo a él en esa silla que lo que estaban todos ellos allí. Jorge es pausado. Sociólogo, trabaja sobre temas vinculados con la dictadura desde antes de conocer su historia. Y en esa clave habló de su vida, de “dictadura cívico-militar” o de “plan sistemático” cuando se refirió al robo de niños.

“Antes que nada le hago una aclaración”, le dijo la fiscal Mercedes Soiza. “En este proceso estamos juzgando tres casos. Uno de ellos es usted. Sabíamos que usted era un NN, ahora recuperó su identidad, las preguntas que le vamos a dirigir son además sobre Ana Rubel y Hugo, sus padres, que forman objeto de este juicio. Lo primero que le voy a pedir es, de hecho, que nos relate quién es usted y quiénes eran sus padres. ¿Qué pudo saber en esta construcción muy reciente?”

“Sí –dijo Jorge–, efectivamente fue muy reciente porque hoy se cumplen tres meses del día en el que tomé conocimiento de esto. A mediados del año pasado, el 14 de agosto, me reúno con una familiar en una cita previamente pactada en la que ella me dice, me informa, que yo no era hijo biológico de las personas que me habían criado.”

“En ese momento le pregunto a ella si conocía mi procedencia, me dijo que no. Simplemente que era adoptado. Con esa información me acerco a mis padres de crianza y les pregunto. Les cuento y les pido más información. Y ahí me informan que no conocían mi procedencia, más allá de lo siguiente: mi padre es médico. Trabajó más de cuarenta años en Casa Cuna, o ex Casa Cuna, que hoy es el Hospital Pedro Elizalde, como médico del servicio de endocrinología, y con una guardia semanal, los días miércoles. En una de esa guardias llegaron dos personas, de entre 20 y 30 años, una con bigotes, con un bebé en muy malas condiciones, que era yo.”

El bebé parecía estar debajo de los dos kilos y medio de peso. Y estaba “cianótico”, con un tinte azul, tal como contaron las sobrevivientes de la ESMA que ayudaron a su madre en el parto. Los hombres dejaron al bebé y se fueron. “Y bueno, en esa situación, estuvo de llevarme y criarme como hijo propio”, contó. A partir de eso, “más del conocimiento de la realidad previa, de lo que fue la última dictadura cívico-militar en la Argentina y conociendo detalles del plan sistemático del robo de bebés y habiendo nacido en 1977 entendí que el camino lógico era presentarme antes en Abuelas de Plaza de Mayo”.

Dijo que “asimiló” la noticia después de la “conmoción” que le generó, y al mes y medio llamó a Abuelas. Contó breve. Lo citaron. Se presentó. Siguió los pasos de rutina. Chequearon una copia de la partida de nacimiento. Encaminó una vía en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi). Le dieron un número de legajo. Una semana después, con los datos apócrifos identificados en la partida de nacimiento, lo llamaron para decirle que correspondía hacer el ADN. Jorge se presentó el 11 de noviembre y el 4 de diciembre recibió el llamado de Claudia Carlotto, la titular de la Conadi con la información.

“Le pregunté cuál era la familia en la cual había correspondido y me dijo Castro Rubel. Me acerqué personalmente a la sede de la Conadi y me contaron brevemente algunos datos de mis padres y me entregaron dos fotografías de mis padres.”

–¡Señor presidente! –pidió la fiscal–. Queremos ver la exhibición de las fotos.
Los padres

La causa ESMA había logrado reconstruir la historia de sus padres por testimonios de sus hermanos. Sobre todo estuvo muy presente su madre, Ana Rubel, desde las primeras declaraciones de las sobrevivientes en 1979.

Jorge siguió: “Se me informa que no tenía abuelos con vida. Y que yo había nacido en el sótano de la ESMA”. En ese momento estaba Alicia Milia, una de las sobrevivientes secuestradas que con Sara Osatinsky ayudó en el parto de Ana. “Por supuesto accedí a verla. Ella es una de las dos personas que asistieron el parto de mi madre y mi nacimiento. Ella se encontraba muy emocionada, al igual que yo. A partir de ahí me empecé a vincular con la familia de origen y a conocer a quienes habían sido mis padres y cómo era mi familia.”

Ana, su madre, nació y se crió en Resistencia. Hizo la secundaria en la Escuela Normal, y más tarde tres años de economía en la UNE. Su hijo cree que ahí empezó a participar en el movimiento estudiantil. Viajó a Buenos Aires, al parecer con un hermano del PRT-ERP que posteriormente fue asesinado en 1974. Ana militaba en las FAL, “que tuvieron tres denominaciones, si no me equivoco –explicó su hijo–: Frente Argentino de Liberación, Fuerzas Argentinas de Liberación o Fuerzas Armadas de Liberación. Creo que fue una de las tres formas”.

Respecto de Hugo, dijo que “era de La Lucila, había hecho el secundario en el Otto Krause y había trabajado como maestro mayor de obras y también se había vinculado con la militancia en esta misma organización”. Jorge cree que su padre pasó por la Ford de Pacheco y que estuvo en Córdoba trabajando en una funeraria.

Los secuestraron el 15 de enero de 1977. Ana estaba embarazada de dos meses. Hasta ahora se creía que había dado a luz con un embarazo de siete meses, pero las fechas testeadas hacen pensar que el niño nació a término. “Mi papá lo que tiene es la certeza de que me recibe en una guardia del 6 de julio que termina el 8 de julio a la mañana –dijo al referirse al hombre que lo crió–. Y me recibe en horas de la noche. Mis condiciones de salud concuerdan con el relato de las sobrevivientes, es decir que yo me encontraba cianótico. Y tenía muy bajo peso, entiendo que hubo una confusión por el tema de los siete meses hasta ahora. Digamos que las cuentas cierran, que yo nací a los nueve meses con un embarazo a término o cercano a término. Y evidentemente estaba así por las condiciones paupérrimas en las que mi madre llevó a término su embarazo. Así es lógico que su hijo tuviera bajo peso.”

miércoles, 25 de febrero de 2015

Revocaron la prisión domiciliaria de Pedro Bolita

El Tribunal federal Oral N° 5, revocó la prisión domiciliaria de Carlos Galián, alías Pedro Bolita, uno de los genocidas contra quien se sigue juicio oral por los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención de la ESMA.

La querella de Justicia Ya!, patrocinada por APeL, solicitó se revoque la prisión domiciliaria de la que goza este imputado por haber violado las condiciones de detención. En un video difundido en las redes sociales, se lo podía ver a Galián atendiendo un kiosko y confraternizando con vecinos en la zona de Castelar, provincia de Buenos Aires.

No obstante la petición, el Tribunal ordenó que se lo trasladara al Hospital Naval por supuestas afecciones de salud. Rechazamos estos beneficios otorgados a los partícipes del genocidio ocurrido entre 1976/1983 que es casi un modus operandi ya que se otorgan las mismas de manera ilimitada.

En el escrito presentado, se destacaba que hace ya más de 2 años, nuestra querella solicitó se revocaran todas las prisiones domiciliarias concedidas al 27% de los 67 imputados en la causa ESMA, lo que al día de hoy no fue resuelto por el Tribunal.

Por el contrario, en este tiempo demostramos que nos asistía la razón cuando se descubre a Pedro Bolita oficiando de kiosquero y cuando el ginecólogo Jorge Magnacco, sale de shopping luego de asistir a una audiencia en los tribunales de Comodoro Py.

Las prisiones domiciliarias además, carecen de los controles suficientes por el estado lo que provoca un doble desmérito: en primer lugar, que los represores puedan profugarse, lo que ya ha ocurrido en otros casos, y el riesgo de que las víctimas deban toparse con sus torturadores porque pasean felizmente por la calle. Los tribunales, incluso autorizan a algunos represores a salir a caminar por el barrio donde viven por“cuestiones de salud”.

Revocación de todas las prisiones domiciliares
Cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas por todos los compañeros

lunes, 23 de febrero de 2015

Comienza el juicio oral en el caso Jorge Vildoza, segundo jefe de la ESMA

Otra “batalla por la identidad”

Este martes empiezan las audiencias donde se juzga a Ana María Grilmaldos, esposa del marino supuestamente fallecido, por apropiarse de Javier Penino Viñas en 1977. Su familia espera que el juicio, además de hacer justicia, haga cambiar de posición a Javier, que defiende a la acusada.

 Por Alejandra Dandan

Hace 38 años, el marino Jorge Vildoza robó de la Escuela de Mecánica de la Armada a un recién nacido, el hijo de Cecilia Viñas y de Hugo Penino. Un sobreviviente de la ESMA vio salir al segundo jefe de la ESMA, de civil y con un bebé en brazos, un día feriado. Siete años más tarde, un médico atendió a ese mismo niño en una casa de Martínez. Le llamó la atención que la supuesta madre pareciera la abuela, que la pieza pareciera un quirófano, que el chico estuviera tan triste y que en la casa hubiera un cuadro con un marino. El médico habló con las Abuelas de Plaza de Mayo, presentó un dibujo que él hizo del chico, y así fue que los Penino Viñas obtuvieron la primera pista cierta de una búsqueda que igual se hizo infinita. El niño fue identificado formalmente en 1998, lleva el nombre de Javier Gonzalo Penino Viñas, pero mantiene vínculos con sus apropiadores y vino de Londres, donde vive, a declarar por la defensa en el juicio oral que empieza este martes contra su apropiadora, Ana María Grilmaldos. Ahí se va a cruzar con su abuela Cecilia Pilar Fernández, madre de Cecilia Viñas, que tiene 91 años y quiere dar “una de sus últimas batallas por la identidad de ese nieto”.

“Sería muy bueno escucharlo y que escuche –dice Estela de Carlotto–. Creo que si tuviera oportunidad de escuchar la voz de su madre clamando desde el secuestro por él y pidiendo la oportunidad de que se lo salve, y se lo encuentre, por ahí le llega al alma el mensaje que le da su mamá desde el cautiverio, una mamá que nunca volvió.” Entre diciembre de 1983 y marzo de 1984, Cecilia Viñas logró comunicarse telefónicamente desde algún lugar donde permanecía secuestrada. Su hermano Carlos, que también será testigo, grabó el audio que la familia todavía conserva.

“Es conmocionante sin ninguna duda porque, de alguna manera, lo vamos a ver sentado en la vereda de enfrente, pero confiamos en que todo lo que se exponga, por lo menos de nuestra parte, va a ser la verdad y que eso actúe y tenga consecuencias –dice–. Me dijeron que quiere estar y que declarará primero para después participar del resto del juicio. A mí me parece fantástico. De alguna manera va a estar escuchando, viviendo cada paso y va a ver a su abuela de 91 años declarar por enésima vez.” Y dice: “Me preocupa sobremanera esa abuela de Javier, mi mamá, que tiene 91 años y va a librar una de sus últimas batallas para hacer algo por la identidad de su nieto, por la verdadera incorporación de su nieto a la familia, que es lo único que puede hacer por su hija”.

–¿Qué espera la familia de este juicio?

–Estábamos ansiosos, esperábamos este momento. Hemos visto cómo muchos represores y apropiadores no han llegado a tener un juicio con una sentencia donde quede claro el grado de culpabilidad y responsabilidad. En este caso, a mí y toda mi familia, nos parece súper grave llegar al juicio oral después de mucho tiempo.

–¿Cuántos años hace que esperan?

–Desde que detectamos que Javier era el hijo de Cecilia, él tenía siete años. Estamos hablando de treinta años atrás, casi 31. Teniendo en cuenta cómo se dieron las cosas, pensamos que va a ser muy importante la remoción de todo lo ocurrido por Javier, que es la víctima más directa, ya que de Cecilia no tenemos ningún tipo de novedad ni de Hugo tampoco. Esto es importante para que Javier pueda atravesar un proceso de juicio totalmente justo y pueda sacar sus propias conclusiones. No sabemos cuáles serán los resultados pero a pesar de la morosidad, o a pesar de que esta señora está detenida en forma domiciliaria por su estado de salud, yo creo que si hay Justicia y se hace justicia, tiene que tener una sentencia que diga que lo que se robaron es un ser humano. Que se lo robaron de la panza de la mamá, que tiene agravantes muy serios, porque el señor Vildoza no trabajaba en una fábrica. Y si de repente apareció con un bebé y trabajaba en la ESMA, no era muy difícil deducir de dónde venía. Y además, todo lo que hemos sabido, incluso a partir de Javier, sobre los pasos que ellos fueron dando para ocultarlo.

–Hubo otros nietos con dificultades en la reconstrucción de los vínculos con la familia biológica. ¿Imaginan un camino semejante?

–Es un proceso que él tiene que hacer y creo que el juicio va a ayudar a que procese toda la información y que vaya tomando sus conclusiones. Ya es un hombre adulto. Una persona que tiene dos hijos, que puede evaluar qué pasaría con él si alguien le robara un hijo, si él perdonaría a alguien que le robara un hijo por más que lo cuide y lo quiera mucho. Esto lo tiene que vivir. Como dijo mi mamá la última vez que habló con él: son lugares donde nos puso la vida, no son lugares que elegimos. Yo me acuerdo de que cuando a los 21 años Javier recuperó su identidad, un día le dije: “Vos pensá que te podíamos haber encontrado a los siete años”. Y él me dijo: “Si me hubieran restituido a los siete años, me hubieran quebrado”. Yo escucho lo que dicen otros nietos que atravesaron situaciones similares y que después se fueron dando cuenta, y creo que es un proceso que tiene que pasar, aunque va a ser doloroso para todos.

–¿Quiénes eran sus padres?

–Eran dos personas que querían un mundo mejor. Dos personas pensantes. Dos estudiantes. Y dos trabajadores. Gente solidaria. Gente que tenía sueños muy fuertes. Para ellos y para sus hijos, para su hijo y que les arrancaron esa posibilidad. Y si realmente este tribunal hace una sentencia justa, pienso que vamos a estar reivindicando a los padres de Javier y vamos a ayudar a que Javier dé un paso más hacia su libertad.

–¿Cómo obtuvieron los primeros datos?

–A Abuelas le llegó una información de un médico que estaba de guardia en una clínica de la obra social naval y atendió a un chico cuando tenía cinco años en una casa en la zona de Martínez. Le llama la atención que la persona que dice ser la madre parezca la abuela; que la habitación sea como un quirófano, tan pulcra que no era una habitación de un chico de cinco años; que al chico se lo viera triste. Y que en el living había una foto de un marino con uniforme y la casa era bastante similar a un barco. Sacó conclusiones. Además era dibujante. Hizo un bosquejo, un pequeño identikit de cómo era el chico. Miramos eso y nos pareció interesante. Se hizo la tramitación normal de todas las denuncias. Pedimos la partida de nacimiento y detectamos la dirección y el nombre de un médico de la Marina.

–¿Qué más hubo?

–Estaba la fecha de nacimiento, que era el 7 de septiembre, y coincidía con la que teníamos del parto de Cecilia. Fuimos a ver a la persona que había hecho la denuncia. Estuvimos con mi mamá. Llevamos una foto de mi hija cuando tenía cuatro años. Estaba con una visera de cartón y podía pasar por un niño. Cuando se la mostramos, el médico nos dijo: “¡Ah, le sacaron una foto!”, por el parecido que había. Entonces, estaba la fecha; también estaba la declaración de Sara Osatinsky que decía que Cecilia había dado a luz en la ESMA. Escarbamos más. Vimos que Juan Gasparini (otro sobreviviente) había dicho que había visto a Vildoza un día feriado salir de la ESMA, vestido de civil, con un bebé. Había una cantidad de elementos tal que le pedimos al juez de instrucción que citara a Vildoza. El juez era el mismo que estaba interviniendo en la causa por los llamados de Cecilia. Lo citó como imputado no procesado. Vildoza se negó a hacerse el análisis y se puso prófugo. Esa fue para nosotros la ratificación de que Javier era Javier y a partir de ahí hasta localizarlo no paramos. Cuando la Justicia argentina no funcionaba para nada, recurrimos a la española. Fuimos los primeros testigos con Baltazar Garzón. Y esto dio lugar a una cantidad de entrevistas en Televisión Española que se vieron en muchos países. A partir de ahí empezó a haber relación entre Javier y la doctora María Servini de Cubría (que llevó la instrucción de la causa). Y lo demás es historia conocida.