miércoles, 29 de octubre de 2014

Nuevos testimonios de horror en el casino de oficiales de la ESMA

Declaró esta mañana Estela Cornalea de Falicoff, quien permaneció secuestrada en el Casino de Oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada durante un mes.

Su testimonio reveló las terribles condiciones en las que estaban los compañeros, entre ellos, Alberto Samuel Falicoff,  su marido.

Estela fue sorprendida por las fuerzas conjuntas el 25 de noviembre de 1976 en su casa del barrio de La Boca, donde estaba con su hijo de dos años. Allí, permaneció la patota hasta la llegada de Alberto. El niño, fue entregado más tarde a su abuela diciendo que había sido encontrado en la calle con un cartelito con el nombre, dirección y teléfono.

Mientras, Estela y Alberto fueron llevados en dos coches separados hacia la ESMA. Ya Alberto y Estela se encontraban en la clandestinidad, vivieron el exilio interno al tener que huir de Córdoba porque había sido allanada su casa.

No queda ninguna duda que el cautiverio de este matrimonio fue en la ESMA, las descripción de capucha,  los ruidos que allí se oían (aviones, trenes, helicópteros, la música alta y los eternos gritos desagarrados de dolor de las sesiones de torturas que allí se sufrían). También Estela pudo recordar a compañeros desaparecidos que estuvieron allí, como Daniel Antokoletz, abogado defensor de presos políticos, “Pata de Palo”, un compañero con discapacidad motriz al que los milicos castigaban con golpes por no poder mantenerse en pie, con extrema saña (que sería Barcos), la presencia de muchas embarazadas y la muerte de dos hombres y una mujer que se quedaron en la tortura.

Pudo describir la metodología de los traslados donde se llevaban a los cautivos a su destino final en las aguas del Río de la Plata o el mar, y que un guardia le dijo a otro cuando le preguntó a dónde los llevaban “Son carne para los pescados”

También, durante su secuestro, pudo ver a su marido cuando lo trajeron, luego de una sesión de tortura en muy mal estado, con el cuerpo repleto de quemaduras por el efecto de la picana.

Estela tuvo como tarea lavar cubiertos y organizar la ropa del pañol. En esas faenas lavó pañales de niños y escuchó la voz de un pequeño que preguntaba por qué su papá tenía en la cabeza una capucha.

Alberto Falicoff, simpatizante del PRT, era médico pediatra que colaboraba con la Comisión de Ayuda a presos políticos,  estuvo vinculado a los sindicatos de Luz y Fuerza, SMATA y otros en la provincia de Córdoba.

Alfredo, su hijo de 2 años, dio el último beso a su padre atado en su casa de La Boca para no volver a verlo.

Al día de hoy, el Dr. Falicoff sigue desaparecido y Estela en el exilio donde presentó denuncias ante organismos internacionales.

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