sábado, 9 de mayo de 2015

El cura de la ESMA, Alberto Angel Zanchetta había sido designado en el Hospital Italiano

Un capellán repudiado en el hospital

El arzobispado porteño había nombrado en el HI a quien era asesor espiritual de los represores de la ESMA. Delegados gremiales denunciaron el hecho como “un insulto a la memoria” y exigieron la dimisión, que finalmente se concretó.

 Por Diego Martínez

La reacción de los trabajadores impidió que el capitán de fragata y presbítero Alberto Angel Zanchetta, ex capellán de la ESMA durante la dictadura, continuara al frente de la capellanía del Hospital Italiano de Buenos Aires, donde lo había designado el arzobispado porteño. El nombramiento fue anticipado por la agencia católica AICA, consta en la web del arzobispado y llegó a ser confirmado por el Hospital Italiano en su intranet, aunque la institución eliminó esa noticia luego de que delegados de la Agrupación Bordó denunciaran la designación como “un insulto a la memoria” y exigieran la dimisión. “Con orgullo podemos decir que en el Hospital Italiano la condena social hizo lo que no hace la Justicia”, expresó ayer desde volantes y afiches la agrupación que dirige la comisión interna, al mismo tiempo que el área de comunicación institucional le confirmaba a Página/12 que el sacerdote y marino no seguirá en el cargo.

Zanchetta tiene 69 años, se ordenó a fines de 1973 y prestó servicios en la ESMA entre 1975 y 1977, según consta en un expediente que la ex ministra de Defensa Nilda Garré citó en la resolución que ordenó su retiro o baja luego de que el obispado castrense dispusiera el cese de funciones pastorales en la Armada. El ex capitán Adolfo Scilingo, en su confesión ante el periodista Horacio Verbitsky, nombró a Zanchetta y a Luis Manceñido como dos de los capellanes que confortaban con parábolas bíblicas sobre la separación de la paja del trigo a los miembros de los grupos de tareas después de cada vuelo en el que tiraban a secuestrados al mar. Su vinculación con el terrorismo de Estado la confirmó en 1995 otro capellán de la ESMA, el salesiano Laureano Cangiani. Entrevistado por la revista La Maga, señaló a Zanchetta y a Pedro Fernández, capellán del grupo de tareas 3.3, como los más involucrados en la represión ilegal.

El último hallazgo sobre el compromiso de Zanchetta con la Armada en los ’70 fue del historiador Lucas Bilbao y del sociólogo Ariel Lede, autores de una meticulosa investigación todavía inédita sobre los diarios personales del ex obispo castrense Victorio Bonamín. En un extracto fechado el 18 de junio de 1975, luego de una visita a la ESMA para “ver la situación” de los capellanes, Bonamín apuntó que primero mantuvo “conversaciones con el director, cuyos puntos de vista satisfacen”, y luego “con los capellanes, pp. Fernández, Cangiani y Zanchetta”. La charla fue “amplia y franca, pero sin arreglo para el pedido de que alguno se quede por la noche”, escribió. Entre paréntesis nombró a la excepción: “el P. Zanchetta sí, pero sólo tres veces por semana”. Los investigadores destacan que el dato coincide con el testimonio de Cangiani, que ante la pregunta de si vivía en la ESMA dijo que “ése era el deseo de mis superiores, pero yo dormía muy pocas veces en la escuela”. A casi cuarenta años de aquella misión, Zanchetta no está imputado formalmente en la causa que instruye el juez Sergio Torres y tampoco fue citado como testigo para contar qué tipo de apoyo espiritual y a quiénes debía brindar por las noches en el mayor campo de concentración y torturas de Buenos Aires.

En democracia, Zanchetta fue jefe del servicio religioso del Comando de Operaciones Navales y más tarde canciller y secretario general del obispado castrense. Cuando Antonio Baseotto amenazó con tirar al mar al ministro de Salud por repartir preservativos y trascendió que Zanchetta era su secretario, el vicario Pedro Candia lo separó del cargo. En 2009 reapareció como párroco de la iglesia de San Pedro González Telmo. Cuando los vecinos supieron de su presencia y reclamaron ante el arzobispado, el entonces cardenal Jorge Bergoglio lo envió a una diócesis del Golfo de Génova, en Italia. En 2010 reapareció en la parroquia San Francisco de Asís, de Villa Bosch, cobijado por el obispo Guillermo Rodríguez-Melgarejo.

Dos semanas atrás la agencia AICA informó que Zanchetta asumiría como capellán del Hospital Italiano durante una misa que presidiría José María Baliña, obispo auxiliar de Buenos Aires. “El 26 de abril asumió el nuevo capellán, designado por el arzobispo de Buenos Aires”, informó el hospital en su intranet, sin mencionar la misa, que ninguna fuente confirmó. El texto se titulaba “Nuevo capellán del hospital” y apuntaba que Zanchetta “se desempeñó en diversos destinos eclesiásticos”, sin entrar en detalles. “Es inadmisible que este abominable y nefasto personaje sea recibido con los brazos abiertos por esta institución”, decían los afiches y volantes que la comisión interna difundió el miércoles, titulados “Fuera Zancheta del HI”. Ayer por la mañana nadie respondió el timbre de la oficina del capellán, a metros de la soberbia capilla donde una mujer colocaba hostias en las bocas de cuatro señoras. Al mediodía los delegados reemplazaron los afiches por otros titulados “Ganó la condena social. Se fue Zanchetta”, dato que la oficina de comunicación institucional confirmó a Página/12

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