jueves, 12 de julio de 2012

Realizaron cuatro allanamientos para recabar información por el represor Vildoza

La búsqueda continúa 35 años después

La Justicia reactivó la investigación sobre el prófugo Jorge Vildoza, apropiador del hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino. Su mujer dijo que estaba muerto, pero no hay constancia de ese hecho.

 Por Victoria Ginzberg

Cecilia Viñas y Hugo Penino fueron secuestrados el 13 de julio de 1977 en la ciudad de Buenos Aires. Ella estaba embarazada de siete meses. Aunque no se sabe con certeza dónde los llevaron, se cree que estuvieron en El Vesubio y en la Base de Submarinos y Buzos Tácticos de Mar del Plata, ciudad en la que la pareja había crecido. Sí es seguro que Cecilia fue conducida a la ESMA para parir y que su hijo fue apropiado por Jorge Vildoza, uno de los jefes de ese centro clandestino de detención. Javier Penino Viñas se hizo el análisis de ADN en 1998, pero hasta hoy sigue en contacto con sus apropiadores, situación que se vio facilitada porque tanto el ex marino como su mujer se escaparon del país en 1986. Ana María Grimaldos, la apropiadora, fue detenida la semana pasada y se declaró “viuda”. Ayer, la jueza María Servini de Cubría realizó cuatro allanamientos para buscar documentación que respalde o desmienta esa afirmación. Por el momento, en ningún papel el represor figura como muerto. En cambio, la magistrada encontró que desde 1987 y durante todo el tiempo en que estuvo prófuga la mujer cobró una pensión de la Armada.

El caso de Cecilia Viñas conmociona cada vez que se lo recuerda: entre diciembre de 1983 y abril de 1984, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, la joven se comunicó desde su cautiverio con su familia en ocho oportunidades. Durante esos llamados se enteró de que su hijo había sido robado y que no estaba con su familia. Javier, que había sido separado de su madre cuatro días después de nacer, tenía seis años y estaba siendo criado por los Vildoza. Su madre estaba desaparecida, pero viva.

Cecilia Viñas y Hugo Penino fueron secuestrados de su departamento de la avenida Corrientes al 3600. Ella era empleada administrativa en Nexo Publicidad y él en Ford Copello. A 35 años de su desaparición –se cumplen hoy– la Justicia sigue buscando al apropiador de su hijo y cabecilla de la ESMA. Servini de Cubría allanó ayer el edificio Libertad, sede de la Armada, el Instituto de Ayuda Financiera para Pagos de Retiros y Pensiones Militares, la Sociedad Militar de Seguro de Vida y la Dirección Nacional de Identificación Tributaria y Social. En ninguno de los documentos revisados en esos sitios aparece Vildoza como muerto.

Lo que pudo establecer el juzgado es que Grimaldos recibía una pensión durante todo este tiempo. Lo mismo ocurrió con Javier hasta los 18 años, mientras todavía llevaba el apellido Vildoza. El cobro se hacía a través de uno de los hijos biológicos del represor, Jorge Ernesto Vildoza, que como su hermano Angel Gustavo (capitán de corbeta en actividad) sería miembro del Servicio de Inteligencia Naval. Vildoza padre fue dado de baja en 1987 por su condición de prófugo.

Además de la reciente detención de Grimaldos, el caso de Cecilia Viñas y su hijo fue parte de la causa en la que se estableció que la apropiación de niños fue parte del plan sistemático de desaparición de personas de la última dictadura. Ya en 1979 la sobreviviente Sara Solarz de Osatinsky, quien asistió a secuestradas parturientas en la ESMA, declaró en París haber visto a Cecilia: “Fue traída de Mar del Plata. Era alta, de cabellos castaño oscuro. A fines de 1977 tuvo un varón. Luego fue trasladada sin su bebé”.

Los familiares de Cecilia y Hugo creen que éste es un momento clave en el que se podría echar luz sobre el destino del grupo de prisioneros que estaba vivo en 1984 y del que Cecilia formaba parte. Según lo que pudo decir la joven en esos llamados, ella y otros secuestrados estuvieron en Buenos Aires y Mar del Plata. El jefe de la fuerza de submarinos de la Base Naval de Mar del Plata, Roberto Pertusio, y su mujer figuran como padrinos del niño apropiado. Pertusio estaba en actividad en 1984, cuando, a partir de las comunicaciones telefónicas, el gobierno de Alfonsín realizó una estéril investigación sobre este hecho.

En 1998 Javier envió una carta al juzgado de Servini de Cubría en la que informaba que se había enterado “a través de noticias e Internet de que mi padre está acusado de no ser mi padre biológico sino un militar de actuación durante la década del ’70 y que me robó cuando era bebé”. Pocos meses después se presentó en forma espontánea para realizase el estudio de ADN con el que se confirmó su identidad. El joven tuvo contactos con su familia biológica, pero nunca cortó sus vínculos con los Vildoza. Actualmente vive en Londres con su mujer y sus hijos. “Mientras no tengamos a Vildoza, mientras no se haga justicia, yo no sé si él está libre. Pudo haber recuperado su identidad, pero no su libertad”, dijo su tío Carlos Viñas, cuando declaró como testigo en el juicio sobre el plan sistemático de robo de bebés.

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