domingo, 14 de septiembre de 2014

Los desaparecidos del proyecto Belén en el Bajo Flores

El 6 de agosto declaró Catalina Cassinelli de Lugones en el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA durante la última dictadura cívico-militar. Fue la primera vez que se sentó ante un tribunal para ser escuchada. Cada vez que habla de su hijo César Armando Lugones y de su nuera María Marta Vásquez Ocampo, los nervios la traicionan. Los dos están desaparecidos.

María Marta tenía 23 años y César 26 al momento de su secuestro por una patota de uniformados. Con 91 años, Catalina le contó al tribunal que decidió declarar porque “se lo debo a mi hijo”. 

César Lugones y María Marta Vásquez de Lugones
Toda su familia fue atravesada por la violencia dictatorial. “Lita Boitano es parienta mía, se llevaron a sus dos hijos. Ana María Boitano es parienta mía, se llevaron a su hijo. Yo llevé a la morgue la horma de la dentadura de mi hijo que me dio el dentista para buscarlo y ahí me dijeron ‘no, acá hay una María Mercedes Lugones’, era hermana de mi marido”. Habían ido a la casa donde vivía con su hija y el esposo buscando a su nieto, que no vivía con ellos. María Mercedes estaba sola. “Me contó la encargada que tres días antes entraron a la casa, estuvieron tres días y el tercer día parece que alguien tocó el timbre. Eran dos chicos que no eran nietos de ella, y ella cuando sintió que tocaron les pegó un grito y ahí la mataron y balearon todo desde la puerta y mataron a los dos chicos que nunca supe quiénes eran”.

Cuando Catalina encontró el cuerpo de su cuñada en la morgue, avisó a sus sobrinos. Para retirarla debieron hacer trámites en la ESMA. “Y ahí fue la hija y la detuvieron, la tuvieron tres meses. Ella, pobre, no sabía nada, no estaba enterada de nada, después la soltaron. Lo que sí, se quedaron con un auto que era un 0km de ella, le dijeron que lo tenían que tener por todos los daños que ellos habían causado”.

María Eugenia Cassinelli, la abuela de Macarena Gelman y una de las doce fundadoras de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, es prima hermana de Catalina. “Fuimos una familia muy muy castigada en todo sentido”.

César era maestro y médico veterinario y María Marta psicopedagoga. Se conocieron en el Club Ateneo de la Juventud y se casaron cuando César se recibió en la facultad. Militaban en la “villa del Bajo de Flores, en la parte Belén, con Horacio Pérez Weiss –que era el hijo del director del Ateneo, Pérez Madrid–, con su señora Betty Carbonell y con Mónica Mignone. Todos chicos que yo conocía, que venían a mi casa, chicos excelentes, chicos de familia, chicos estudiosos, chicos solidarios”. Todos fueron secuestrados y continúan desaparecidos. “Ahí en Belén estaban el padre Yorio, el padre Jalics y la hermana Luisa del colegio donde yo me eduqué, que trabajaban todos juntos”.

“El 14 de mayo de 1976 hacía diez días que había fallecido mi marido de una larga enfermedad, de un cáncer de dos años. En horas de la madrugada se los llevaron de su casa, que vivían en Parque Chacabuco, en la calle Mitre al 1200. Lo que se presentaron, según dijo el encargado, se presentaron como gente del Ejército y se lo llevaron. De ahí no supimos más nada”. La familia se movilizó pero ningún hábeas corpus tuvo respuesta positiva. Tampoco estaban en las comisarias ni en los penales. “Y después el doctor Emilio Mignone y el papá de Marta, el doctor José María Vásquez, hicieron grandes averiguaciones y se enteraron que estaban en la ESMA. Ahí permanecieron no sé hasta cuándo, ni cómo ni…”.

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