sábado, 15 de junio de 2013

La cocinera de la isla

A Blanca Alonso y Thelma Jara de Cabezas las pusieron a cocinar. Blanca contó en una declaración que una vez la tuvieron 48 horas haciendo buñuelos mientras un marino “gordo” le decía: “Quiero más”. Thelma llegó más tarde a la isla. La habían llevado a Uruguay para hacer la puesta en escena del reportaje en el que decía que estaba capturada por Montoneros. En Buenos Aires, la entrevista a Thelma salió publicada en la tapa de la revista Para Ti el día que llegaron los integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Carlos García, otro de los sobrevivientes que fueron desplazados a la isla durante esos días, describió a Thelma y la isla durante el último juicio por ESMA. “En la isla estuvimos un mes aproximadamente, había dos casas, una en la que estábamos con los guardias de los oficiales navales y otra casa más donde debía estar el soporte de las clásicas casa del Tigre que estaba cerrado y ahí estaban los ‘capucha’. Ahí está el caso de Thelma Jara de Cabezas. Era una señora grande que tenía el hijo desaparecido y que fue secuestrada por el GT. En la ESMA la torturaron mucho y de eso soy testigo, porque estaba en el sótano, no la vi, pero la escuché. Cuando la picana es usada fuerte, la luz del cuarto que estaba al lado de la huevera titilaba y ese día de Thelma la luz titiló un montón. A Thelma en un momento, la conocimos, la trasladaron también a la isla y en un momento Ricardo Cavallo –esto me lo contó Thelma en la isla– la llevó a hacer un reportaje mentiroso para la revista Para Ti donde ella decía que no estaba secuestrada. La acompañó obligado Lázaro Gladstein, que también estaba secuestrado, y Orlando González, alias Hormiga, que era fotógrafo del Centro de la Marina o Club la Marina, le tomó fotos en Uruguay, que yo revelé, donde se la veía en lugares típicos de Montevideo como si ella estuviera en una especie de exilio, pero estaba detenida en la ESMA. Thelma era quien cocinaba cuando nosotros estábamos en la isla. Con lo cual los presos de capucha decían que la comida había mejorado mucho, pero no sabían que la hacía una de las detenidas. Nosotros volvimos de la isla aproximadamente a fines de septiembre del ‘79, principios de octubre.”

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