jueves, 21 de marzo de 2013

Revelador testimonio de la represión en la Comisión Nacional de Energía Atómica

El ingeniero químico Carlos Calle reconstruyó ante el Tribunal Oral Federal 5 su secuestro, cuatro días después del golpe de Estado de 1976. La persecución del vicealmirante Carlos Castro Madero. Sus compañeros de cautiverio.

Por: Gerardo Aranguren

El mismo día del golpe cívico militar de 1976 la Armada designó como interventor de la estratégica Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) al vicealmirante Carlos Castro Madero. Cuatro días después de ese nombramiento, el ingeniero químico Carlos Calle fue sacado de su casa en la madrugada. Esposado y con una capucha en la cabeza fue subido a un vehículo militar mientras le apuntaban con un fusil en las costillas: "Si te movés, sos hombre muerto", le advirtió su custodio. El trayecto desde su casa en Ituzaingó hasta su lugar de detención duró alrededor de una hora. A pesar de la capucha y el terror, pudo reconocer el recorrido que había hecho muchas veces: había llegado a la ESMA, justo enfrente de la sede central de la CNEA.
Calle declaró ayer luego de un largo exilio en Italia. Se presentó como testigo ante el Tribunal Oral Federal 5, en el juicio que se sigue por delitos de lesa humanidad en el centro clandestino de detención de la ESMA. Si bien son 68 los acusados en este debate, ayer sólo estuvo presente en la sala AMIA de Comodoro Py Ricardo Cavallo, miembro del Grupo de Tareas 3.3.2.
Al recordar detalles de su secuestro y cautiverio, el testigo narró también la dura represión que desató la Marina sobre los trabajadores y sindicalistas de la CNEA y que dejó como huella 15 personas desaparecidas y otras 11 que, luego de su secuestro fueron liberadas, como su propio caso. En 1976, Calle integraba junto con muchos de sus compañeros un grupo de discusión peronista en la CNEA y era un activo participante de las asambleas que se desarrollaban allí. Justamente esa militancia fue el foco del único interrogatorio que sufrió durante su cautiverio. Estaba encerrado en una celda pequeña y tabicado cuando dos hombres le preguntaron sobre "la organización de su célula" en la CNEA. "Casi una hora después me amenazaron: como usted no quiere colaborar, es muy difícil que vuelva a ver a su familia", recordó ayer el testigo.
Permaneció en la ESMA dos o tres días. Una noche fue cargado en un camión donde reconoció a su jefe en la Comisión, Santiago Morazzo, quien había sido secuestrado el mismo día y llevado a la ESMA, y ambos fueron trasladados a otro centro de detención: un buque de la Marina que luego identificarían como Bahía Aguirre. "Ahí nos dieron una paliza terrible. Yo me desmayé y cuando me desperté estaba estaqueado", recordó.
Luego de pasar varios días en ese sitio, lo subieron a una lancha y a un auto para finalmente llevarlo al penal de Devoto. "Ahí me encontré con muchos de mis compañeros de la comisión", contó. Junto a él viajaron otros integrantes de la CNEA que habían sido detenidos en sus domicilios o en sus lugares de trabajo, como Máximo Victoria, Eduardo Cuello o Pedro Landeyro, secuestrados en la misma comisión, y luego reunidos en el buque de la Armada. Luego de pasar unos meses en Devoto, en el sector de presos políticos, y en la Unidad 9 de La Plata, en octubre de 1976 el grupo fue liberado casi en simultáneo.

Al cabo de 37 años, Calle declaró ayer durante dos horas ante los jueces Daniel Obligado, Adriana Palliotti, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia, y responsabilizó al interventor Castro Madero, quien en pocos días como autoridad de la CNEA instauró un "clima de terror". "Metió presas a otras diez personas y después empezó una campaña de eliminación de gente en la comisión: hubo unos 200 cesanteados, 11 secuestrados y 15 desaparecidos. Además, estoy seguro de que el departamento de personal tenía legajos con la caracterización política de cada uno", reconstruyó.

Justamente, entre las pruebas de la causa figura un documento de la Gerencia de Logística de la CNEA en el que cita informes secretos de organismos de seguridad y advierte sobre este grupo de trabajadores, luego secuestrados, a los que consideró "un factor real o potencial de perturbación del normal funcionamiento de esta Comisión". «
 
Las víctimas de la CNEA

Además de Calle y Morazzo, quien también declarará como testigo en los próximos días en el juicio de la ESMA, hay otras víctimas de la CNEA que pasaron por ese centro clandestino. Uno de los casos que se tratará en el debate es el secuestro y desaparición de Graciela Barroca y Gerardo Strejilevich. La pareja compartía los estudios de Ciencias Exactas de la UBA. Ella era técnica en la Comisión y a él la SIDE le había rechazado un pedido de beca en la Comisión, según los registros de la Comisión de Derechos Humanos del Personal de CNEA (CDHPCNEA). Fueron secuestrados en julio de 1977 y llevados a la ESMA.
También se juzgará la desaparición de José Badillo y de Daniel Rus. Badillo era un trabajador de una empresa contratista de la Central Nuclear Atucha I y fue secuestrado en la madrugada del 8 de julio de 1977. Rus, por su parte, era becario en la CNEA y fue secuestrado en su lugar de trabajo el 15 de julio de 1977.
En los archivos de la CDHPCNEA figuran además otros 11 casos de trabajadores desaparecidos en la última dictadura que no pasaron por la ESMA.

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