jueves, 20 de febrero de 2014

Masacre de San Patricio: Declararon un cura palotino y el hermano de una de las víctimas

Un sacerdote palotino y el hermano de una de las víctimas declararon como testigos en la causa penal sobre el asesinato de cinco religiosos de esa comunidad en la iglesia San Patricio de esta capital, durante la última dictadura cívico militar.

Los testigos fueron convocados por el juez federal Sergio Torres quien, en un desprendimiento de la denominada Causa ESMA, investiga el homicidio de los padres palotinos Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y José Emilio Barletti, el 4 de julio de 1976.

    Los sacerdotes y seminaristas palotinos fueron asesinados por un grupo de tareas que los fusiló luego de identificarlos y dejar inscripciones en las que acusaban a los religiosos de "envenenar la mente de nuestra juventud"

Primero declaró el sacerdote Mariano Pinasco, miembro de grupos juveniles parroquiales cuando se registró el hecho, para quien la denominada Masacre de los Curas Palotinos se debió a la línea evangelizadora que realizaban, "claramente marcada por la teología latinoamericana, centralizado en lo pastoral".

Pinasco, profesor en la facultad de Santa María, en el sur de Brasil, contó que la tarea pastoral, "a favor de los que más sufrían" fue "muy intensa con un fuerte movimiento de jóvenes para despertar conciencia de todo lo que ocurría en los `70 en el continente, particularmente en nuestro país".

El testigo refirió que "los sermones, en los que se aludía a la desaparición forzada de personas, y las prédicas de los sacerdotes comenzaban a surtir efecto, lo que generó desconfianza y descontento en quienes apoyaron el golpe militar de marzo de 1976".

Agregó que, según surge de los libros diarios de las víctimas, los sacerdotes "recibían amenazas de muerte".

Tras testimoniar, Pinasco, dedicado a la investigación histórica y a trabajar en el campo de los derechos humanos, expresó ante los periodistas sus deseos de "mantener viva la memoria y que se pueda llegar a un objetivo concreto, para encontrar a los responsables del quíntuple homicidio".

En segundo turno declaró Gastón Barletti, quien recordó la última carta que su hermano le escribió a la madre de ambos, misiva que el testigo calificó como un agradecimiento y a su vez una despedida.

Antes de concluir con su testimonio, Barletti manifestó al juzgado sus intenciones de presentarse como querellante en la causa.

Los sacerdotes y seminaristas palotinos fueron asesinados por un grupo de tareas que los fusiló luego de identificarlos y dejar inscripciones en las que acusaban a los religiosos de "envenenar la mente de nuestra juventud".

La investigación de la masacre fue iniciada en 1976 y suspendida el año siguiente, hasta que en 1984 se reabrió la causa.

Las indagatorias en sede judicial comenzaron el lunes pasado, con el testimonio del excura palotino Roberto Killmeate -que en esa fecha estaba en Colombia y pudo eludir la masacre- y de un sobreviviente de la ESMA.

Precisamente, por testimonios de sobrevivientes, existen indicios acerca de que los responsables de los crí­menes pertenecí­an a un grupo de tareas de la  ESMA.

Es el caso de Graciela Daleo, que en el juicio oral y público por crí­menes en ese centro clandestino declaró que "Perní­as (Antonio) se jactaba de haberlos asesinado", al referirse al exoficial de inteligencia condenado por delitos de lesa humanidad.

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