miércoles, 19 de febrero de 2014

Causa Esma III: Crónica del 14 de febrero de 2014

Amalia Larralde, sobreviviente de la Escuela de Mecánica de la Armada, vino a ampliar la declaración que prestó en el segundo tramo de la causa Esma.  En esta oportunidad, describió a Pedro Bolita – el imputado Carlos Galián- que era un “Pedro”. En la ESMA se les llamaba  Pedro a los jefes de los guardias y entre otras cosas, eran los que llevaban a los secuestrados cuando se los movía de un sitio a otro del Centro, y cuando se producían los traslados. Durante su cautiverio, Amalia pudo ver el organigrama que tenían los genocidas en El Dorado, donde figuraba qué “la gente que faltaba agarrar, que querían agarrar” de la organización Montoneros.

Recordó además, que Jorge Caffatti le dejó una poesía: “él hace todos unos versos respecto de la gente que estaba en capuchita, donde nombra gente que está en capuchita, y después, al final de la poesía él pone yo me iré no se a dónde será para encontrarme con el Yaca, Manuel, y unos amigos.¨" Cuando a él lo trasladan, trasladan a Yacaré que era un muchacho que estaba ahí, y a unos chicos que habían agarrado en Uruguay y que eran de Rosario. Creo que Manuel era él.”
Unas crónicas atrás, contábamos que en el abogado Daniel Díaz Lestrem, meses después de su desaparición fue encontrado muerto bajo un puente en la zona de Palermo vestido con traje. Amalia cuenta que a Díaz Lestrem lo hicieron vestir de traje y corbata. Al día siguiente apareció en el diario. Larralde reforzó la acusación contra otro de los genocidas imputados en esta causa, Gonzalez Menotti “el gato” que fue quien torturó a Díaz Lestrem.
No dejó pasar que hubo un gran operativo y que traen muerto a la ESMA a Manuel Menendez.  Los marinos obligaron al padre de Manuel a escribir una carta de agradecimiento por el comportamiento que tuvieron al devolver el cadáver de su hijo.

Contó que en el 79, en el centro clandestino, hubo una visita de la Junta de Almirantes, entre ellos Lambuschini. El defensor Fanego le preguntó: “¿eran todos contestes de lo que sucedía ahí en la Esma? ¿Sabían lo que sucedía? Amalia lo miró y dijo: “Aparentemente si, y si no lo sabían antes lo supieron después porque estuvieron en la visita”. Minutos antes había descrito la acción de esos almirantes que recorrieron las instalaciones, fueron al sótano, hablaron con los secuestrados y estudiaron las estadísticas que les exhibieron sobre las personas a quiénes habían agarrado, a los que habían matado y a los que habían trasladado.
Respecto de los traslados, afirmó que los hubo individuales y colectivos: “Me acuerdo que una vez me llevaron al sótano y estaba diferente, estaba raro, y había un olor muy fuerte, como de transpiración, de miedo y ahí supe que había habido un traslado de varias personas. Yo vi por la ventana del baño cuando se llevaron a Caffatti en una camioneta amarilla.”
Entre las fuerzas militares que dominaban en cada centro clandestino de detención, intercambiaban secuestrados, Amalia recordó que en el 78, llegó un grupo de El Banco, entre ellos Caballo Loco, que era el médico Jorge Vazquez.
En el 79 Thelma Jara de Cabezas integraba la Comisión de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, su hijo Gustavo había sido secuestrados dos años antes. Thelma, de 52 años, fue secuestrada y llevada la Esma donde fue torturada. Larralde recordó que fue a instancias de Cavallo que “le hicieron hacer una conferencia de prensa en Uruguay y también salió en ese momento un artículo en la Revista Para Ti, haciendo como que estaba libre”.
Para ilustrar ese falso reportaje, El Hormiga –otro imputado de nombre Orlando Gonzalez-, un genocida aficionado a la fotografía la retrató en la Panamericana delante de una publicidad uruguaya para simular que estaban en Montevideo, pero no conformes con ese trabajo la llevaron a Uruguay con un documento falso –seguramente fabricado en la ESMA-. La nota llevaba como título: Habla la madre de un subversivo muerto.”

Su cuñada, Mirta Cappa de Khun, también pasó por ESMA, y el encargado de torturarla hasta el hartazgo fue Rolón, quien en de vez en vez se presenta en la sala de audiencia.

Fue entonces el turno de Marcia Roxana Seias, compañera de Rodolgo José Lorenzo, ambos eran parte de la Secretaría Técnica de Montoneros. Esas caídas correlativas se llevaron no solo a Lezcano si no que también secuestran a Jorge Lazarte junto a su compañera Ema Donofio, Ana María Ponce “Loli” y Claudio Samaja. A Rodolfo lo chupan el 13 de agosto de 1977 cuando iba a una cita con el Vikingo, Claudio Samaja. Por la Esma pasaron otros integrantes de la secretaria técnica como Alicia Pirles, Claudio, Fanti. En una audiencia anterior, el hermano de Jekel recordó a un tal Fanti, compañero del buzo táctico al que nunca más volvió a ver.
Esa misma noche, irrumpieron en la casa de Marcia: “Nos vaciaron la casa, se llevaron hasta los pañales, hasta la bolsita de agua caliente, los chupetes, los tenedores, las sábanas, las mesitas de luz. Todo se llevaron. Sellaron la casa. Lo más triste es que dijeron que estábamos llenos de armas, lo que no es cierto porque hasta  ese momento nuca había tenido un arma en la mano.”

Nueve días después del secuestro de Rodolfo, nació su hija María Victoria quien tardó más de veinte años en poder llevar el apellido de su padre.
La audiencia la cerró Hebe de Goldman, amiga de la familia Tarnopolsky. Simón, su padre, y Hugo Tarnopolsky perrmanecieron juntos hasta el momento de su desaparición. “como eran cercanos y conocidos, nosotros, los hijos de los socios hemos tenido relación desde muy chiquitos porque hemos ido a veraneos juntos, vacaciones, cumpleaños”. Hebe contó que en 1976 cuando sucedieron los hechos, fue su padre quien le contó que habia desaparecido toda la familia. Que habían volado la puerta de la casa familiar llevándose a Hugo y Blanca (los padres), robándose sus pertenencias, que buscaron a Bettina, de tan solo 15 años de la casa de abuela y que secuestraron también a la esposa de Sergio. Todos esa misma noche. Los socios y amigos de Hugo, no dejaron de investigar qué pasó con los Tarnopolsy y brindaron protección a Daniel.
La familia Tarnopolsky fue llevada a la Esma, permanecieron el sótano y fueron salvajemente torturados.
Hebe concluyó su testimonio expresando: “Lo que deseo es que se aceleren estos juicios porque van falleciendo los que tienen los datos.”
La impunidad biológica y el pacto de silencio es uno de nuestros mayores enemigos, por ello seguimos exigiendo al estado la apertura de todos los archivos de la dictadura. 

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